—Es mentira lo que dices —dijo Faith en respuesta. Rhys soltó un sonoro suspiro. —Tengo pruebas de que Baltazar no era ese viejo dulce que te cuidó y te dio todo lo que tenía —comentó él de regreso. Faith escuchó parte de la historia de Baltazar, y no concordaba con lo que ella recordaba. Ella no recordaba un hombre distante, ni una persona sin tacto. Recordaba un hombre que era bondadoso, un padre devoto, alguien que hacía lo posible por complacer, no alguien ajeno a su familia, ni que le importase poco lo que ellos pensasen de él. No recordaba una versión en la que no hubiese sido bueno, honesto, incluso cómico, por eso le costaba entender la versión de Rhys, aquella en la que Baltazar era el monstruo que aterraba a los pequeños en las noches. No concebía ese lado de él, ni entendía

