—¿Entonces te veré pronto? —le preguntó Theo a Margot. Margot llevaba su equipaje en la mano. La felicidad por quedarse con él el fin de semana terminó el lunes a tempranas horas cuando él la llevó al aeropuerto. Theo lucía su precioso traje de piloto, y todas las hormonas de Margot explotaron. Entendía por qué tenía el poder de cazar a las aeromozas, si solo con una sonrisa de ese hombre, haría derribar un helicóptero. Margot cayó en cuenta que sentía algo de celos de las mujeres que estaban con él todo el tiempo, aun cuando él le dejó claro que en ese momento su vida, sus ojos, e incluso su tiempo era completamente de su Rapunzel. —No sé si nos podremos ver pronto —comentó ella moviendo los pies—. Estamos a dos horas de vuelo de distancia. Theo la acercó a él y acarició su mejilla.

