El miércoles por la mañana, cuando alistaban las cosas para ir a la universidad, Cassie y Margot se encontraban hablando de lo que sucedería ese fin de semana. Margot quiso que ella la acompañase a Ámsterdam. Barbie era una soñadora y sería una buena forma de que conociera otro lugar, pero Barbie le dijo que no tenía dinero para ir, segundo, no quería ser el faro entre los dos hermanos, y tercero, tenía la cita a la que no dijo que sí, pero que iría con Sean. —¿No me dijiste que posiblemente te sacaría los órganos? —preguntó Margot mientras guardaba una botella de agua—. Me dijiste que lo más probable era que vendieran tu páncreas. Cassie guardó sus apuntes y se colgó la mochila en el hombro. —Estaba algo paranoica cuando hablamos —le dijo sin mirarla a los ojos—. Era evidente que no e

