Años atrás En la mansión de Baltazar en Ámsterdam, algunos años atrás, se encontraba un pequeño de apenas cinco años, sentado en uno de los enormes sofás acolchados, esperando a que su padre llegara del trabajo para darle un dibujo que hizo en la escuela y que a la maestra le agradó tanto, que le colocó una A. El pequeño Rhys Novak no era la sombra de la persona que se convertiría cuando tuviera unos años más. Era un ser humano dulce, tierno, cariñoso y amable. Era el primogénito del matrimonio Novak, y la adoración de su hermosa madre. En ese momento, su madre se encontraba con Gwen en brazos, aquella mujer que sería una serpiente en el futuro y la que no le importaría el daño que causara. Rhys, cuando escuchó que la puerta delantera de la mansión se abría, se lanzó sobre sus pies y sal

