CAPÍTULO #8

1691 Words
Todo sueño tiene un final al despertar, Pero el tuyo y el mio Nunca acabará (Anónima) El timbre del teléfono suena una vez.. dos veces...tres veces.  - No contestaré digo observando con furia al teléfono. No voy a contestar. Un hermoso silencio se hace presente. - Por fin -acomodo mi almohada y  el ruido del timbre del celular envuelve la habitación. -Mierda, pero ¿es que ni en mi día de descanso me dejaran en paz?. -Contesto sin ver el número -Diga -mi voz suena más fuerte de lo que quería. -Diana -Kass me habla en un susurro, después de buscarla por un largo rato por todo él lugar, me mandó un mensaje, resulta que la mala amiga esa, le gusto el tipo de la barra, el que prepara las bebidas, se fue con él y no tuvo la decencia de avisarme. -kass ¿donde estás? Fui a tu casa anoche y no estabas o no me quisiste abrir -me pongo mi bata de pijama y salgo a la cocina, mi estómago reclama algo de alimento. -Si te escuche, pero este hombre es un dios en la cama, no sabes toda la noche me... -Calla asquerosa.  Demasiada información, mejor dime ¿que vamos hacer hoy? ¿Vamos al cine? -No nena, estoy en el aeropuerto, Dylan tiene un evento en las vegas y me pidió que lo acompañara. -¿Pero y la empresa? Espera un momento ¿quién es Dylan ? -sacó una charola de comida congelada y la meto al microondas. -Te llamo cuando toque tierra ya tengo que abordar. -logro escuchar la voz de una mujer dando las indicaciones para abordar -Bye nena -Bye Kass - creo que este será un día largo. Después de medio desayuno, tomo unos papeles del trabajo para ponerme al corriente. Necesito más vida social, con Kass no sé qué pasa que últimamente no la veo seguido. Deseo con ansias el regreso de Miranda, ella es escritora y se fue a París para su próximo libro, quería empaparse de los parisinos para su historia, la extraño mucho. Tomó mi móvil y mandó un mensaje. - Hola  monita, te extraño mucho -dejo el móvil en la mesa, terminó de revisar los papeles, el ruido de mi celular se hace presente. -Changuita bella ¿como estas? -Mal, te extraño a morir -hago un puchero. Miranda y yo somos amigas desde niñas, nos conocemos de pies a cabeza. Conozco todos sus rollos de amores. Como cuando llegó Pedro un chico nuevo en medio del ciclo escolar, resultó ser todo un atleta y como carne fresca todas las chicas se le lanzaron, Miranda incluida claro está, ella era la líder del club de fans del chico; un día como buena compañera de clases aunque no compartía ninguna con el. Miranda se le ofreció, digo le ofreció su ayuda para conocer el instituto. No quiero ni imaginar el dolor que sintió en el momento que el chico le dijo " no eres mi tipo" no me gustan las mujeres robustas. Eso no fue suficiente, se volvió un reto personal el ayudar a Pedro a darse cuenta que ella era la mujer perfecta para él. Miranda visitó a cual brujo le recomendaban, haciendo cuanto menjurjes le decían, desde matar una rana ( bueno encontrar un sapo muerto en la carretera cuenta, ¿no?) Hasta robar tierra de un panteón que solo trajo noches de pesadillas pensando que su tío pancho vendría por ella.. Y su tierra claro está. Las vacaciones llegaron y con ellas un nuevo instructor de natación que borró cualquier rastro de Pedro a su paso, ¿el motivo? Amor a tercera vista, si  a tercera vista después de tanta insistencia del chico, Miranda aceptó el café instantáneo de la oficina del director. -¿Cuándo  regresas? -En dos días estoy de regreso -¿En verdad ?  -¡Sí! -gritó y bailó de emoción, la voy a tener aquí, las tres mosqueteras juntas. Ya más tranquila y después de una larga charla, ordeno un poco mi departamento, en si no hay mucho que hacer, miro el reloj en mi muñeca. Tengo que salir de aquí, este silencio es ensordecedor, no quiero quedarme aquí pensando en lo que ocurrió anoche, me hace mal recordarlo. Me pongo mis jeans más cómodos y mis converse. Que sea mujer no significa que me tienen que gustar los colores pastel, use faldas, tacones, estar maquillada o  impecablemente peinada  todo el tiempo, también puedo estar en jeans con zapatillas, sin maquillaje y no estar.... Esperen, nunca estoy peinada. Recojo mi cabello en un moño alto, tomó mi bolso y salgo del depa.  -La tenemos vigilada jefe -un hombre con traje, lentes obscuros habla mientras observa con atención a la joven que está sentada en el césped en posición de indio leyendo muy concentrada. -¿Está sola? -una voz grave preguntó al otro lado de la línea -Si señor, salió sola -¿Vive en el mismo lugar? -Si señor, esperamos indicaciones -No la pierdan de vista, quiero un informe detallado de todas sus actividades quiero saber cada paso que da, y de sus acompañantes -Así será señor. Me encanta estar en este lugar ya que tenía mucho tiempo sin venir, es relajante estar en contacto con la naturaleza. Podría estar aquí todo el día, pero desgraciadamente tengo cosas por hacer así que cierro el libro y lo meto en mi bolso. Casi es hora de ver a Max, quedamos para revisar unos papeles súper importantes y no podían esperar a mañana, pero como me encanta ese tipo no puse ninguna resistencia. Me levanto sacudo mis jeans y recojo mi bolso, el sonido de llamada entrante suena dentro de mi bolso, creo que es Max ya voy tarde como siempre, saco el móvil, en la pantalla se ve un número desconocido. -¿Diga? -¿Sabías que me encantan los gestos que haces al leer? Por cierto no comas tanto helado, todas esas calorías harán que tu trasero se vea más grande. Mi pulso se acelera, veo al piso, ahí está en bote vacío de mi helado, esa voz... Esa maldita voz, busco a mi alrededor pero no hay señales de él. -¿Qué quieres? ¿Cómo es que tienes mi número? -¿Tranquila mi ángel, no te sulfures, ¿Me estas buscando Ángel mío ? Me detengo en seco, mi garganta se cierra, ahora sí estoy asustada, tomo mi bolso del piso y salgo disparada a la salida, tengo que salir de aquí. - ¡Oh! Vamos ¿Te asusté ? Dime una cosa mi Ángel ¿Pensabas que no te encontraría? -no le contestó mi cerebro está desconectado, tomo algo de valor. -¿Qué quieres ? ¿ Por qué haces esto? -respiro hondo  -¿Sabes que? No te tengo miedo, ya no. -contestó con  el poco valor que me queda. -Eso me alegra, que no tengas miedo de mi amor, mi ángel, no te desesperes pronto estaremos juntos y ahora sí, nadie podrá separarnos.  Mi pecho arde, mis ojos están cristalinos por las lágrimas retenidas, corro como si mi vida dependiera de ello, encuentro mi auto, salgo del lugar como alma que lleva el diablo. Lágrimas bajan por mis mejillas, la impotencia, coraje, resentimiento atacan mi alma; hay una pregunta que ronda en mi cabeza ¿Por qué? Golpeo el volante una y otra vez  ¿Por qué regresó?  -Maldita sea el ¡regreso! -gritó con todo el dolor de mi corazón, mi herida se volvió a abrir, el infierno se abrió y dejó salir a todos sus demonios. Conduzco por una autopista no sé a dónde voy, no tengo tiempo de pensar, lo único que quiero es alejarme de este lugar. Hace 11 años -Diana por favor, te vas a ir vestida así? -¿No te gusta? -giro en mi lugar  buscando un imperfecto en mi vestimenta, el vestido de tirantes y un ligero escote en v de color azul, con flores adornando lo suelto de la falda a la altura del muslo, no es justo y tampoco tan corto, no entiendo el porqué de su molestia, yo me veo linda y me siento bien para la ocasión. -Diana, nena ¿cómo te digo esto para que entiendas? Mira.-se acerca a mi y de los hombros me  coloca en frente del espejo. -Este clase de vestidos - Señala. -Se ven lindos..... Para chicas, ya sabes, lindas, sexys, no para alguien como tú, ¡GORDA! -Te digo esto porque te amo -suelta lo último con un  fingido cariño. -quiero evitar llorar, en verdad que no quiero que lo note sin embargo, no lo consigo. -Y como no estás lista me voy, te veo mañana, ah otra cosa, no llores te ves fea cuando lloras.... Sacudo mi cabeza tratando de ahuyentar los restos de tan malos recuerdos. Un golpe en la ventanilla del auto me asusta. -Diana ¿estás bien?-me ve confundido -¿Max? -abro la puerta del auto con urgencia y me aviento a los brazos de un Max sorprendido. -¿Diana?¿qué pasa? -lo veo pero no puedo más, mis lágrimas comienzan a salir con rapidez, un sentimiento de miedo de vulnerabilidad corre por todo mi ser. - Perdón, perdón él llamó... No sabia donde ir.....me vigila....-me pego a él, el pánico me invade, los recuerdos salen atropelladamente por mi cabeza una y otra vez, su voz hace eco en mi cabeza. -Eres mía... Te encontré.... Estaremos juntos por siempre.... Mi Ángel... Max me tomó del brazo encabezando el camino a su casa. Siento lo suave del sofá en mi trasero en donde me acomodo un poco. -Diana tranquila, estás a salvo, -Max habla, no entiendo lo que me dice, en este momento solo existe el sentimiento de huir. - Diana, escucha necesito que estés tranquila voy a traerte algo de to.....  -¡No! No me dejes, no te vayas  Max. -lo tomo de las manos, en sus ojos hay tristeza, se sienta en el sofá y sonriendo me toma de las piernas  para acomodarme en su regazo. -Nunca Dianis, no te dejaré, siempre estaré para ti.
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