Los sueños son sumamente importantes, Nada se hace sin que antes se imagine.
(Anónimo)
DRACO
-Está bien, sí, ya tengo la dirección, nos vemos en una hora -cuelgo el móvil, estoy emocionado, por fin después de tantos años te volveré a ver muñeca.
Kass siempre fue la chica que me robó el aliento y a pesar de no estar cerca de ella siempre estuve al pendiente, buscando en periódicos o revistas de sociales, hablando con amigos en común, estaba seguro que ella sentía lo mismo por mi y si no era así.. me encargaría de demostrarlo.
Llego puntual como siempre, compruebo mi vestimenta y entró al edificio.
-Hola buen día ¿puedo ayudarlo? -una señorita de voz armoniosa y lindas facciones me da la bienvenida.
Soy consciente del efecto que provocó en las mujeres y me gusta, digamos que se puede utilizar como arma y salirte con la tuya siempre. En este momento solo lo haré para incomodar a la recepcionista.
—Sí, vengo con la señorita Kassandra Alomoto.-le sonrió seductor a la chica mientras la veía directamente a los ojos.
La escucho sacar suspiro, está tan nerviosa que la pobre chica que se tardaba en encontrar mi mesa.
Estoy acostumbrado a la atención femenina, las oportunidades nunca me faltan, y si voy a la cama solo es por decisión. Soy selectivo, me gusta coquetear con las damas, hacerles cumplidos sin embargo, solo a pocas las dejo entrar en mi cama y corazón.
-S-Sígame por favor, lo guiaré a su mesa.
-Soy todo tuyo, extiendo mi mano dándole el paso a la chica que, en respuesta mueve más sus caderas al caminar. Y yo disfruto del paisaje.
Al fondo del pasillo en una mesa apartada de las demás, dando un toque íntimo en ella. Un par de chicas , nada fuera de lo normal, hasta que fijo mi vista a la joven que me devuelve la mirada devorándome con ganas se perfectamente de quién se trata.
-Hola nena -saludo llegando a la mesa, ella se levanta de su asiento caminando rápidamente para colgarse de mi cuello haciendo que todo tome sentido… ahí estaba ella... Mi dama... Mi amor de la infancia... mi sueño haciéndose realidad, Ya no era la niña sucia que me peleaba la pelota cuando éramos niños, la niña que siempre que se acercaba me daba un olor dulzón por todas las golosinas que comía. No. Ahí estaba una mujer hermosa, despampanante, sexy, regalándome un exquisito y refrescante aroma.
-Por fin llegas,- su voz sexy retumba en mis oídos
-Ven, te quiero presentar a mi mejor amiga.
Me muestra una hermosa sonrisa mientras toma mi mano para acercarme a la mesa, me siento decepcionado por no estar a solas, una cabeza rubia sobresale de la silla, no le tomó importancia hasta que Kass la llama.
-Diana -la chica al escuchar su nombre gira levantando el rostro, es una mujer hermosa. No como Kass pero no puede negar que Diana tiene lo suyo.
Esos ojos con un azul intenso, provoca que me pierda en lo profundo del mar, que contrastan perfectamente con su tono de piel, blanca, cremosa, suave. Me pican las manos, por tocarla mi cuerpo descarga una energía desconocida tengo que tocarla. Instintivamente acerco mi mano a ella en un cordial saludo. Ella fija su mirada en mi mano.
Mírame... Mírame le pido en silencio a la chica, necesito volver perderme en ese océano de su mirar; Como si escuchara mi ruego ella levanta su rostro tímido mientras yo tomo su mano, ahí fue cuando todo comenzó, cuando la conocí. No.. cuando la sentí en lo más profundo de mi ser.
Ninguno de los dos lo pudimos negar, lo pude notar en sus ojos, en su rostro sonrojado, en su respiración agitada. No le era indiferente, ella también lo había sentido.
Esto me provoca escalofríos, ¿será esto lo que tanto me decía mi padre? ¿Esto es amor a primera vista? ¡Mierda! Esto cambia mis planes, lo presiento.
DIANA
-Diana tengo una junta de última hora, te vas a encargar de todo. Quiero que los modelos estén..
- Señor, ya los modelos están en sus camerinos solo esperando la indicación para entrar al set. - Mi jefe se detiene en seco
- Muy bien Diana, sabes que confió en ti.
- Lo sé, no tiene de qué preocuparse.Tranquilo -mi jefe es un dolor de cabeza, pero he aprendido del mejor.
-Ángela por favor llama al fotógrafo suplente y haz algo con estas luces, esto tiene que quedar hoy mismo.
-Si jefa, voy enseguida -la miro de soslayo como pierde él tiempo con él celular
-Muévete mamita que es para hoy- camino por el set supervisando que todo esté bien.
En el trabajo soy otra persona, me vuelvo tu peor pesadilla si es necesario, me encanta lo que hago y soy muy buena en mi trabajo, soy soñadora y pro-activa. Creo en él esfuerzo para llegar a tus metas.
Mi equipo de trabajo me respeta, no fue fácil pero lo conseguí, se decía que era la favorita del jefe o que tenía ventajas por ser la "protegida " dicen los idiotas, que tengo " suerte ".
Soy la primera en llegar y la última en irse, trabajo a todas horas, los fines de semana y no he tomado vacaciones desde que entré, estudiaba por las mañanas y trabajaba por las noches, cubriendo horas extras si así se necesitaba. Si estoy en donde estoy, es porque me lo merezco, no por " suerte".
Entre de becaria a esta empresa, el señor Salvador Allende hizo honor a su nombre; fue mi salvador. Me ayudó con el colegio, universidad todo lo que sé, lo aprendí de él, conozco todo de esta empresa.
- Diana, está todo listo para comenzar la sesión de fotos, vamos?
- Octavio ya está en el set?
- No, Está en camerinos enseguida voy por él.
- No, vete adelantando, yo voy por Octavio.
Camino por un largo pasillo en donde hay retratos de nuestros modelos estrellas. Para todo modelo es un sueño estar en este pasillo, paso él cuadro gigante de Octavio y le hago una seña grosera, me hace trabajar el doble, llegó a los camerinos y antes de entrar escuchó unos ruidos extraños, son... Quejidos?
La curiosidad me mata y voy lentamente tratando de no hacer ruido.
Hay ropa regada por el piso.
Los ruidos se escuchan más cerca, siento la incertidumbre, llegó al cuarto de bodega y por todo el ruido ya sé lo que pasa aquí , la puerta está entreabierta sin tocar abro de golpe haciendo un enorme ruido y así dejando entrar la luz del pasillo.
- ¡OCTAVIO ! Más vale que llegues al set antes que yo. Porque sino... date por despedido - Le grito y con una sonora carcajada sale disparado de la bodega. Voy a mandar a quitar tu foto del pasillo -mi grito lo detiene en seco
-No Dianita, ya me voy a portar bien -hace un puchero de perrito triste y se corre lejos de mi.
- Tú -señaló con el dedo al chico que es hermoso, que desperdicio.
- Estás despedido.
- Yo no trabajo aquí - Contesta viendo su impecable manicura.
- Bueno en ese caso.. Lárgate de aquí o mandó traer a seguridad.