Gritos, risas, juegos, bailes y diversión, fue lo que continuó en la boda de Harper y Alan, a medida que se iba poniendo más a tono la celebración. Por supuesto, Diana se animó con la presencia de Joseph e hicieron sus retos de baile, ella se quedó descalza para no cansarse tan rápido y aguantar todo lo que pudiera en su contienda con su prometido, bailaron hasta más no poder, hasta que sus pies estuvieron adoloridos y los dos salieron de la pista al mismo tiempo, ninguno cedía a rendirse primero ante su desafío. Desde el encuentro de Joseph con Diana, él estaba hipnotizado por su seductor vestido rojo ceñido al cuerpo, que resaltaba en la palidez de su piel, a su vez, ella lo veía fascinada por su atuendo, compuesto por un impecable traje, con el toque juvenil calzando tenis. Cuando sal

