8 años después... . Diana despertaba en la habitación de un hospital después de una fuerte fiebre que presentó luego de unos días del nacimiento de su quinta hija, Amelia. Las consecuencias de vivir sin un bazo que combatiera los cuadros infecciosos se presentaron después de algunos años. Estaba reaccionando satisfactoriamente al tratamiento y a la serie de inyecciones que le fueron aplicadas; sin embargo, se sentía bastante afligida por no poder amamantar a su bebé, ella miró hacia un lado y pudo observar a su esposo acunando a la bebé en sus brazos. Joseph permanecía con ella en la habitación y se encargaba de los cuidados de Amelia y de alimentarla con biberón. Cuando él se percató de que ella despertó, acomodó delicadamente a la bebé en su cuna, se acababa de dormir. —Hola dormilon

