Diana miró a Joseph con su ojos acuosos y tragando fuerte para disipar el gran nudo que se hizo en su garganta. Estaba feliz pero no podía permitirse que la vieran derramar lágrimas. —Gracias... —Fue lo único que pudo decir y apoyo su cabeza del hombro de Joseph. Sus familiares los rodearon para felicitarla, apretujarla y besarla. Inmediatamente alguien colocó una pañoleta en los ojos de Joseph también. —¿Pero qué...? —Interrogó sorprendido. —Es tu turno... —Le dijo Magnus cuando Bastian le colocó la pañoleta en sus ojos desde atrás de forma sorpresiva. Joseph fue guiado hacia otro espacio con precaución. Empezó a entender el nerviosismo que tuvo Diana pocos minutos antes, su pulso estaba acelerado ante la ansiedad que le generó el momento. No sabía qué esperar. Cuando se detuvi

