bc

La Villana y el Príncipe de las pasiones prohibidas.

book_age18+
19
FOLLOW
1K
READ
forced
arranged marriage
playboy
princess
king
bxg
kicking
campus
another world
polygamy
like
intro-logo
Blurb

Audrey es una chica común y corriente. Trabaja en una de las bibliotecas más importantes de la ciudad de Nueva York. Es una gran amante de la lectura y los libros son su vida. Sin embargo todo cambia en una noche en la que se encuentra con un extraño libro que la teletransporta a otro lugar. Al despertar nota un gran cambio en ella, ya que se encuentra en el cuerpo de otra persona. Una princesa cuyo destino a partir de ahora está en sus manos. ¿Podrá regresar a su mundo? ¿O terminara atrapada en esa extraña historia para siempre?

chap-preview
Free preview
Capitulo 1: De Bibliotecaria a Princesa.
Durante a lo largo de mi corta vida. He leído miles de libros, muchos de ciencia ficción, comedia, poemas, romance, entre otros géneros literarios. He admirado a cientos de autores por crear tan bellas obras de arte. Hoy en día no muchos los valoran. Prefieren tener un aparato electrónico inservible y que además de eso termina por arruinar lo más hermoso de esta vida que es perderse entre las bellas historias que cada autor representa a su manera única y maravillosa. Mi vida ha sido un poco solitaria desde que me mudé de casa de mis padres. Pues termine mi carrera en literatura. Yendo a vivir después a la ciudad de Nueva York. Algo que debo agradecerle a la vida es tener unos padres amorosos, comprensivos, que a pesar de todo y lo ermitaña que suelo ser a veces, me tratan con todo el respeto y el amor más grande de este mundo. Gracias a ellos ahora estoy aquí. Trabajando en una enorme biblioteca pública. Llena de esos libros de pasta dura y olor a tinta impresa que tanto me gusta leer. Mi nombre es Audrey Sanders, tengo 28 años de edad. Mi cabello es corto y de color n***o, ojos del mismo color. A la vista de varias personas soy alguien bastante simplona, una nerd y demás cosas despectivas que han dicho sobre mi. Ya sea en mi propia cara o a mis espaldas. Da lo mismo. No es como si me interesara realmente su opinión. Nunca he tenido amigos, ni mucho menos novio o algo parecido. Soy demasiado antisocial. Mi amor por mi trabajo y por lo que hago es suficiente para mí. Y si eso implica quedarme sola por el resto de mi vida. No me importaría. Seria feliz. Ese día como de costumbre vagaba por los grandes estantes, llevando los libros que algunas personas habían ido a entregar. Eran pocos los que aún leían en físico en lugar de hacerlo directamente de alguno de esos aparatos que yo veía innecesarios. Como dije solo los usaba para mantener el contacto con mi familia. Y supieran que aún seguía aquí; viva y no había sido devorada por mi gato y mi perro. Eso me causaba algo de gracia. A veces pensaba que mis padres eran demasiado extremistas y sobreprotectores. Pero jamás me habían obligado a conseguir pareja. Ellos me daban el tiempo necesario sin saber que eso no era lo que yo buscaba. Y que esperaba no encontrar nunca. No creía en el amor, ni mucho menos en el "juntos para siempre". En fin, me detuve en una sección en especial. Dónde deje una novela de romance que hace poco había leído también. Titulada “La plebeya que se convirtió en reina” si bien no era un título demasiado intrigante. La historia en si era buena y atrapante. Como siempre la protagonista salía ganando y la villana perdiendo. Eso era lo único que nunca me gustaba. Había novelas que parecían demasiado injustas. Había excelentes villanos quienes si no se hubieran cegado ante sus caprichos probablemente hubieran sobrevivido de sus crueles destinos. Deje los demás libros sobre un pequeño carrito. Y subí las escaleras para acomodarlo en su lugar. Y cuando lo hice. De pronto algo me llamo la atención. Cerca de ese libro había uno que jamás había visto. En el dorso solo tenía escrita la leyenda “El destino de la villana esta en tus manos” ese nombre era algo extraño. Yo no lo había visto por ahí y no recordaba haberlo leído. Atraída por ese titulo y porque este ejemplar haya aparecido de la nada, lo tomé entre mis manos y baje con cuidado de las escaleras, llevándolo conmigo. Era de tarde. No había mucha gente ese día. Solo unas cuantas personas que se mantenían en diferentes partes de la biblioteca. No sabía si debía leer el libro en ese momento o esperar a que los que estaban ahí se fueran y yo pudiera cerrar y leer en paz. La curiosidad que sentía era demasiada. Algo había en ese libro que llamaba poderosamente mi atención. Pero aguantando esa tentación tan grande por leer un libro nuevo y desconocido para mí, tuve que reprimir ese deseo y esperar a que las personas se fueran. Pese a que la ansiedad que sentía era demasiado debido a esto. Poco después quedé completamente sola. Cerré la biblioteca y me quede en ese enorme lugar sin sentir miedo alguno. No era la primera vez que lo hacia. Fui hasta la recepción, me senté en mi cómoda silla y me dispuse a admirar ese libro. A simple vista parecía uno común y corriente. Pero irradiaba cierto brillo de color dorado que como lo dije antes llamaba mi atención. Quizá era el anhelo que sentía o mi imaginación sumamente desesperada por leer y ser alimentada. Le di la vuelta leyendo un poco la sinopsis de atrás. La cual decía: “En un reino muy lejano, un Rey busca que su hijo se case con una linda princesa llamada Amelia, para así poder tomar la corona. Ella al ver al príncipe queda completamente enamorada de él. Sin embargo tras contraer matrimonio con ese hombre, este la trata demasiado mal. Hasta el punto de ser un tirano y un mujeriego sin control. Llevando a una de sus tantas concubinas a vivir al palacio real. Causando la furia e indignación de la joven princesa, quien ante esto cae en una profunda oscuridad y depresión. Queriendo vengarse de él. Convirtiéndose así en enemiga de todo el mundo, en especial de esos dos enamorados que derrochaban su amor y pasión por cada parte del castillo. Pero por desgracia el príncipe la descubre al tratar de envenenar a su mujer más amada. Teniendo un fatal destino. ¿Puedes tú querido lector ser capaz de cambiar eso? ¿Estás lista para cambiar el destino de Amelia y el tuyo?” Me detuve al terminar de leer esa breve explicación de lo que trataba la novela. Parecía algo así como interactiva hasta cierto punto. Quizá una de esas historias en las que tú eras el personaje principal. Eso me causo algo de gracia ya que antes en mi juventud yo solía leer ese tipo de cosas, las cuales son conocidas como Fanfics. En mi época eran geniales. Y más cuando se trataba de mis personajes favoritos o algún cantante que me gustará. Busque al autor de dicha novela Pero no aparecía el nombre por ningún lado. Esto me dejó algo desconcertada Pero llena de dudas. Por lo que sin pensarlo mucho. Acomode mis gafas y comencé abriendo el libro. Para mí sorpresa este no tenia nada escrito. Cada pagina estaba completamente en blanco. Le di una y mil vueltas buscando una respuesta a ello. Encontrando solo aquella sinopsis escrita. -¿Pero…que...? – dije en voz alta. Pensando que alguien me había tomado el pelo y que esa persona lo había dejado ahí como una broma. Una vez más. Me atreví a leer la tan corta explicación del libro sintiéndome ridícula ante ello. Solo que está vez lo hice en voz alta riéndome de mi misma tras haber caído en eso. -Pues si Amelia, nos jugaron chueco está vez. Lo siento mucho, yo si cambiaria tu destino y el mío. Es más estoy dispuesta a hacerlo ¿Por qué no?- Dije divertida mientras me reía al decir eso último. Rodé los ojos y arroje el libro sobre el escritorio. Mi decepción estaba bastante clara. Me puse de pie, para poder tomar mis cosas y largarme de ahí ,pero de pronto las luces se apagaron haciendo que me quedara quieta en mi lugar. -Bueno, quizá solo fue un apagón. – trate de convencerme a mi misma. Mientras buscaba las llaves de la biblioteca. Pero pronto un rayo de luz dorado proveniente del libro. Me cegó por unos momentos, gire mi rostro hacia ese lugar y este se hacía casa vez más intenso. Algo temerosa comencé a avanzar hacia allí. Viendo con horror como ese libro se abría justo a la mitad. Y una brecha del mismo color, se abría entre ambas páginas. Asustada comencé a retroceder. Pero pronto una fuerte ráfaga de viento. Me comenzó a arrastrar hacia el libro. Yo solté mis cosas. Y trate de sostenerme con fuerza de cualquier cosa a mi alrededor. Pero fue inútil. La fuerza de succión de aquel libro era demasiada para mí. Que pronto me solté y di de lleno contra el libro, cayendo en esa enorme brecha que se había abierto siendo completamente consumida por ella. (……………….) Mi cuerpo se sentía demasiado pesado. Mis ojos no los podía abrir. Por un breve momento recordé que había tenido un sueño muy extraño. Me acomode sobre la cama en la que estaba recostada. Supe que de eso se trataba porque la superficie era demasiado blanda. Además que debajo de mi cabeza había una almohada. Por más de que hacía memoria no llegaba ese recuerdo en dónde había salido de la biblioteca y me había ido a casa. Mucho menos cuando fue que me quedé dormida. Cuando por fin pude tener control sobre mi cuerpo. Me desperté de golpe. Respirando algo alterada. Mire hacia el techo. Encontrándolo de un color morado. Con detalles en dorado. Eso me desconcertó un poco ya que mi habitación no era así. Lentamente me senté en mi lugar. Vislumbrando todo a mi alrededor. Dándome cuenta de que aquel no era mi cuarto y todo lo que había ahí no eran mis cosas. Tampoco estaban mis mascotas, quienes solían dormir a mi lado. Me puse de pie rápidamente. Notando como mi vista había mejorado demasiado. Lleve mis manos a mi cara, sintiéndola completamente diferente además de que no llevaba puestos mis lentes. Ya que yo padecía de miopía. Sin embargo, ahora veía a la perfección. Me retire las sabanas que me cubrían y mire hacia abajo, encontrándome con unas delgadas y finas piernas de piel muy blanca. Es decir yo era de piel blanca Pero no a ese extremo. Casi podía jurar que parecían de porcelana. Mire mis brazos y cuerpo. Y me di cuenta de llevaba puesto un camisón en color morado. El cual me llegaba un poco debajo de las rodillas. Todo lo sentía demasiado diferente. Mire de nuevo a mi alrededor encontrando un gran espejo junto a lo que parecía ser un guardarropa enorme. Algo dubitativa me acerque. Cerré los ojos esperando no llevarme una desagradable sorpresa. Pero cuando los abrí. Mi mandíbula casi se cae al piso tras ver mi reflejo. ¡Esa no era yo! Lleve mis manos a ese rostro desconocido. Y comencé a palparlo lentamente, luego procedí a pellizcarme con bastante fuerza una de las mejillas para corroborar que no estaba soñando y no... Para mí desgracia esto era real. Toque el espejo. Viéndome fijamente. Lucía completamente diferente. Ya no era esa muchacha simplona y fea. Ahora era una chica hermosa. De cabello muy largo, lacio, color azabache, con unos rulos perfectos al final de la punta. Era medianamente alta. De complexión delgada con algunas curvas. Y mis pechos ahora eran enormes. Ante esto me sentí bastante avergonzada. Si bien la bata no era reveladora. Ese exuberante busto era demasiado obvio y nada fácil de ocultar. Me tape cruzando los brazos sobre mi pecho mientras admiraba aun más a fondo mi aspecto. Mi piel como había dicho. Era blanca, tersa y demasiado suave. Mis ojos eran de color verde intenso. Era prácticamente una modelo o quizá una muñeca de porcelana bien hecha. No, está no podía ser yo. ¿Qué había pasado?.¿Como es que termine aquí? No sabía la edad de esta chica. Pero lucía bastante joven. Me aleje del espejo y comencé a husmear por toda la habitación. Lo primero que hice fue ver ese enorme armario. Y en cuanto lo hice. Miles y Miles de vestidos de diferentes colores llegaron a mi vista. Unos muy ligeros, sofisticados y otros un poco mas pomposos. Algo así como los que solían usar durante la época victoriana. También había cientos de zapatillas a juego con cada vestido. Cerré el armario completamente ida. Acercándome ahora al gran tocador que estaba frente a la cama y en el cual no había reparado antes. Este estaba lleno de maquillaje, peines, listones, perfumes y un enorme joyero con diferentes joyas de distintos estilos y tamaños. Que la verdad podría decirse eran bastante costosos. Camine un poco más, yendo está vez hacia la ventana. La abrí lentamente y los rayos de sol me cegaron momentáneamente hasta que pude ver un amplio jardín. Con una fuente y cientos de flores. El terreno era demasiado grande. Y estaba rodeado de una inmensa barda. Que detrás de ella se podía admirar lo que parecía ser un bosque o algo así. Parpadee confundida un par de veces. Tratando de auto convencerme de que eso sí era un sueño. Aquel lugar parecía una especie de paraíso. No tenía sentido aquello. Todo se veía tan surreal. Me vi tentada a meterme una buena bofetada para ver si así despertaba. Lo cual sin pensar hice. Pero el dolor fue insoportable me la había dado demasiado fuerte. Tanto que fui a parar al suelo. -¡Auch! ¡Eso sí me dolió!- exclamé en voz alta. Maldiciendo mis tontas decisiones. Pronto me sobresalté en mi lugar ya que alguien tocaba a mi puerta. -¿Señorita? ¿Esta bien? ¿puedo pasar? – se escuchó otra voz femenina al lado de la puerta. -Esto…si, adelante.- Dije mientras me ponía de pie. Aquella joven resultó ser una mucama. Traía puesto un uniforme muy bonito y muy elegante en color azul marino. Con su respectivo gorrito y mandil con holanes en color blanco. -¿Se encuentra bien, Mi lady? – dijo, yo voltee a todos lados. Pero viendo que si se refería a mi. Solo supe asentir con la cabeza mientras la miraba algo recelosa. -Ehem disculpa… ¿Qué año es este? Y....¿Dónde estamos? La mucama algo confusa ante mi pregunta (y no la culpo, de seguro pensará que estoy loca) me miró confundida. Sin embargo me respondió con bastante educación. -Es el año 1837 señorita. Y hoy es Miércoles 25 de Mayo. – Me respondió dedicándome una sonrisa. – Este reino se llama “Crystalium” y usted es una princesa. Yo ante esa respuesta quedé en shock. ¿Una princesa? ¿El reino de Crystalium? Nunca antes había escuchado mencionar ese nombre. Trate de recordar esos cientos de libros que había leído Pero en ninguno que tuviera en mi memoria aparecía ese nombre…a menos que…al pensar en ello, mire con horror a la sirvienta. Quien en seguida notó mi semblante y me ayudo a avanzar hasta la cama en dónde me sentó. Tratando de tranquilizarme pero yo estaba en shock. -Señorita iré a llamar a su padre. No sé mueva de aquí, por favor. -¡Espera! ¿Cuál es mi nombre? Le pregunté con la esperanza de que no fuera a ser cierto lo que pensaba. -Usted se llama Amelia Romanov. Es hija de uno de los consejeros más importantes del reino. Al escuchar el nombre de Amelia me di cuenta de que probablemente había quedado atrapada en el libro ese que había encontrado. Pero…¿Cómo había sido eso posible? Eso era algo tan inverosímil. La pobre mucama no sabía que hacer. Solo me miraba fijamente quizá pensando que en efecto había perdido la cordura. Yo sabía muy poco de esta historia. Solo lo que había leído en esa breve descripción. Ni siquiera sabía en qué punto de la trama me encontraba. Pero hacer preguntas sobre ello quizá no era lo mejor que estaba haciendo. En las novelas que había leído. Muchas de las que aparecían de la nada en cuentos como estos. Pensaban que si hablaban directamente de qué ellas o ellos no eran en realidad ese personaje. Si no alguien que venía de otro mundo. Terminarían en un sanatorio. En esas épocas era bastante común juzgar a alguien por su salud mental. Yo no quería eso. Así que suspirando fuertemente solo tuve que fingir que había tenido un breve momento de ignorancia. -Lo siento es que antes de que llegarás me di un buen golpe en la cabeza. Quizá se me olvidaron varias cosas. La mucama me vio no muy convencida de mi argumento sin embargo pareció comprenderme. -¡¿Por qué no me lo dijo?! ¡Le diré a su padre que mande llamar al doctor de inmediato! – dijo, recostándome en la cama completamente, cubriendo mi cuerpo con las cobijas. Palpo mi frente sintiéndose aliviada de que no tuviera fiebre. -En seguida le digo a su padre, no sé preocupe. -Esta bien por favor, si busca a mi papá – y yo ahí pidiéndole que llamara a un señor que ni siquiera conocía o cual era su nombre. Pero si eso me servía para averiguar un poco más sobre Amelia. Aprovecharía la oportunidad. Poco después un hombre de mediana edad ingreso rápidamente a la habitación. Se acercó realmente preocupado hasta donde yo estaba. Y me abrazó con fuerza. -¡Mi pequeña!, Amy me dijo que te habías golpeado. El doctor ya viene en camino no te preocupes, papi está aquí. Bueno quizá fingir un poco de demencia para averiguar más a fondo sobre lo que estaba pasando no sería nada malo. -Padre, lo siento. Pero ¿Podrías decirme como te llamas?. Creo que el golpe fue demasiado fuerte– vaya excusa tan patética de mi parte. Pero “mi padre” se la creyó y bastante conmocionado y con lágrimas casi cayéndole por sus ojos simplemente me miró y dijo – Claro mi nena, yo soy Agustus Romanov y soy tu papá. Bueno al menos ya sabía cómo se llamaba este señor. Quería que me diera más información Pero otro hombre nos interrumpió. Creo que él era el doctor. Saludo a mi padre y luego puso un enorme maletín sobre la cama, yo solo observaba en silencio todo lo que hacía. -Señor Romanov por favor salga de la habitación para poder atender a la señorita. – le pidió a mi padre. Llamarlo papá se me hacía tan raro. Pero bueno, va dentro de la historia. El obedeció, tomo mi mano y besándola con ternura salió de ahí dejándome a solas con él. El doctor me revisó de la cabeza a los pies. Viendo marcas en mi cuerpo a causa del pellizco y la cachetada que me había dado. Al menos eso me serviría también para que creyeran que en verdad me caí. Ya no sabía realmente que estupideces decía, Pero en fin. El doctor terminó con su trabajo. Y pronto le habló a mi padre. Una señora de mediana edad igual que él. Con cabello largo y n***o. Ataviada con un vestido realmente hermoso y elegante en color rojo. Ambos ingresaron a la habitación realmente preocupados. -¡¿Qué tiene mi hija?! – preguntó la mujer realmente desesperada. Haciéndome entender que ella era la madre de Amelia. Y bueno si tenían algo de parecido. -La caída no ha Sido grave. Pero por lo que puedo ver hay una perdida parcial de memoria. Además de algunos golpes. -¿Recuperará su memoria doctor? – pregunto mi padre. -Llevara su tiempo, Pero es probable que si. Por lo pronto les recomiendo darle este medicamento – les dijo extendiéndole una botella mediana de vidrio, la cual contenía un liquido bastante extraño y que yo podía jurar que sabía horrible. – también es recomendable hablarle un poco de su rutina y de su vida. Eso podría ayudarle a recuperar sus recuerdos gradualmente. Bueno al menos eso en cierto sentido me alegraba. También el hecho de encontrarme en una época en la que la medicina no parecía estar muy avanzada. Por lo que mi cuento de perdida de memoria entraba bastante bien para mí. Así averiguaría un poco más sobre la vida de Amelia dentro de la novela. Y poder cambiar su destino. Y también para regresar a mi mundo. No quería estar más tiempo aquí. Con gente que realmente no conocía y que pertenecía a la imaginación de alguien más. Meros personajes que carecían de importancia para mi. Algo que si me preocupaba era el hecho de no volver a ver a mis padres. Yo esperaba con todo mi corazón que en verdad pudiera arreglar esto. Una vez que el doctor les terminó de dar las recomendaciones necesarios para mí cuidado. Mi padre y madre se acercaron a mi. Sentándose cada uno a mi lado. -Estarás bien, princesa, no te preocupes- me aseguro mi madre, tomándome de la mano. Yo solo asentí levemente sintiéndome algo culpable por mentirles. Pero en si esto era una historia. Aunque yo podía ver qué sus sentimientos parecían ser reales. En si todo aquí lo era.- ¿No me recuerdas, cariño? Soy tu madre, Elisa. Y el es tu papá Augustus. Hablo lentamente para que pudiera comprenderla. Obviamente si lo hacía pero tenía que aparentar que no. Ellos se veían bastante afligidos mientras se miraban entre si. Y yo solo los observé en silencio sin decir nada. Quería preguntarles muchas cosas. Pero creí conveniente hacerlo de a poco Tampoco es como si pareciera desesperada por saber. Quizá me llevaría un buen tiempo salir de aquí. Por lo tanto tendría que pensar con cautela cada uno de mis movimientos.

editor-pick
Dreame-Editor's pick

bc

La Venganza De La Ex-Luna

read
5.0K
bc

El Rey Alfa es mi segunda oportunidad como compañero

read
156.9K
bc

Embarazada después de una noche con el rey Lycan

read
6.6K
bc

La Compañera Rechazada

read
152.0K
bc

Esposa olvidada

read
17.0M
bc

El llamado de la bestia: ¿Mi luna es una humana?

read
10.3K
bc

Una mate para el Alpha

read
151.1K

Scan code to download app

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook