Capítulo 18: "La primera vez"

4171 Words
22:30. Eran las 22:30 y seguramente la casa de Brennett ha de estar a rebosar de gente bebiendo, emborrachándose, teniendo sexo o simplemente divirtiéndose. Y yo estaba allí, en mi casa, tirada en mi cama mirando al techo, y sola, porque Matthew claramente se fue a la fiesta y hasta mi padre tenía planes para la noche, menos yo. Por supuesto que mis preciadas amigas no faltarían a la fiesta de cumpleaños de Eric. Cuando me dijeron que irían se sintió prácticamente como un cuchillo en los pulmones. Malditas traidoras.  En fin, de verdad que estaba replanteandome la idea que se me ocurrió hace unos días. Una idea que no me gustaba si quiera plantearme, pero lo hice de igual manera. Porque como dijo Julie, no todo tenía que ser tan complicado. Mientras más sencillo y rápido, mejor. Podría librarme de todo el peso de la apuesta de una vez por todas. No había hecho nada en todo el día. Aunque en realidad nunca hacía nada en general. pero en ese momento estaba demasiado aburrida de mi vida y de mi rutina de "no hacer nada". Tenía que admitir que me gustaría estar en esa fiesta en ese momento. Ya sé que no me gustaban las fiestas, ni la gente, ni salir demasiado, pero prefiería ir y pasarla mal allá con otras personas a mi al rededor e intentar divertirme aunque sea un poco. En lugar de estar completamente sola pasándola mal.  En el televisor pasaban miles de estupideces que claramente a nadie le importa, y menos a mí. Ya había escuchado todos mis discos y todas las canciones de mi iPad, ya había mirado dos películas en Netflix y hasta ya me comí todo el chocolate. No tengo más nada que hacer, y siento que moriré en cualquier momento. Si solo tuviera más chocolate... El timbre de la casa retumbó por las paredes de mi habitación. Me puse de pie rápidamente e hice una mueca cuando mis pies descalzos tocaron los escalones fríos de la escalera. Abrí la puerta esperanzada de encontrarme con alguna de mis amigas, quienes se dieron cuenta de que dejarme sola aquí era de personas egoístas; pero mis sonrisa se borró cuando esos ojos marrones y esa sonrisita de costado aparecieron en mi campo de visión.  Lo examiné de arriba abajo. Iba vestido con unas botas negras y unos jeans del mismo color, una camiseta mangas cortas blanca y una campera de color gris. Su cabello estaba despeinado, y sus ojos solo un poco rojos, y entre sus dedos colgaban unas llaves, supuse que de su auto.  Bufé y me recosté por el marco de la puerta al mismo tiempo que sentía los ojos de Brennett mirarme de arriba abajo. - ¿Qué haces aquí? - pregunté de mala gana. - ¿Cómo puedes ser tan sexy incluso sin intentarlo? - puse los ojos en blanco ante sus palabras. No iba a dejar que me saque de mis casillas de nuevo, no me alteraría enfrente de él. - Basta de estupideces. - espeté enojada -. Ya en serio, ¿Qué haces aquí? - Vine a buscarte. - me respondió entrando a la casa. Cerré la puerta con los ojos algo entrecerrados. - ¿Para qué? - los ojos marrones de Eric se clavaron en los míos verdes, y pude sentir como un escalofrío me recorría de los pies a la cabeza. Me estaba mirando... raro.  - Resulta que me di cuenta que la pasaría mejor en la fiesta si tú estuvieras ahí. Sus palabras, por un segundo, me dejaron completamente shockeada. Eric me seguía mirando fijo de una forma algo rara, y su sonrisa no era una de las tantas que me había dedicado hasta ahora. ¿Qué mierda le estaba pasando a Brennett para irse de su propia fiesta de cumpleaños para venir a buscarme y decirme que la pasaría mejor conmigo ahí? Puedo apostar que ha fumado más de dos porros para decir algo como eso. No pude evitar reír un poco. - ¿En serio crees que voy a creerte eso? - bufé -. ¿A que viniste? Y lo digo en serio. - Eric me miró sonriente y algo confundido y se acercó lentamente hacia mí, como un tigre caminando hacia su presa. Retrocedí cuando estuvo demasiado cerca y su sonrisa se ensanchó aún más. - ¿Por qué no me crees cuándo te digo que me gusta estar contigo? - preguntó con los ojos entrecerrados y las manos en los bolsillos de su campera. - Porque estoy segura que le dices eso a todas las chicas con las que te quieres acostar, Brennett. - Soltó una carcajada.  - De hecho, esta es la primera vez que vengo a buscar a una chica a su casa. Así que eres afortunada, Val. - me guiñó un ojo sonriendo y yo me crucé de brazos. - ¿Por qué tendría que creerte? - Porque normalmente las chicas son las que vienen a mí, yo jamás tuve que buscar a nadie.  Su tono de voz sonó muy sincero, y con esas palabras terminó de convencerme, porque sabía que tenía razón. Eric Brennett no le rogaba a nadie, a ninguna chica, porque simplemente no tenía que hacerlo, porque sabía que ellas querían estar con él. No era de los mujeriegos que buscaban, era de los mujeriegos que no necesitaban buscar o conquistar porque ya tenían ese privilegio por simplemente ser ellos. Entonces entendí que, a veces, había chicos que podían cambiar y dejar de ser de esa forma, pero Brennett jamás dejaría de ser como era; simplemente no lo veía de otra forma en ningún futuro cercano, y solo por la razón de que él era de los tenía de sobra y no necesitaba más. ¿Para qué querría más? - Entonces, Val... ¿Quieres por favor venir a mi cumpleaños conmigo? - sonrió angelicalmente sin mostrar los dientes. - No. Sus ojos se abrieron como platos y soltó algo así como un bufido divertido.  - ¿Cómo que no? ¡Vamos! Hasta vine por ti y todo. - Que no, Brennett. Ve a buscar a una de tus zorras. - ¿A caso huelo celos? - dijo con tono de voz divertido enarcando una ceja. Cuando subí la vista para mirarlo de nuevo, me di cuenta que estaba mucho más cerca de mi que antes, y que su sonrisa de verdad era sumamente blanca. - Ni loca sentiría celos de ti. - espeté con la voz ácida. - Ay, vamos, Val - hizo un puchero mirándome divertido y tierno -. Por favor ven conmigo. No querrás que la pase mal en mi cumpleaños, no creo que me odies tanto, ¿O si? Bueno, en eso tenía razón. Nadie merecía pasarla mal en su cumpleaños, incluso Eric se merecía tener una linda noche o lo que sea. Me di cuenta que ya había cedido a su suplica cuando empecé a subir las escaleras hacia mi habitación, y juro que podía sentir la sonrisa triunfante de Brennett a mis espaldas.  Por primera vez en lo que tengo de vida tardé más de diez minutos en arreglarme. ¿Qué digo? Por primera vez en lo que va de toda mi existencia me arreglé para algo. ¿Qué está pasando conmigo? Ya me corrompieron, ya soy una chica que se preocupa por como vestir... Maldita sea, ¡Me estoy convirtiendo en Lenn! Aunque Julie también se preocupa por su ropa, al igual que Less.. Mierda. Ya ni me reconocía. Después de unos minutos de pensar en el hecho de que ya estaba dejando de ser yo, decidí vestirme con un jean n***o ajustado y un top rojo algo oscuro, que dejaba a la vista mi ombligo. No tendría que usar tops, había subido algo de peso pero... Pfs, no había nada que me importara menos. En mis pies, claramente, llevaba unas Vans rojas y dejé mi cabello suelto. No me maquillé... simplemente por el hecho de que no sabía como mierda maquillarme, aunque si me puse algo de brillo labial. Suspiré cuando guardé en mi celular en mi bolsillo trasero, y bajé las escaleras lo más rápido que pude. Eric estaba parado junto a la puerta tecleando con rapidez en su celular, y cuando notó mi presencia levantó la vista y me miró sonriente. - En serio, ¿Qué haces para ser tan linda? - preguntó con una sonrisa de costado. Okey, admito que esas palabras si me gustaron, y que mis mejillas se sonrojaron un poco. Pero no iba a verme débil enfrente de él, y mucho menos iba darle el gusto de saber que sí tiene un poco de efecto sobre mí, así que puse los ojos en blanco. - Bueno, vamos ya. - dije antes de abrir la puerta y salir a la fría noche.  El viaje hacia su casa se pasó bastante rápido, para mi suerte, y lo único que sonaba en su auto era la música que pasaba por la radio. Eric estacionó su auto enfrente de su casa, y la música electrónica retumbó con fuerza en mis oídos incluso a la distancia a la que estábamos. Bajamos del auto y él caminó delante de mí con una sonrisa y una pose que decía que él era el rey del mundo.  Mientras pasaban todos lo saludaban, a lo que él simplemente sonreía con suficiencia. Había miles de adolescentes en su enorme casa, algunos estaban muy borrachos, otros ya estaban desmayados, otros se besaban demasiado apasionados y los demás reían y hablaban o bailaban. No era mi tipo de ambiente, pero se notaba que todo el mundo la estaba pasando bien.  Entré en la casa sola, ya que Brennett desapareció de mi vista y se fue para no sé dónde. Me pisaron más de veinte veces y me empujaron unas mil, así que llegar al lado de la barra fue un enorme alivio, ya que no había tanta gente ahí. Estaba a punto de darme un derrame cerebral si no bajaban el volumen de la jodida música, en serio. Ya me dolía la cabeza y recién llegaba. Para relajarme tomé un vaso rojo que estaba en la mesada de la barra y lo llevé a mis labios dándole un trago. PUTA MADRE. MALDITA SEA. MIERDA. MIERDA. MIERDA. ¿Qué mierda era eso?  Mi garganta ardió cuando él liquido pasó por ella, y sentí mis ojos cristalizarse por la horrible sensación. ¿Qué? No soy de beber demasiado alcohol, y menos esa cosa, que estaba segura que era vodka. Mierda, me ardió hasta mi apellido con ese vaso. - Mira quién llegó. - escuché una voz conocida a mis espaldas, y luego un brazo pesado pasar por mis hombros. Sonreí al encontrarme con los ojos azules de Zach -. No sabes cuanto te extrañé, hermosa. - sonrió -. Pensé que el idiota no te invitó... - Yo también pensaba lo mismo - me encogí de hombros -. Pero apareció en mi casa hace una hora y dijo que quería que viniera. - Zach negó con la cabeza con mirada divertido y con una sonrisa de costado en su rostro. Esa era exactamente la misma sonrisa de Eric.  - Joder... - escuché que suspiró -. En serio le gustas, eh. Mis ojos se abrieron como platos ante sus palabras y me contuve para no soltar una carcajada y escupir kilos de saliva en el hermoso rostro de Zach.  - Ajá, claro. Y las vacas vuelan - puse los ojos en blanco -. No digas estupideces.  - No son estupideces, hermosa. - acercó su boca a mi oreja -. El chico parece que está encaprichado contigo. - susurró. Me giré hacia él, y nuestros rostros estaban tan cerca que me sorprendió que no causara ningún efecto en mí. - ¿Por qué lo dices? - mi ceño estaba fruncido. Zach sonrió. - Mi hermano es como yo, Val... - me observó fijamente -. No andamos atrás de cualquier chica. - sonrió guiñándome un ojo. Lenn pasó enfrente de nosotros sin darse cuenta de que estábamos ahí. Zach sacó rápidamente su brazo de mis hombros y se arregló la ropa -. Si me disculpas, tengo que resolver unos asuntos con tu sexy amiga. - fue lo último que dijo antes de irse tras mi amiga. ¿Lenn y Zach? No me jodan... Me di cuenta de que estaba algo perdida con todo lo que tuviera que ver con los asuntos de mis amigas. Definitivamente tenemos que ponernos al día. Podríamos ir a dormir a la casa de Julie el fin de semana que viene, o mañana. Hace mucho que no tenemos una noche de chicas o algo así... El rostro de Eric apareció enfrente de mí, sacándome de mis pensamientos. Me miraba con el ceño fruncido y con los labios apretados, traía dos vasos en las manos y me miraba de forma rara. ¿Qué mierda le pasaba? - Te perdí cuando entramos. - le expliqué por el hecho de que pensaba que por esa razón me miraba de esa manera. - ¿Qué hacías con Zach? - preguntó en tono seco. Okey, ahora si que no entiendo nada. - Hablábamos. - respondí entrecerrando los ojos. - ¿Te dijo algo de mí? - se acercó un paso más a mí, y tuve que elevar un poco la cabeza para lograr verlo a los ojos. Intenté no ponerme nerviosa ante su pregunta, ya que claramente no le diría que sí hablamos de él. No soportaría a un Eric Brennett con el ego más inflado de lo normal. - No eres tan importante, bebé. - respondí intentando parecer calmada, con un tono de voz juguetón y algo sarcástico. Una sonrisa se extendió por sus finos labios. - Me gusta como lo dices, bebé. - dijo la última palabra lentamente, y su rostro se acercó al mío al mismo tiempo que su mano viajaba a mi mejilla, e instintivamente retrocedí. - Wow, ¿Qué haces? - coloqué mi mano en su pecho para mantenerlo alejado lo suficiente. Mierda, y pensar que nos estábamos llevando bien, sin discutir demasiado, pero como siempre él arruina todo. - Quiero besarte. - su tonó sonó demandante, como si me lo estuviera informando y no pidiendo. Lo miré mal -. Quiero decir: ¿Puedo besarte, por favor?  Puse los ojos en blanco y agarré rápidamente uno de los vasos en su mano llevándolo a mi boca y dando un largo trago. Me había puesto nerviosa. Joder, Eric me había puesto nerviosa.  - No vas a besarme nunca, Brennett, vete acostumbrando a la idea. - sonreí falsamente con una ceja enarcada. - Ya veremos.  Me tomó del brazo de la nada y empezó a caminar hacia no sé dónde. Pude ver como de un trago vaciaba el vaso que tenía en su mano para luego arrojarlo hacia algún lugar de lo que suponía era la sala. - ¿A dónde vamos? - grité para que me escuchara por la música. - Te necesito de juez. - creo que fue eso lo que dijo. Llegamos a un patio trasero, en dónde también había montón de gente. Casi todos los chicos estaban sin camisa, y las chicas llevaban puestos bikinis diminutos. Varias de ellas le sonreían coquetas a Brennett, y me miraban a mí de forma venenosa. No entendía el por qué, pero cuando bajé la vista y noté que  me estaba tomando de la mano. No sé que mierda sentí en ese momento: si vergüenza, odio o no sé que otra cosa más. Maldita sea, por primera vez, estaba nerviosa por tener cerca al idiota. Llegamos al otro lado del patio, y ahí estaban Less y Julie sentadas en unas sillas con una mesa enfrente. Estaban riendo y bebiendo, mientras que Lenn estaba hablando con Zach y tenía un micrófono en la mano. Ok, ya no entendía nada en absoluto. Eric me soltó la mano de repente. - ¡Hey, Val! ¡Sabía que ibas a venir! - gritó con alegría Julie. Le sonreí y sentí unas manos en mis hombros, que me dirigieron a la silla que estaba al lado de la de Less. - Este es tu lugar. - dijo Gregg sonriente, él también estaba sin camisa. Mierda, ¿A caso todo el mundo allí tenía buen cuerpo?  - ¿Qué está pasando? - le pregunté a Less. - Ya verás. - me dijo con una sonrisa pícara. Mis ojos viajaron a Eric, quien estaba hablando con Matt, Gregg, Lenn y Zach. Me sorprendí al notar que Brennett también estaba sin camisa. Tragué saliva al ver su perfecto y marcado abdomen, pero lo que me dejó su aire fue la forma en la que los músculos de su ancha espalda se contraían cuando rio por algo que dijo Matt. Tenía que apartar la vista, y lo sabía, pero era como un orgasmo visual. Un maldito orgasmo visual. Lenn llevó el micrófono a su boca riendo. - Bueno, pues hola a todos los idiotas presentes. - habló con una sonrisa. Puse los ojos en blanco y noté que Zach rodeaba la cintura de mi amiga riendo. Todos se voltearon a ver a Lenn -. Espero que la estén pasando bien, y me complace informarles que hoy seré la presentadora del concurso de mejores cuerpos masculinos. - algunas personas gritaron y otras rieron, mientras que mis ojos se abrieron como platos.  Ya entendía las palabras de Brennett... El muy maldito me había puesto de jurada en un maldito concurso de mejores cuerpos masculinos. Mierda. - Bueno, empecemos el concurso de una maldita vez. - estaba deseando que la tierra me tragara en ese momento -. El primer concursante es Matthew Drake. Tiene diecisiete años, pesa 70kg y mide 1,87 metros... Esperemos que su amigo sea tan grande como él...- las chicas rieron ante el comentario de mi amiga. Me tapé la cara con las manos cuando mi hermano desfiló enfrente de nosotras, con unos shorts de playa, sin camisa y con esa sonrisa típica suya. No quería ver a mi hermano semi-desnudo. Esto era completamente incesto. Y para colmo, de fondo sonaba una canción de streepers. - Matenme ya. - susurré cuando vi que Less se sonrojaba cuando Matt le sonreía coqueto. Esto era demasiado para mi mente tan sana. - El segundo participante es Mike Thompson, asiste al instituto Georgia Institute, mide como dos metros, como pueden apreciar y tiene diecinueve años. - un chico super mega ultra algo enfrente de nosotras. Sus ojos eran oscuros y hermosos, y su cabello marrón claro brillaba al igual que sus perfectas abdominales. No pude evitar verlo fijamente, de verdad que estaba más que bueno. Mike me guiñó un ojo cuando me vio, y yo le sonreí. Él si me gustaba, yo votaría por él. Esto no está tan mal como pensaba... Cuando el turno de Mike acabó, mis ojos se encontraron con el rostro de Brennett, quién tenía los ojos fijos en el chico que acaba de pasar. Fruncí el ceño por eso. - Ya me enamoré de Mike. - nos dijo Julie asintiendo rápidamente con la cabeza. No pude evitar soltar una carcajada. - El tercer participante es Gregg Miller... Como todas sabrán es un idiota, pero tiene unos ojos y un cabello hermoso. No es muy inteligente que digamos, pero es agradable y por lo que me contaron lo hace bien... Ustedes sabrán. - Solté nuevamente una carcajada nuevamente cuando Gregg desfiló enfrente de nosotras con una pose bastante afeminada. Nadie podía negar que el chico tenía un cuerpo para morirse de un infarto. Maldita sea, esto es jodidamente bueno ahora que lo pienso. - Y bueno, como dicen por ahí: lo mejor para el final. - puse los ojos en blanco ante sus palabras -. El último participante de la noche, es el cumpleañero. Su nombre es Eric Brennett, mide... No sé cuanto mide, pero es alto, creo que mide como 1,91m. Seguramente muchas de ustedes lo conozcan por su larga y juguetona lengua - Lenn soltó una carcajada -. Con ustedes, zorras y estúpidos, el menor de los Brennett. Mi mirada no se apartó de él en ningún segundo. Era bastante delgado, pero su cuerpo era impresionante. Sus brazos no eran tan formados como los de Mike, pero no se quedaba atrás. La sonrisa que tenía en su rostro era seductora y pícara, y su mirada oscura te dejaba sin aliento en menos de dos segundos. Me paralicé cuando una idea demasiado perversa se pasó por mi cabeza al mirarlo. Maldita sea. Puta madre. No podía pensar aquello. No podía. Yo, Val Drake, quiero cogerme a Eric Brennett. Maldita sea, quiero tener sexo con Brennett, esto no me podía estar pasando a mí, no podía pensar en eso, o pasar por eso. No ahora, estaba violando mis propias reglas... Pero estaba tan bueno... Mierda, mierda, mierda, mierda. Quiero acostarme con Eric Brennett, y esa era la única idea que tenía en la mente en ese momento. Me pasé una mano por el rostro cuando todo eso terminó, me puse de pie y le susurré a Less que yo votaba por Mike, aunque me había gustado más Eric, no podía hacerle saber eso.  Me dirigí hacia la casa y nuevamente los oídos empezaron a sangrarme por el volumen de la música. Fui directo hacia la cocina y tomé un vaso de agua de la cocina de un trago completo. No podía dejar de pensar en el jodido idiota de Brennett. Maldita sea, no podía dejar de pensar en el que quiero acostarme con el idiota. Necesito que me succionen el cerebro o algo por el estilo para sacarme esta jodida idea.  - Okey, no pienses en eso, no pienses en eso... - me susurré a mi misma. Con miles de ideas rodando en mi cabeza tomé una cerveza y me dirigí hacia la improvisada pista de baile que suponía que era la sala de la casa de Eric. Los cuerpos de miles de adolescentes de movían al rededor mío, y la canción "This is what you came for" de Calvin Harris empezó a retumbar por las paredes. Me encantaba esa canción. Intentando relajarme, empecé a moverme al ritmo de la canción, sin importarme si parecía una estúpida bailando sola o que mierda. Necesitaba distraerme y quitar esas ideas de mi cabeza. Mis caderas se movían al ritmo de la música y la cerveza pasaba por mi garganta ahora como agua. No me sobresalté cuando sentí una mano en mi cintura, pero si me sorprendí un poco al darme vuelta y encontrarme con los ojos marrones de Brennett. - ¿Por qué te fuiste? - preguntó cerca de mi rostro. No me importó para nada su cercanía, y seguí bailando al ritmo de la música. Sus ojos viajaron a mi cuerpo, y luego a mis ojos nuevamente. - Me aburrí. - mentí encogiéndome de hombros. Claramente no iba a decirle: "Oh, nada, simplemente tuve ganas de arrancarte los pantalones en ese momento, por eso me fui, nada importante". - No parecías aburrida cuando mirabas a Mike. - comentó sonriendo sin una pizca de diversión ni felicidad. Reí un poco. - Aprecio la buena vista... - Ya lo sé. Me di cuenta cuando me mirabas a mí. - la respiración se me atascó en los pulmones. - No fue así, idiota. Solo... hice mi trabajo. - quise hacerme la muerta en ese momento por el rojo de mis mejillas. - Ajá, claro. - sonrió y me empujó hacia él, pegando su cuerpo al mío. Tragué saliva, nerviosa de nuevo -. Este se suponía que sería el momento en el que confesabas que te gusto.  - Nunca me vas a gustar, Brennett, superalo. - estaba apunto de escupir mi corazón por la boca si se seguía acercando más a mi rostro. Unas ganas inmensas de besarlo me invadieron, pero claramente no iba a hacerlo.  - Claro que te gusto, bebé, le gusto a todas... - sus ojos viajaron a mis labios -. De hecho quieres besarme en este momento, y no solo eso, te estás imaginando mis labios entre tus piernas, y de solo pensarlo te derrites. - casi grito por sus palabras, por el hecho de que no tenía ninguna vergüenza al decirlas, mientras que mis mejillas estaban ardiendo por la pena. Abrí la boca para hablar, pero nada salió de esta. Eric sonrió con arrogancia -. ¿Lo ves? Te vuelvo loca. No intentes ocultarlo más. Fue algo rápido, su rostro se acercó al mío, y sus labios estuvieron a dos centímetros de chocarse con los míos, pero no dejé que me besara, así que sus labios chocaron con mi mejilla. Sentí como sonreía. - Te dije que nunca me besarías. - le recordé con la voz entrecortada. - Está bien... Puedo besarte en cualquier otra parte de tu cuerpo. - me sonrojé ante sus palabras, y luego sentí sus fríos labios bajar por mi mejilla a mi cuello. Ahí por dónde sus labios pasaban un escalofrío recorría mi columna. Quería apartarlo y patearle las bolas, o algo por el estilo, pero en vez de hacer eso, dejé que mordisqueara, chupara y besara en cualquier zona de mi cuello, y para mi desgracia, se sentía demasiado bien. Se sentía condenadamente bien, y aunque mi cerebro me decía que lo castrara por acercarse a mí, mi cuerpo estaba completamente en contra. Malditas hormonas adolescentes calentonas. Sus manos viajaron de mi cintura a mi trasero, y me empujó mis caderas hacia las suyas. Un pequeño suspiró escapó de mis labios, y sentí su sonrisa en mi clavícula.  - Vamos arriba.  ¿Creen que esas palabras las dijo él? Pues están equivocadas. Esas dos palabras salieron de mi boca, y las susurré en su oído, con la respiración acelerada. Eric sonrió triunfante, y luego tomó mi mano entrelazando nuestros dedos, mientras empezaba a caminar hacia las escaleras. La primera vez de Val Drake sería con su mayor enemigo. Me acostaría con Eric Brennett. Mierda.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD