- ¿Y por qué no solo te acuestas con él y ya está? - preguntó cansada del tema
Less. Puse los ojos en blanco y comí otra galleta de chocolate mientras masticaba con fuerza y furia. Mi vista se clavó en Lenn, quién estaba practicando una estúpida coreografía de porrista con sus estúpidas amigas porristas.
- No me puedo acostar con él porque sí. Sería como violar mi propia regla personal, que dice claramente: el pene de Eric Brennett nunca estará dentro de tu v****a - bufé pasándome una mano por el cabello enviándolo hacia atrás. Miré de reojo a Julie, quién estaba sumamente callada y con la mirada fija en los escalones de las gradas en las que estábamos las tres sentadas. Fruncí el ceño -. ¿Y a ti que te pasa? - pregunté mirando a mi rubia amiga. Ella suspiró antes de mirarme.
- Es que le das muchas vueltas al asunto - se encogió de hombros -. Solo tienes que ir y hacerlo con alguien, no es para tanto. Si quieres hacerlo con Brennett, hazlo, y luego actúa como si nada pasara y listo. Él es experto en esas cosas - Julie clavó su mirada en los chicos que corrían en la pista rápidamente, entre ellos Matt, Gregg, y claramente, Eric. Estaba completamente sudado, y su camiseta blanca se transparentaba en su abdomen marcado.
Dios, Val, aparta la vista.
Deja de mirarlo...
Deja de mirarlo...
Deja de mirarlo...
Mierda. Está tan condenadamente bueno. ¿Por qué tiene que ser tan jodidamente atractivo? Apuesto a que tiene perfectamente marcado su abdomen, y...
Puta madre, ¡Te dije que apartaras la vista!
Mis ojos se encontraron nuevamente con los de Julie, y luego de un momento de repasar sus palabras en mi mente, mis ojos se abrieron como platos y viajaron a Less, quién también tenía una expresión sorprendida en su rostro. Maldita sea, tiene que ser una broma.
- No jodas... - susurré con una media sonrisa esparciéndose en mi rostro - ¡Ya mismo dime con quién te acostaste, Julie Mackency! - casi grité. Los ojos de mi rubia amiga se abrieron como platos y Less soltó una carcajada mientras se acercaba más a nosotras dos.
- Dios, Julie, ¿Cómo no nos contaste? - pregunta la morena sonriendo. Julie puso los ojos en blanco.
- No fue nada, ¿Okey? Además estaba algo borracha. No importa demasiado - casi le doy una bofetada por sus palabras. ¿Qué no era nada? Fue la primera de nosotras en ganar la apuesta ¿Cómo que no había sido nada?
- ¿Y con quién fue? ¡Dilo ya! - le di un golpe en el hombro con fuerza y ella frunció los labios en un gesto de dolor.
- No voy a decírselos. Eso es secreto, o por lo menos, lo es para mi. - mi quijada tocó prácticamente el piso al igual que la de Less.
- O sea que no nos dirás... - Less entrecerró los ojos.
- Por ahora no. Se los confesaré luego. Lo importante es que ya me libré de la apuesta, lo que es un alivio - Julie se puso de pie -. Tengo que ir al baño. - anunció antes de bajar corriendo las escaleras y trotar hacia el edificio del instituto.
Less y yo suspiramos al mismo tiempo, y luego ella se sentó junto a mi apoyando los codos en sus piernas. La miré de reojo por un segundo, recordando la escena que había presenciado de ella con mi hermano hace unos días. Tragué saliva con fuerza porque no sabía cómo mierda empezar la jodida conversación de que quizá ella es mi cuñada... Dios mío, una de mis mejores amigas se ha liado con mi hermano. Con el idiota de mi hermano.
Clavé los ojos en la cancha antes de empezar a hablar.
- ¿Y cuándo vas a decirme que te tiras a mi hermano? - dije de la nada. Sentí el cuerpo de Less tensarse al lado mío, y la miré con una sonrisa completamente falsa. Su rostro estaba pálido y sus ojos marrones bien abiertos. Abrió la boca para hablar unas cuatro veces hasta que por fin pudo hacerlo.
- ¿Qué dices? - preguntó en un intento de hacerse la desentendida.
Puse los ojos en blanco. ¿En serio trataría de mentirme a mí? Sobre todo ella, porque si yo soy mala mentirosa, Less ni siquiera puede pensar en el hecho de mentir porque ya le sale mal. Me pasé una mano por el rostro antes de hablar.
- Oh, vamos, Less. No intentes mentirme - mis ojos estaban clavados en los de ella -. Los vi hace unos días besándose en los pasillos. ¿Por qué mierda no me dijiste nada, idiota?
- Es que... - suspiró cansada y se pasó una mano por el cabello mientras cerraba los ojos por unos segundos -. Todo fue tan nuevo y rápido que... No sé, simplemente ocurrió de un día para el otro y Matthew estaba todo el tiempo encima mío, que quería hablar de lo que pasó entre nosotros en esa fiesta, y yo simplemente le decía que fue un error haberlo hecho y entonces él...
- Wow, wow, estaciona tu vaca - le interrumpí antes de que siguiera hablando ya que lo estaba haciendo demasiado rápido, y yo no lograba captar del todo las palabras que estaba diciendo -. ¿Tú y Matthew lo...? Mierda.... ¿Te cogiste a mi hermano? - mis ojos se abrieron como platos ante la impresión que me causaba incluso decir las palabras.
Las mejillas de Less se tornaron color rosa y su mirada viajó a sus pies rápidamente. Eso solo quería decir, en efecto, que sí. Less y Matthew, mi hermano mellizo, se acostaron. O sea que eso de él estuvo dentro del eso de ella y... Ahg, que asco.
- ¡¿Y cuándo mierda ibas a decirnos sobre esto?! - casi grité.
- Es que no solo pasó eso... - explicó -. Nosotros... Bueno, pues... Nosotros estamos saliendo.
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- ¿Y por qué no me dijiste que estabas saliendo con mi hermano? - mi voz sonaba quejumbrosa - Ni a mí, ni a Lenn, ni a Julie. ¿Sabes lo que se te vendrá encima cuándo esas dos cabras locas se enteren, no? Prácticamente te encerrarán en una habitación, te atarán a la cama y no te soltarán hasta que les respondas todas sus preguntas
- Val - Less suspiró -. El problema es que... Siento, de verdad siento, que me estoy enamorando de Matthew.
Esa confesión me cayó como un balde de agua fría, fue como un choque muy, demasiado, directo. Mis ojos abiertos como platos estaban fijos en el rostro algo iluminado y esperanzado pero arrepentido de Less. Maldita sea, mi mejor amiga se ha enamorado de un idiota. Y lo peor es que, ese idiota, es mi mellizo.
- Quiero vomitar. - informé haciendo ruidos raros con mi garganta mientras me tapaba la boca. De verdad que había sentido como toda la comida de esta mañana había subido por mi garganta. Less puso los ojos en blanco mientras yo seguía vomitando mentalmente.
- No seas exagerada, Val - me empujó por los hombros juguetona -. Aunque no lo creas tu hermano es muy dulce y amoroso. Lo digo en serio, cuando nos besamos siempre él...
- Ok, ok, ya va, detente. - la interrumpí a mitad de la asquerosa oración. La miré con un ojo más abierto que el otro -. Si vas a salir con mi hermano, bien. Pero de ahí a que me hables de sus cosas, y de como besa, o si te lava los pies en agua traída desde Brasil, mmmh, no, no creo que me guste escuchar eso - sonreí falsamente y Less soltó una carcajada al mismo tiempo que revoleaba los ojos.
El silbato de la entrenadora de las porristas sonó y bajé las escaleras rápidamente con Less siguiéndome. Caminamos tranquilas hacia Lenn, quien estaba secándose el rostro sudado con una toalla de color rosa que decía "I am a Princess, b***h". Eso no es nada raro de Lenn, ella es toda una diva dentro de su cabeza.
La saludamos cuando llegamos a su lado y ella nos sonrió cansada. Llevaba puesto un top rosa que dejaba su plano y perfecto abdomen a la vista, unas zapatillas celestes y medias blancas y un short de gimnasia blanco. Como siempre, a cada momento del día, y a cada maldito segundo, Lenn estaba perfecta.
- Siento que mis piernas se desprenderán de mi cuerpo en cualquier segundo. Literalmente - dijo ella soltando un bufido. Nos dio la espalda y se agachó para tomar su botella de agua del piso. Fue entonces cuando mis ojos viajaron a su trasero (¿Qué? La chica tiene un cuerpo digno de admirar. Y su trasero parece una perfecta y redonda toronja) y al ver aquello, no dudé en abrazar a mi amiga de la espalda para cubrir eso.
- Woah, ¿Qué haces, Val? - dijo mi amiga completamente ajena a lo que le estaba pasando. Yo simplemente la abracé más fuerte cubriéndola lo más que podía. ¿A caso no sentía eso o qué?
- Lenn, te está pasando eso... - susurré cerca de su oído. Los chicos pasaron corriendo y nos echaron miradas divertidas y raras, yo puse los ojos en blanco y apreté más fuerte la cintura de Lenn, ya que estaba forcejeando conmigo. Less entendió rápidamente el asunto y empezó a buscar algo en la mochila de Lenn.
- ¿Qué? ¿Qué pasa? - preguntó aún más confundida mi amiga. Bufé.
- Tienes eso... - le dijo Less haciendo un gesto raro con el rostro.
- No entiendo.
Dios mío, esta chica está peor que Gregg.
- ¡Que te vino, pedazo de estúpida! - casi grité de la frustración. El cuerpo de mi amiga se heló y rápidamente se pegó más a mí -. Tienes manchado el short, idiota.
- Puta madre - escuché que dijo Lenn. Miró sobre sus hombros y sus ojos se encontraron con los míos -. El vestuario está muy lejos de aquí. ¿Qué mierda voy a hacer?
Mi cerebro empezó a, supuestamente, procesar algunas ideas para solucionar toda esta mierda. ¿Por qué tenía que ponerse justo un short blanco? Mierda, Lenn a veces no tiene cerebro, ¿Cómo no va a saber los días de su período? Si los supiera, podríamos prevenir todo esto.
- Todavía no ha terminado la hora - habló Less -. Vayan abrazadas hasta el edificio y luego corran hacia el baño.
- ¿Estás loca? - dijo Lenn -. Parecemos unas estúpidas en esta pose.
- ¿Prefieres parecer una estúpida o una bandera de japón? - le di un golpe en la cabeza y empecé a caminar abrazada a Lenn -. Tú ve a conseguir ropa y tampones para está tarada - le dije a Less y ella agarró su mochila y fue corriendo hacia el instituto.
Mientras pasábamos abrazadas por todo el campo de deportes, varios chicos nos miraban divertidos y se reían de nosotras, otros, en cambio, nos observaban confundidos, otros pensaban que éramos lesbianas y los que quedaban eran demasiado estúpidos para darse cuenta de lo que estaba pasando. Para colmo, la estúpida de Lenn parecía tener dos pies izquierdos, porque cada cuatro pasos me pisaba los pies.
Tardamos como unos diez minutos en llegar al edificio del instituto, eso sin contar el hecho de que casi nos caemos unas veinte veces en el camino, y todo por culpa de Lenn, y cuando llegamos al baño lo primero que hice fue soltar a Lenn y recostarme contra la puerta para evitar que alguien entre y encuentre a mi mejor amiga en esa situación.
- ¿Ya te he dicho que eres una idiota? - le dije con los ojos entrecerrados. Ella negó con la cabeza cansada y bufó mientras se pasaba las manos por su cabello, que estaba atado en una cola de caballo -. Agradece que tu mejor amiga sea una buena persona, porque no creo que ni Julie ni Less hubieran pasado la vergüenza que yo hace unos minutos.
- Sabes que te amo...
- Si, si, lo que digas.
El timbre del cambio de hora sonó y los ojos de Lenn se abrieron como platos. Luego de unos segundos se escuchaba como todos los alumnos caminaban a sus clases, y para nuestra suerte nadie quiso entrar al baño, porque o si no no sé que hubiera hecho.
- Mierda, mierda, mierda - Lenn caminaba de aquí para allá con las manos en la cabeza.
- ¿Y ahora qué te pasa? - mi voz sonó cansada.
- Tengo un examen de Matemática ahora - dice cerrando los ojos con fuerza.
- ¿Y qué? - me encojo de hombros y Lenn me mira como si me hubieran salido dos ojos más. Al parecer las matemáticas son importantes.
- La nota de ese examen en un cincuenta por ciento de la calificación final, Val, si no me presento no aprobaré y seré pobre el resto de mi vida y viviré debajo de un puente y luego me enfermaré y moriré.
Bueno, ella también tenía sus momentos exagerados. Mi cerebro estaba funcionando a mil por minuto, y si, yo también tengo cerebro, no se sorprendan. Bufé y me pasé una mano por el rostro antes de recordar que, desde el año pasado cuando tuve un pequeño accidente casi parecido al de Lenn, siempre escondo tampones debajo del lavabo. Maldita sea, era una genio.
Me agaché y, como toda una espía que soy, saqué el paquete que estaba pegado con cinta adhesiva debajo de la mesada de los lavabos. Se los tiré a Lenn y empecé a quitarme la ropa. Ella me miró raro.
- ¿Qué? - pregunté como si nada -. No vas a perder ese jodido examen. Te vas a poner mi ropa y yo esperaré a que Less traiga otro pantalón y blusa y listo. No es para tanto.
- No sabes cuanto te amo, Val Drake. - dijo sonriendo mi amiga antes de entrar al baño.
- Claro, todos me aman cuando les conviene. Malditos tarados estúpidos - dije entre dientes para que Lenn no me escuchara.
Minutos después, Lenn estaba vestida con mi jean n***o y mi camiseta color coral, y yo estaba en bragas y corpiño en el jodido baño de mujeres. Noté que la retrasada estaba intentado contener la risa por la situación. Quise arrancarle la lengua en ese momento.
- Si sirve de algo, tienes un cuerpo de la muerte, amiga. - dijo mordiéndose el labio con fuerza para no reír.
- Vete a la mierda. - sonreí.
- En serio, muchas gracias, te debo una grande - fue lo último que dijo antes de salir corriendo del baño.
Por miedo a que alguna chica entrara y me viera de esta manera me encerré en uno de los cubículos a esperar a que la tarada de Less llegara por fin con la ropa. Y pensar que Less ahora es mi cuñada. Maldita sea, Less Carter estaba saliendo con mi hermano. Creo que no me molesta tanto, pero lo que de verdad siento con respecto a esto es miedo. Porque se como es Matthew. Lo he visto traer a más de veinte chicas a casa cada fin de semana, también vi como jamás volvió a hablarles luego de conseguir lo que quería de ellas. En fin, mi hermano es un completo idiota, o quizá lo era hasta que empezó algo con Less, no lo sé.
Y quitando todo eso, uno de sus mejores amigos es Eric. Pero creo que el tema de Brennett es otra cosa, porque él no solo es un idiota con las mujeres o en general con todo el mundo, si no, que no le importa las consecuencias de lo que hace. Un día puede amarte con todo su corazón, y al otro puede pasar a tu lado sin siquiera mirarte, porque él es así y está acostumbrado a hacer eso: jugar con los sentimientos de las chicas que se vuelven locas por su sonrisa. No quiero que mi hermano sea una de las replicas de Brennett, y no quiero que lastime a mi amiga.
- ¿Val? ¿Lenn? - escuché la voz de Less en el baño y rápidamente salí del cubículo en el que estaba escondida. Los ojos como platos de Lenn me miraron de arriba abajo con sorpresa -. ¿Y a ti que te pasó? - preguntó casi sin voz. Puse los ojos en blanco y agarré la mochila que traía con ella, la abrí, saqué la ropa que había ahí dentro y guardé la ropa de Lenn.
- Tuve que darle mi ropa a Lenn, tenía un examen importante y no podía llegar tarde. - le expliqué rápidamente a mi amiga y dejé la ropa que me había traído sobre la mesada del lavabo.
- ¿Desde cuándo tienes tetas? - me observó el pecho entrecerrando los ojos.
- Ja, ja, que graciosa - dije con sarcasmo. Mis ojos se abrieron como platos al ver la ropa que había traído. Maldita sea, esto tiene que ser una jodida broma. Una falda color negra más corta que la vida de Prim y un top ajustado con demasiado escote era lo que estaba frente a mi. Miré desesperada a Less -. ¿Qué mierda es esta ropa?
- Es lo único que había en el casillero de Lenn - responde encogiéndose de hombros con una media sonrisa en el rostro.
- ¡Parece la maldita ropa del talle de una niña de cinco años! - grité, quejumbrosa, a mi amiga.
- No es mi culpa que Lenn tenga una obsesión por la ropa dos talles más pequeña.
- ¿Y no tenías ropa tú o algo? - le pregunto desesperada.
- ¿Qué soy yo ahora? ¿Una maldita tienda de ropa o qué? ¡Confórmate con lo que hay!
Me contuve para no gritar de la frustración, y con una mueca de dolor mezclada con una mueca de asco empecé a vestirme. La falda me quedaba unos pocos centímetros debajo del trasero, y la blusa me apretaba tanto que creía que moriría asfixiada en cualquier momento. Maldita sea Lenn y su ropa. Lo único que traía puesto que si me gustaba eran mis Vans. Me miré en el espejo con algo de pena. Mis tetas estaban a punto de salir volando por los aires, y créanme que esa no era una escena que alguien quisiera presenciar.
- No estás tan mal. - dijo Less para subirme el ánimo.
- No, claro que no. Solo parezco una chica que no tiene presupuesto para comprarse ropa de su talla, nada más. - el timbre sonó justo cuando terminé de decir aquello. Mierda, era la hora del almuerzo.
- No seas exagerada, nadie te notará. - dijo tranquila mi amiga saliendo del baño.
Deseé con todas mis fuerzas que tuviera razón, pero como siempre, tengo tanta mala suerte que podía sentir los ojos de todos los varones, claro que no en mi rostro, si no en mis pechos. Less se contenía para no explotar en carcajadas, mientras que yo sentía mis mejillas arder por la vergüenza de tener a tantos idiotas mirando mis melones.
Cuando por fin creí que pasó lo peor, la puerta de la cafetería se abrió y Less y yo entramos juntas. Fue casi automático, la mirada de Lenn y Julie viajaron a mí y me observaron con los ojos como platos, y claramente yo estaba asesinando a Lenn en mi cabeza. Caminé incómoda hasta la fila de las góndolas de comida, y cuando ya tenía mi pizza y mi jugo de naranja caminé hacia la mesa de mis amigas, en las que por desgracia estaban Matt, Gregg otros chicos más y, claramente, porque nací cagada por un dinosaurio, Brennett. Él tenía los ojos clavados en mí, y su rostro estaba serio.
- ¿Qué mierda tienes puesto? - preguntó Julie ni bien me senté a su lado. Gregg me observaba con la boca abierta y un sándwich a medio comer en su mano. Mientras que mi hermano le pegaba en la cabeza a sus amigos por el hecho de que se me quedaban viendo.
- Era esto o salir desnuda del baño - le informé mientras mordía con furia mi comida. No dejaba de sentir la mirada de todos encima de mi y de verdad estaba a punto de vomitar.
- Yo hubiera preferido la segunda opción.- mi mirada viajó a Brennett, quien me sonrió enarcando una ceja.
- Cierra el pico. - le ordenó Lenn y luego me miró sonriendo a penas -. No te queda mal.
- Ahora si estoy extrañando a la Val que se vestía como hombre. - dijo Matthew mirándome -. ¡YA APARTA TU VISTA MCGUIRE! ¡TE CORTARÉ LAS PELOTAS! - gritó apuntando con un dedo a un chico que estaba a dos sillas lejos de mí. Matt se puso de pie y se quitó su chaqueta -. Ten, ponte esto - dijo antes de tirar la prenda a mi cara. Lo miré entre enojada y agradecida y luego me la puse.
- ¿Aceptas o no, Brennett? - escuché que le preguntó Gregg a Eric, y cuando subí la vista de mi bandeja de comida noté que me estaba mirando fijamente con una sonrisa de costado.
- Trato hecho. - respondió el idiota y me sonrió casi diatónicamente.
- ¿Trato de qué? - preguntó curioso Matthew. De reojo noté como Less lo miraba casi disimuladamente, e hice una mueca cuándo el la miró y sonrió a penas. Estos dos me van a generar diabetes.
- Nada importante. - respondió Brennett encogiéndose de hombros. No le di demasiada importancia a lo que sea de lo que estaban hablando.
- ¿Harás algo por tu cumpleaños? - pregunta uno de los chicos mirando a Eric. El idiota le sonríe como diciendo: "eso ni siquiera se pregunta".
- Jamás dejo pasar de largo mi cumpleaños. - puse los ojos en blanco ante las palabras del idiota -. El viernes en la noche haré una fiesta. Los dieciocho son importantes.
- Supongo que estamos invitadas. - le pregunta Lenn a Eric.
- Ustedes tres sí. - le responde él mirando a mis amigas.
- Ni si quiera me interesa tu estúpido cumpleaños, idiota - le espeto con odio.
- Que suerte, porque no estás invitada. - se encoje de hombros sonriendo de costado.
- ¿Cuándo dejarás de ser un completo idiota retrasado? - pregunto entrecerrando los ojos.
- El día que admitas que te gusto. - esa sonrisa de costado perfecta apareció en su rostro.
- No lo admitiré jamás, porque no me gustas y nunca me gustarás Brennett.
- Nunca digas nunca, Val - rio, encogiéndose de hombros -. Todas al final seden, Val. Solo tienes que dejar de ser tan dura.
Apreté mi mandíbula y bufé con fuerza. Eric seguía mirándome con esa sonrisa que tan linda era pero que tanto odiaba. Él sabía perfectamente como provocarme, y lo lograba cada vez que quería, y eso ya era exasperante.
- Ojalá tu pene sea tan grande como tu ego, Brennett.
- Cuando quieras puedes comprobarlo, bebé. - sonrió malicioso.
Lo odio, lo odio, lo odio, lo odio. ¿Por qué mierda tiene que ser tan atractivo? Si fuera feo podría tener un poco más de auto-control con respecto a todo esto.
- ¿Sabes qué? Prefiero perder mi tiempo con otras cosas que contigo.
Fue lo último que dije antes de ponerme de pie y salir de la cafetería.
Brennett, Brennett, Brennett, Brennett... Me vuelves malditamente loca. Pero de la mala forma, no de la buena.
Jamás, pero jamás de los jamases, caeré en las redes de Eric Brennett. No dejaré que el juegue conmigo, o con alguna de mis amigas. No le daré el gusto de eso.
Así que, si él quería jugar, yo también podía hacerlo. Al fin y al cabo era Eric Brennett, el estaba acostumbrado a estar con cualquier chica, ¿o no? Yo no sería la excepción, ya lo sabía. Pero en todo el juego que él arma, cada vez que te quiere te tiene, como el buen niño malcriado que es. ¿Y si esta vez era al revés? ¿Y si esta vez la que jugaba era yo y no él? Ya sé exactamente lo que tengo que hacer. Solo tengo que tener en cuenta que el bebé llora cada vez que le quitan un dulce.
Estoy segura de que me arrepentiré de esto.