Actualización…
A la mañana siguiente…
Estamos a media clase de administración de pronto la profesora es interrumpida por la directora quien entra junto con un chico el cual viene con la cabeza cabizbaja sin embargo cuando la levanta me hace saber que es Harry, si ese mismo Harry quien me dejo sin razón hace unos años atrás y lo peor es que lo hizo por una carta la cual destrozo mi corazón.
Aun no puedo creer la razón del porqué, exhalo al darme cuenta de que él me ha visto y reconocido.
Aún recuerdo cuando éramos novios y aunque éramos muy jóvenes juramos amarnos por siempre, que ironías de la vida porque eso es una simple promesa de dos adolescentes que no tienen idea de lo cuán difícil que es la vida.
—Buenos días jóvenes. Quiero presentarles a Harry quien será su nuevo compañero desde hoy, por favor denle una cálida bienvenida y háganlo sentir como en casa, con permiso profesora y disculpe la interrupción—termina de decir la directora quien se va enseguida.
Harry se presenta mientras observa a todos, hasta que su mirada termina cruzando con la mía, de mi parte no puedo mantener la mirada fija ya que ver sus ojos hace que me incomode demasiado.
Ay por Favor de tantas universidades ¿De verdad tenía que terminar en esta?
Ruedo mis ojos y me volteo hacia otro lado, menos mal que mi asiento es compartido con Lizbeth y aunque por eso pienso que me he salvado de no cruzar palabra con él, creo que hay un pequeño inconveniente.
¿Cuál es? Bueno a él se le ha ocurrido la gran idea de sentarse en el asiento de a lado, pestañeo un par de veces en cuanto me doy cuenta de eso. Como sea lo de nosotros es cosa del pasado y si él se mantendrá en este salón de clases debo aprender a lidiar con esto.
De mi parte prosigo viendo hacia enfrente a la vez que la profesora sigue con su clase menos mal que es la última del día de hoy.
Una hora más tarde…
La profesora da sus últimas indicaciones, después de eso opto por juntar todas mis cosas para meterlas a mi bolso el cual tomo y después de meter mis cuadernos cuelgo en mi brazo, me pongo de pie y camino hacia la salida sigo así hasta llegar al pasillo que da a las escaleras, es ahí donde esta Harry parado cerca del barandal.
—Celia—él me sonríe.
Es ahí donde me doy cuenta de que cuando él menciona mi nombre no puedo evitar ponerme algo nerviosa.
Intento seguir mis pasos directamente hacia las escaleras, sin embargo, él me toma del brazo y me devuelve haciendo que lo vea fijamente a los ojos.
—No me toques, ¿Qué quieres? —cuestiono con molestia a la vez que me suelto de su agarre.
Lo siento, pero no puedo ser amable con él, porque solo de verlo me pone de malas, además que no se merece ni siquiera un gramo de amabilidad de mi parte.
—Solo quiero saber ¿Cómo estás? Pensé que no te volvería a ver —se atreve a sonreírme.
Al ver eso suspiro y por un momento cierro mis ojos en forma de enojo, después los abro y trato de seguir mi camino, pero él nuevamente me toma del brazo para pedirme que no me vaya.
— ¿Qué pretendes Harry? Si bien sigo siendo esa misma chica amable e ingenua, pero sé tener dignidad así que no quiero hablar contigo, no puedo creer el grado de tu cinismo—me suelto nuevamente.
—Por favor, Celia, tenemos que hablar, no es lo que parece.
—Ah no es lo que parece ¿Entonces dime que es lo que sí parece? Porque te recuerdo que me terminaste porque de pronto te diste cuenta de que una chica de clase humilde no te iba a servir para nada.
—Celia no es lo que tú piensas. Fueron mis padres ellos en ese entonces me alejaron de ti, entiende era un iluso preadolescente.
— ¿Y por eso no me diste siquiera la cara?
—Ellos por unos años me mandaron al extranjero, después volví y no te encontré por favor déjame explicarte —me ve con suplica.
Por ahora ni siquiera sé lo que es verdad y lo que no, tengo tantos problemas que uno mas no lo necesito ahora, así que solo niego con la cabeza y por enésima vez trato de avanzar, pero él no me deja.
—Por favor, Harry, no estoy lista para hablar de esto—mis labios tiemblan en tanto lo ven a los ojos.
De pronto se escucha como aclaran la garganta por lo que eso me hace voltear, y es ahí donde veo otro de mis tantos problemas es decir Roberto quien nos mira ambos.
Antes de decir algo pestañeo un par de veces y aunque mis ojos están llorosos en estos momentos no dejo de ver sus ojos color café obscuro.
—Recuerda la cita de hoy, no me hagas esperar —me ve con seriedad, después sin decir más él se va.
Eso es algo que me hace sentir confundida, como sea solo reacciono en cuanto Harry vuelve hablar.
— ¿Quién es él? ¿Y porque te habla así? —Harry suena enojado.
—Es un compañero de clase, pero eso a ti no te interesa por favor, Harry déjame en paz —esta vez sí logro seguir mi camino.
Y aunque solo por hoy me libre de Harry debo pensar en cómo lidiar con esto ya que no siempre será así.
Sigo avanzando hasta llegar a la parada de autobuses en donde menos mal esta estacionado mi autobús.
Horas más tarde...
Me encuentro en la cafetería, recién he terminado de entregar el décimo pedido del día de hoy, sí que hoy hay mucha gente viniendo a este lugar, eso es bueno.
Me encuentro preparando el siguiente pedido, estoy enfocada en eso hasta que la voz de Roberto me saca de mi enfoque haciendo que se tire un poco de café en mis manos.
Frunzo el ceño ya que está caliente, enseguida de eso limpio mi mano en mi mandil.
Levanto la mirada y veo a Roberto quien también levanta la mirada al mismo tiempo que yo. Él no dice nada, así que yo soy la que hablo.
— ¿Qué pasa? ¿Vas a pedir algo?
—Ah sí claro—pestañea un par de veces—Un—aclara su garganta—Un café helado con poca leche —menciona para después darme unos billetes.
Tomo los billetes para después disponerme a capturar su pedido, luego de eso le entrego el cambio.
—Enseguida te llevo tu pedido, puedes esperar en cualquier mesa disponible por favor—termino decir.
Me doy la vuelta y sigo preparando el pedido que me falta por entregar, cuando está listo voy hacia la mesa y lo entrego.
Minutos más tarde, he terminado de preparar el café de Roberto, por lo tanto, es hora de llevarlo hacia su mesa, esto es demasiado incomodo puesto que él y yo no somos para nada amigos como sea sigo mis pasos hasta que estoy por llegar, de pronto mi pie se dobla así que estoy a punto de caer, enseguida Roberto se pone de pie, toma mi brazo y el café.
Vaya eso sí que fue genial ¿Cómo pudo hacer eso? Como sea eso no es lo más impresionante si no lo incomodo de este momento, levanto mi mirada y enfoco la mía en la suya.
Vaya sí que su rostro es bello, esos ojos cafés y esas manos cálidas sobre mi brazo hacen que mi corazón lata con rapidez.