Oigo cómo de repente abre la puerta del conductor. ─¿Qué mierdas haces?─ Le pregunto ofuscada, él me toma del brazo obligándome a salir del auto. ─¡Suéltame!─ Exclamo, él suelta un gruñido. ─Sal ahora, Katherina─ ordena con su voz ronca. ─¡Mierda!─ Suelto, saliendo del auto quitando su mano de mi brazo. Me incorporo de forma recta al frente de él y mi ceño fruncido permanece vigente. ─No irás a ningún lado. ─Mírame─ me inclino para tomar el bolso de mi auto. ─Viniste hasta aquí para encontrarte conmigo, te regresarás conmigo─ su forma de hablarme me parece brusca. ─¿Y ti quien te hace creer que haré lo que tú digas?... estás loco─ sus ojos me atrapan dejándome hipnotizada. Saca un celular de su saco y comienza a hablar con alguien, decido darme la vuelta e irme a pie. ─Detente ah

