─Te gané─ digo con aires de orgullo. ─No sé cómo ostias puedes correr en tacones, Dios, ¿eres un fenómeno o estás mutando? ─Me sostengo la cintura mirando su cuerpo casi desfallecer en el asiento. ─Mi madre me enseñó a caminar en tacones, antes de todo, gracias ella puedo correr en tacones sin dificultad─ ella me saca la lengua de forma divertida. ─Deberíamos inscribirnos en el gimnasio ¿no crees? Haríamos eso juntas─ le propongo acomodando mi bolso en el mesón. ─¿Gimnasio? Mucha pereza, mujer─ resopla y se levanta para llegar a la nevera. ─Sí, no sé, como método de anti estrés─ insisto. ─Te daré la dirección del Gimnasio más cercano, con eso, ya hago mucho. Espero y te diviertas con tus pesas─ evita como experta la oferta. Sonrío ante eso ni yo me creo yendo al gimnasio, pero, es a

