Media hora después pasó lo que tanto temía, se desplomó frente a mí esa imagen de hombre de familia intachable. Fue demasiado doloroso ver con mis propios ojos que mi papá no era lo que yo me imaginaba, lo que siempre nos enseñó. Tenía claro que yo no debía interferir en la relación de mis padres, estaba decepcionada como su hija porque la imagen que teníamos de él era muy diferente. Mi padre salía con una enorme sonrisa en el rostro de la mano con una tipa un poco más joven que mi madre. Tenía una figura esbelta, parecían un par de enamorados. Empecé a sentir la sangre hervir por mis venas, quería ir a arrancarle todos los malditos pelos pintados de la cabeza y gritarle si sabía que él era un hombre casado. Estaba furiosa, quise abrir la puerta, pero Fer no me dejó salir, me enojé mucho

