El regalo

2000 Words
El tiempo pasó y Dafne se graduó de la academia de magia, tenía derecho a un año sabático antes de decidir en qué se iba a especializar. A Lex le ofrecieron varios puestos en empresas como vidente de mercado, pero finalmente tomo un puesto como vidente del gobierno, ya que podría quedarse en su ciudad. Durante ese tiempo Dafne y Lex compartieron mucho tiempo juntos y se unieron aún mucho más. A Dafne le gustaba mucho estar con Lex, le recordaba los buenos tiempos. Dafne consiguió un trabajo en una cafetería cercana, pagaban bien y tenía tiempo libre, Lex la iba a recoger siempre que salía del trabajo, un día su compañera Melanie, una hermosa rubia de cabello lacio y ojos azules le pregunto por Lex. -Oye, ¿el elfo que te viene a recoger es tu novio? -¿Qué?, no, es mi amigo -dijo riendo Dafne -Es muy guapo -Si, lo sé - dijo Dafne, pensando en Lex -Oye, y ¿él tiene novia? - a Dafne le molestó que Melanie le preguntara eso -No - dijo secamente, después siguió con su trabajo. Ese día como muchos, Lex fue a visitar a Dafne después del trabajo, ella salió y lo saludo de un beso en la mejilla. -Voy a preparar mis cosas y ya vengo, no demoro -dijo mientras volvía adentro. Cuando salió vio a Amelie coqueteando con Lex, él le hablaba y ella reía como una tonta, Dafne miró a Lex, él lo estaba disfrutando, ¡y también estaba coqueteando! Salió de la cafetería y se paró a su lado tratando de no parecer molesta. -¿Nos vamos? - Lex la miró y sonrió picaramente. -Claro - contestó él -adiós Melanie, un placer conocerte. -El placer es todo mío - dijo Melanie coqueta, después saco un lapicero de su bolso y escribió en la mano de Lex su número de teléfono -espero que me llames y me cuentes más de esos viajes. Lex le sonrió, Dafne estaba hirviendo de la rabia y dijo tratando de parecer normal: -Bueno, ya me tengo que ir ¿me acompañas o no? Lex se despidió de nuevo de Melanie y se fue con Dafne, ella estaba caminando en silencio, sentía una presión en el pecho y mucha rabia, quería disimular y caminaba rápido, Lex iba al lado de ella y después de un rato le preguntó -¿Estás bien? -Si -respondió ella seriamente -Daf, sabes que eres un... -... un libro abierto para ti -suspiró -lo sé. -Entonces dime... -Ni siquiera yo sé ¿ok? -él la miró y sonrió -Vamos, cuéntame -¡No sé!, solo estoy enojada contigo - ¿por qué? -Lex sabía la respuesta, pero quería que ella lo dijera -Pu... pues yo ya había salido del trabajo, y tú... estabas ahí con Melanie hablando, y yo ahí... y tú... -mientras hablaba Dafne no podía creer lo que sentía, estaba celosa, pero no quería aceptarlo - estabas coqueteando con ella conmigo ahí y... -Dafne lo vio, una pequeña sonrisa se dibujaba en sus labios, eso la enfureció de repente. -Deja de sonreír. -No me estoy riendo -dijo él seriamente. -¡Ay!, tú ya sabes a qué me refiero, estoy enojada así que no me molestes. Al verla realmente enojada, él se detuvo y la tomo de los brazos - No te gustó verme con Melanie. -No - dijo ella mirando a otro lado. -Bueno - dijo él, sacando un pañuelo y limpiando la mano donde Melanie había escrito su número -no volverá a pasar -después tomó a Dafne de la barbilla para que le viera los ojos y dijo: -Solo te miraré a ti. Dafne se sonrojó, pero toda su rabia se fue. Se quedó mirando los ojos de Lex, él era su amigo, ella no podía creer los celos que estaba sintiendo, ahora que estaban cerca, su corazón se aceleró, le miro los labios y se le hizo agua la boca, tenía muchas ganas de besarlo, pero no sé atrevía, no sabía cómo proceder. Lex la miró viéndole los labios y sonrió, cómo si le leyera la mente se acercó lentamente y la besó, cuando sus labios se unieron Dafne sintió como una corriente alrededor, se dejó llevar, lo abrazó de los hombros y se acercó a él en un beso suave y pasional. La respiración de Dafne se aceleró, simplemente no podía parar, tocó su rostro perfecto, él era su amigo, pero en este momento no quería hacer más que probar sus labios. Por un momento tuvo que parar, tenía que respirar, lo miro a los ojos, cerca de sí y sonrió, él sonrió de vuelta y la abrazó. *** Al día siguiente Dafne no sabía que hacer, no sabía cómo ver a Lex, después de que él la abrazó ella se fue corriendo sin decirle nada. Era una tonta. Si se hubiera quedado ahí podrían haber hablado, pero ella entró en pánico y se fue, ahora no sabía cómo verle la cara, él pensaría que es una tonta inmadura. Ese día no tenía que ir al trabajo y lo agradeció con toda el alma porque sabía que él iría a recogerla, además tendría que ver a Melanie. Se quedó encerrada en la habitación todo el día, se dedicó a repasar conjuros de magia y a ejercitar su cuerpo. Cuando estaba llegando la noche ella vio a Lex por la ventana de su habitación. No puede ser, él había ido, ella no quería hablar con él, no sabría que decirle. Le dijo a su madre que le dijera que no estaba, ella se extrañó, pero ya que su relación no había estado bien los últimos años decidió no decirle nada y le dio el recado a Lex. Él se fue. Al día siguiente Dafne estaba muy nerviosa, falto dos días a su trabajo diciendo que se encontraba enferma, así no se encontraría con Lex. En la noche Lex volvió a ir a su casa, pero ella volvió a decir que no se sentía bien y no lo atendió. La siguiente noche, Dafne se encontraba sola en su casa, tenía hambre y como no había comida decidió salir a comprar algo para preparar, de repente en el camino se encontró a Lex, Dafne se alarmó y trato de cambiar el camino, pero él ya la había visto. Lex camino rápido para interceptarla y se paró frente a ella. -Ho... hola Lex, ¿Qué haces por acá? -pregunto Dafne mirando el suelo, no era capaz de verlo a la cara. -Vine a verte, de hecho, he venido todos estos días y tu madre me dijo que estabas enferma. ¿Te encuentras bien? -Sí... me había dado... diarrea - Dafne se puso roja, era una tonta, porque había dicho eso, ahora estaba muy avergonzada -bueno, me voy a comprar algo de comer, nos vemos. Él se interpuso de nuevo en su camino -¿Ya te sientes mejor?- Ella lo miro de reojo, miró sus ojos dorados llenos de picardía y sus labios que estaban haciendo una media sonrisa, su vergüenza se convirtió en rabia. -Si -respondió bruscamente - ahora con tu permiso me voy a comer. -Yo te invito. -No quiero, quiero comer sola. Él la tomo de los brazos de nuevo y ella lo miro con rabia. -No tenemos que hablar de eso sí no quieres. De nuevo apareció la vergüenza. -No sé de qué hablas - el río suave. -Perfecto - la miró y le tomo de nuevo la barbilla lentamente como lo había hecho ese día. -pero por favor no me evites ¿si? Dafne volvió a ver sus ojos pícaros y hermosos, de un dorado que la llenaban y vio de nuevo sus labios, era imposible no querer besarlo después de verlo. Él se retiró un poco y le dijo. -Además, te buscaba por qué hay algo que quiero mostrarte, pero no te lo puedo mostrar aquí, vamos a un lugar más privado -Dafne se alarmó al escuchar estas palabras. Lex río y la tomó de los hombros -ven, te invito a cenar y te muestro durante la cena. *** Lex la llevo a un restaurante muy hermoso y caro, al parecer le estaba yendo muy bien en su trabajo. Cuando entraron al restaurante el mesero los guio hasta un cuarto con grandes ventanales que daban vista a una hermosa panorámica de la ciudad, en el pequeño cuarto había una mesa con dos sillas y una decoración de luces parpadeantes amarillas muy lindas, a Dafne le pareció un poco romántico y se alarmó. -No te preocupes -le dijo él -no tengo planeado nada malvado. Ella se sonrojó, ¿Desde hace cuánto se ponía así con Lex?. Ellos se sentaron y el mesero les tomo el pedido, Dafne pidió unos camarones con salsa de la casa y Lex pidió un pollo al limón. Después de que cenaron y estaban satisfechos, Lex habló. -Bueno, es hora de que veas lo que tengo -de su bolsillo saco un pequeño libro n***o, Dafne lo miro confundida. -¿Un libro? -¿Qué esperabas? -rio Lex con picardía, después continuó -No es cualquier libro Daf, míralo bien Dafne lo tomó, el lomo era de cuero de muy buena calidad, lo abrió y sus ojos se pusieron vidriosos, ahí estaba la firma de su padre. Rápidamente, empezó a ojear el libro, era el libro de hechizos personal de su padre, después de que su padre desapareciera, Lex y ella fueron taller de su padre a buscar ese libro, pero nunca lo encontraron, Dafne pensó que el agujero de luz se lo había llevado con su padre. -¿Pero, cómo? -Lo encontré en la biblioteca de papá. No sé que hacía ahí, pero apenas lo vi supe que era el libro de tu padre, lo había llevado el día que te fui a recoger al trabajo, pero te fuiste y... -Lex se detuvo, había dicho que no hablarían de eso. - en fin, es tuyo. -¿No sé enojará tu padre si me lo das? -No creo, igual no es de él, era de tu padre, así que supongo que te pertenece a ti Dafne quería llorar de la emoción, ahora que ella tenía mayor conocimiento de la magia podría intentar los conjuros personales de su padre. Miró a Lex y lo abrazó. -Gracias, mil gracias Él le devolvió el abrazo, estuvieron así un rato y después se miraron, estaban muy cerca el uno al otro, Dafne volvió a sentir que su corazón se aceleraba, volvió a mirar los labios de Lex, los quería probar de nuevo, sentir su sabor. Lex se alejó un poco, pero esta vez fue ella la que no lo dejó. -¿Por qué siento esto? - le pregunto Dafne, él no tenía la respuesta, está vez ella lo había sorprendido, él se había dado cuenta de que estaba enamorado de Dafne desde el momento en que volvió de su viaje y la vio, pero nunca quiso apresurar las cosas. El día que la besó no había podido más, había retenido sus ganas de besarla por mucho tiempo, pero cuando ella huyó pensó que había ido muy lejos. Ahora estaba de nuevo ahí con ella, tan cerca, podía sentir su respiración en su boca, tenía muchas ganas de besarla, pero no quería que ella se alejara de nuevo, intentó alejarse de nuevo, pero esta vez Dafne fue la que lo sorprendió y lo besó. Sus labios se unieron y rápidamente el fuego los abrasó a los dos, él la abrazó y la tomó de la cintura para acercarla más, ella tomó su cabello y él sintió que el fuego los envolvía. Dafne ya había aceptado que no quería a Lex como su querido amigo y sintió como el fuego los envolvía en ese beso. Despacio fueron calmando el fuego y dándose pequeños besos, entonces escucharon tres golpes en la puerta, el mesero les había traído el postre, apenados con él se separaron y se dedicaron a comer el postre.
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