Capítulo 17

980 Words
—Me besó. — Me dijo Jess tras mirarme nerviosa. Pasé saliva al escuchar aquellas palabras. Tan insignificantes, pero que me molestaban de cierta manera. Ni siquiera me había dado cuenta, del momento exacto en el que mis ojos se fijarón en su persona, tal vez fuera por su atractivo pero me irritaba de sobre manera. No quería tener que pensarle, no quería divagar, ni tener que herir los sentimientos de Santiago, una persona que realmente me quería y veía por mi. Ojitos o Liam solo era otro idiota más que llamaba la atención, y hacía de todo para que las chicas estuvieran detrás de él. Cosa que le salía de maravilla, pues las tenía a todas a sus pies. Lamentablemente me decepcionaba decir que era una de ellas, que claro yo no era tan obvia, ni tan repugnante a tal punto de humillarme. —¿Y qué pasó después? —No pasó nada, lo hizo y se fue. —¿Crees que hice algo mal? —¿Hacer algo mal? ¿Por qué harías algo mal Jess? —No lo sé al principio fue tan lindo conmigo y luego sólo se comportó como un verdadero idiota y se marchó. —¿Ni siquiera hizo un ademán de despedirse? —Nada Victoria, es un puñetero loco. Yo como que atraigo a los locos a mi vida. Me eché a reir. —Y no creo que haya sido mi aliento, porque me cepillé tres veces antes de verle. —¿Tres veces? —Sí, cuál es el problema, estaba nerviosa. —Nerviosa no creo que sería la palabra para describirte. —¡Victoria! ¡Hablo en serio! Quiero que me des tu punto de vista al respecto. Es tan raro todo esto. — Tal vez lo sea. Pero ya qué Jess, ya te metiste en el lío, ahora tienes que ver qué sale de eso. —Tienes razón tal vez deba dejar de preocuparme tanto. No es como si fuera algo del otro mundo. —Exacto. Después de hablar entramos a clases, el examen estaba díficil pero no tanto como para imaginarme la escena en la que Liam besaba a Jess. Ni siquiera los había visto pero mi imaginación merecía un oscar por las peliculas que me hacía en mi mente. Definitivamente ese hombre quería jugar con las dos, pero me encontraba incapaz de poder decirle a Jess, que no le tomara importancia. Jess ya había tenido muy mala suerte en el amor, y no quería que mis opiniones afectaran en sus decisiones a tomar. —Hey nula. —Levanté la vista a regañadientes cuando sentí mi puesto moverse por el peso. Liam se había sentando encima de la mesa y se encontraba ahora mirandome vacilante. —Y ahora qué Liam, déjame en paz. —Esa no es una opción para ti pequeña. Por cierto dile a tu amiga que tiene unos labios riquísimo. —Soltó tras sacudirme el pelo, tal como si fuera niño chiquito. Le miré con verdadera molestia, algo que por supuesto a él le satisfacía increíblemente. Había descubierto que amaba verme enfadada. Cuando estaba por levantarse, le tomé del brazo y le miré con ojos de malicia. — ¿Por qué no se lo dices tú mismo? Idiota. —Porque me encanta ver cómo te cabreas porque esté con otra chica. —¿Molestarme yo? Que ego por Dios, sólo dime que estas jodiendo. —¿Qué? ¿Vas a decir que no mueres porque te bese, tal cual cómo lo hice con ella? —No me interesas ni en lo más mínimo, ni tu fisico me gusta, ni tu asquerosa personalidad. —Perfecto entonces. — Susurró hablandome muy de cerca. Su mano rozando mi mejilla casi al mismo tiempo que notaba un nuevo cuerpo cruzar la puerta. Ambos volteamos a ver de quien se trataba: Era Jess. Mierda. Su mirada congelada, y atónita dejaba en claro que estaba pensando lo peor y no era así. —¡Cariño! — Alzó su voz falsa, Liam. Yo no podía simplemente emitir sonido. No sabía como remediarlo, no sabía qué decirle para que entendiera que las cosas no estaban pasando como ella pensaba. Jess salió corriendo sin más y de pronto una de las pequeñas partes de las que encontraba felicidad desapareció tal como estrella fugaz. Le llamé ciento de veces, jamás me contestó. Pensé que ir a su casa ahora, sólo iba a empeorar las cosas por lo que la dejé tranquila y apenas salí del instituto, me fui a mi casa. Santiago había logrado comprar un celular gracias a los ahorros que tenía de su trabajo, por lo que me escribía de vez en cuando para saber de mí. De hecho tenía tres mensajes suyos, esperando a ser respondidos, pero me encontraba dificilmente dispuesta para entablar conversación con alguien. Todo había pasado tal como había descrito, tal como si fuera sido provocado, parecía que el mundo estaba preparado para hacerme de las suyas cada vez que podía. Jess era mi única amiga, vuelvo a repetir "Única" y no la iba a perder por semejante idiota. No le entendía en lo más mínimo, desconocía la razón de tanto resentimiento u odio hacia mí. Sólo esperaba que Jess pudiera perdonarme y pues, creerme. Tenía que tener paciencia, esperar a que se recomponiera. Aunque debo admitir nunca pensé que pudiera tomarlo de aquella manera. No imaginé que le tomara tanta importancia a Liam, que realmente hubiera tomado en cuenta su cercanía hacia ella. Hablé con Oliver sobre lo que estaba sucediendo y le pedí que por favor me apoyará con Jess en lo que pudiera, que le dijera que yo necesitaba hablar con ella, y que no todo era como parecía verse. Oliver lo tomó con absoluta tranquilidad, me abrazó y me prometió que me ayudaría. Parecía ser una buena persona, y esperaba que lo continuara siendo con el tiempo.
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