Y tuvo razón, enseguida entró por la puerta el profe, muy sonriente por cierto, tenía una buena noticia que darnos, nos iba a hacer un examen sorpresa. Sí, esa era la noticia, quería saber el nivel de atención que poníamos en sus clases, nos preguntaría cosas de las que nos había hablado, pero que no estaban en los libros. Eso era algo que a él le gustaba mucho hacer, era experiencia, “¡Pura y dura!”, como solía decir, si encontrábamos en un escrito algo que alguien ponía, estaba bien, él no lo negaba, pero eso era muy frío, muy distante, era mejor, según su opinión, alguien que nos contara la realidad. En un libro nos hablaba de una rotura de hueso y ya está, pero no nos decía si la carne se había rasgado y si salía mucha sangre, eso es lo que nos hacía duros, según él, y así no nos lleva

