Sí, uno de ellos sacó del macuto uno chorizos y nos hicieron unos bocadillos con pan que también llevaban y nos lo dieron. Flora al principio no quería, sabía que ellos tampoco están sobrados de comida, pero ante su insistencia también se lo comió, y yo el mío, pues como había estado toda la noche devolviendo, tenía un hambre, y ¡qué rico que estaba aquel chorizo! Bajamos en la estación, aquellos soldados ayudaron a Flora a sacar todo lo que llevábamos y hasta se lo llevaron a un taxi, allí nos despedimos de ellos, ¿volverían de África? Flora llevaba apuntado en un papel la dirección donde quería que fuéramos y se la dio a aquel hombre, pero resulta que no sabía leer y se la tuve que leer yo, porque aunque dijo que no veía bien las letras, no me lo creí, si no viera bien no estaría condu

