El día siguiente fui a la tumba de Lucía, le llevé flores y llevé Galletas de vainilla recién hechas, quería sentir que estaba respirando su aroma. Le cambié las flores y me senté al lado, acariciando la lápida como si de ella se tratara. -Hola luci, no sé si puedes verlo todo como Rob piensa, por eso he venido hablar contigo. -Dije entre lágrimas. -Estoy enamorada de alguien más, se llama Ignacio, sé que debí presentártelo, ahora que lo pienso no se ni porque ni te hablé de él, se hubiesen llevado muy bien, lo sé. El punto es que lo amo y sé que te hice una promesa, pero no puedo cumplirla en su totalidad, porque no amo a Gastón y sé que no sería nada feliz. Pero si puedo cumplir ser la madre de Rob y quererlo como mío. El pequeño es tu vivo retrato. Lo veo y pienso en ti, tiene tanto

