-Vaya vaya, alguien tiene sonrisa de tonta enamorada –Dijo Kate sonriente. No sabía que aún estaba ahí. Yo enseguida me sonrojé y volví a sonreír como tonta. Ella tenía la completa razón. Yo seguía enamorada no podía negarlo. Esa tarde estuve muy tranquila, pero porque la pasé meditando. De no ser así estaba segura que habría tenido un ataque de ansiedad. Cuando Ignacio fue a buscarme, yo obviamente no estaba lista. Cuando bajé lo encontré en el salón, hablando cómodamente con Kate. Cuando me vio se levantó del sofá -Wow. Que hermosa estas –Dijo acercándose a mí y depositando un beso en mi mejilla. –Te cortaste el cabello? Me gustaba más largo –Dijo haciendo puchero. Yo reí inmediatamente –Culpa a mi madre de esto. -Igual te ves hermosa Megan. -Dijo tomando mi cara en sus manos y

