Desde entonces, Virginia solo era desatada un par de veces al día, para favorecer la circulación y para sus necesidades corporales y de aseo. En cuanto a la comida, los hospitalizados eran alimentados por los enfermeros. Se rumoreaba entre los reclusos de la sala (pero ¿cómo saber realmente la verdad sin que algún m*****o del personal confesara?) que después de un tiempo sería liberada. Era ya casi mediodía y en poco tiempo pasarían con la comida. Virginia oyó pasos en el pasillo, pero cuando se abrió la puerta de la cámara, entraron dos robustos enfermeros, no los encargados de la distribución de la comida. Le señalaron con los ojos y se acercaron rápidamente. La desataron y la llevaron fuera en volandas para ponerle sobre una camilla que estaba en un pasillo: ¿le darían por fin el alta

