XXX Capítulo 30: Cuando la pasión puede más que la razón. TIM COLTON Encabronado. No me había sentido tan molesto desde aquella vez que descubrí que mi esposa me engañó para que me casara con ella. Jamás fui posesivo, jamás me había sentido tan enviciado y sobre todo… jamás me había sentido tan débil, como si ella tuviera el poder de desestabilizarme con solo sonreír, como si cada vez que hablar con otra persona; cada vez que le sonreía a otra persona era como un puñal que me clavaba en el corazón y en la razón. Porque ya no era mía. Y ya todo lo poco que teníamos, se había acabado. Pero seguíamos en el viaje, aun teníamos unas horas y no iba a apartarme tan fácilmente sabiendo que no habíamos tenido una despedida. Ella se quedó sin respiración cuando entré al baño y trabé el seg

