La fiesta I

1394 Words
Esto fue lo que sucedió el día de la fiesta... °~~~~~° Me levanté de la silla del "bar", en medio de un tambaleo, y miré al rededor. Toda la "pista de baile" estaba llena de adolescentes borrachos, bailando al son de Attention de Charlie Puth. En el otro lado de la habitación, junto a la puerta que daban a las escaleras, había un grupo que jugaba al juego de la... ¿Botella? Si, ese es el futuro del mañana. Lo lamento por sus padres. Me pasé las manos por la enredada maraña que tenía por cabello. "Una fiesta en mi casa... Magnífico. Recuérdenme por qué acepté esta estúpida idea", pensé para mis adentros. "Porque tú y tu amiga, la loca, están igual de mal". Rodé los ojos ante la obvia falsa acusación de mi yo interior, mejor conocida como mi conciencia o subconsciente. Me rasqué la nuca con desorientación, mientras hipaba. Creo que estoy algo borracha... Solo algo... Oh, un cuadro. "¿Enserio, Ginebra?". Me froté las sienes con algo de fuerza para poder volver en sí. ¿En qué íbamos...? Ah sí, en que voy borracha como una cuaba. Si, eso. Pero no es un pecado (al menos no justo ahora). En esta casa no hay uno que pueda darte su nombre completo -a lo lejos pude divisar a una pelirroja que estaba hablando con una de las masetas que se encontraban en una de las paredes de la terraza-, o su nombre al menos. Me desplacé por los anchos pasillos de mi casa, pero que esta noche parecían pasillos dignos de un club nocturno. Deberían darme un Grammy por ser tan llevada de cierta rubia, que apropósito, ahora no aparece. Genial, simplemente genial. "Creo que ya es tu marca esa frase". —¡Ginebra! Magnifica fiesta, muchacha... —el pesado cuerpo de una morena pelinegra cayó sobre mi, obligándome a sostener todo su peso—. Nunca hubiera imaginado que detrás de esas coletas de colegiala, se encontraba una gran fiestera. Me tomé un mechón de mi cabello que caía libremente por mi espalda. No tenía coletas desde los ocho. ¿De dónde habrá sacado esa...? ¡Ah esperen!, también está borracha. Me tomé mi tiempo para que mi bebido cerebro pudiera procesarlo todo. Brianna Rynols estaba apoyada de mi hombro, borracha, y no quiero saber de qué es la mancha blancuzca que tiene en la blusa, y encima, me estaba dando un halago. El mundo se va a acabar, chicos. Sentí que su cuerpo se inclinaba hacia un lado demás, e intenté sostenerla, pero ella sola se irguió de una manera muy extraña, y prosiguió: —¡Pero aun así es magnífica! —gritó eufórica. Asentí varias veces, aun sin saber que decir. —Si, magnifico. —me aparté de ella, poniendo distancia entre ambas—. Oye Brianna... —miré alrededor, buscando a su novio. Y lo encontré... Cerca de la puerta que daba a las escaleras, besando a una pelirrubia. Excelente, no podía enviarla allá, armaría todo un escándalo. "Oh, vamos, será divertido. Esta fiesta necesita un poco de movimiento". Me sostuve la cabeza con fuerza. ¡Ya cállate, quieres! —¿Qué? —preguntó la borracha, confundida. La miré con desconcierto—. Me ibas a decir algo, ¿no? Negué con la cabeza, y tan rápido como hice esa acción, empecé a asentir. —Si, si, mujer. Es que pensé... —miré a ver si su novio ya había soltado a la rubia esa; pero no, aún estaba pegado a ella como lapa—. ¿Qué tal si me invitas a unos tragos? Ella frunció el ceño, y se puso lo más recta que pudo, arqueando la espalda exageradamente. —¿Pero no es tuya esta casa? Porque no recuerdo que la casa de ninguno de mis amigos fuera tan pequeña... —murmuraba la borracha. —Ehh... Brianna se rascó la cabeza, como si deveras intentara recordar algo. La interrumpí casi al instante. —No, no. Si es mía, mujer, —¿pero que tengo con decirle mujer?—. Es que, este... ¡Para que me acompañes! Si eso. Fingí emoción, pero lo único que me salió fue el baile digno de una borracha muy feliz. "Al menos pareces una borracha feliz, no como Brianna, que será una borracha muy molesta cuando sepa que su novio se está tirando una en sus narices". Sonreí forzadamente. Cállate, ¿qué no oyes? —Bueno, pues claro. Eso no se pregunta. —me haló de la mano, arrastrándome entre la multitud, en dirección a la cocina. Frené de golpe. El novio de Brianna ahora estaba al lado de la puerta de la cocina. ¿¡Enserio!? No jodan. ¿Por qué me pasa esto a mi? Retrocedí por inercia. —Oh, por las barbas de mi abuelo... —Brianna me miró extrañada. Estoy segura de que no me había oído, pero eso no le quitaba que estaba confundida por mi comportamiento—. Mejor vamos a... —busqué con la mirada algún lugar al que la pudiera arrastrar para que no se armara la tercera guerra mundial en mi casa. Pero no hallé nada, o al menos, no lo hice a tiempo. Brianna soltó mi mano y se quedó con la vista fija hacia la puerta de la cocina. —Oye Ginny, —miré a Brianna, rezando por dentro que solo me preguntara si podía llamarme por ese horrible mote. Pero no, a mi la vida no me quiere, por lo que como lo temí, señaló en dirección a la puerta de la cocina—. ¿Ese es mi novio? Apreté los ojos. Si no lo veo no pasa, si no lo veo no pasa, si no lo veo... "Ay por favor. Madura, Ginebra". Cuando ya no pude aguantar más la sensación de suspenso de película barata que estaba viviendo, volví a abrir los ojos. A lo lejos pude ver a alguien muy conocido, acercarse a Ethan (el novio de Brianna) a pasos agigantados. Chris caminaba hacia el dúo dinámico, y "cabreado" le quedaba poco a juzgar por su forma de moverse entre la multitud. Llegó hasta ellos, después de haber atropellado a media fiesta y le arrebató a la rubia de entre sus brazos mientras le gritaba a Ethan todas las groserías que se le ocurrieron en el momento. A Chris se le veía echando humo, Ethan estaba en su mundo... Entonces miré a la chica para ver su reacción al ver al castaño. Me tapé la boca y solté un grito ahogado, cuando vi la cara de la rubia. ¿Esa es... Alaska? —¡Por la que la parió a ella y a su hermano! —grité horrorizada. "Esta noche no puede ir mejor, ¿no crees?". No, dudo mucho de que pueda "mejorar". Y como mandado por el demonio, apareció Ayden por una de las puertas, seguido por Marco y otro chico. "Yo creo que si...". Caminé hacia él, sin importarme las preguntas de Brianna desde tras de mi, o las quejas de los demás que estaban en la pista improvisada, en el centro de la sala. Sorteé a las personas, y las que no, pues me las llevé de frente, lado, como sea... Todo para llegar a Ayden antes de que viera esa escenita que muy amablemente nos estaban regalando Chris y Alaska. —¡Ayden! —exclamé, dándole la vuelta completa a su cuerpo, para que quedara de espaldas a ese show, y me mirara a mi. Éste me sonrió coqueto. —Ginebra... Suspiré aliviada, al parecer no los había visto. —Pero que sorpresa, Gin. No te había visto en toda la fiesta —dijo Marco. —Si, también es un gusto —me "arreglé" el cabello (entre comillas porque estoy segura de que sigue igual, o peor de lo que estaba)—. ¿Qué hacían por ahí? —señalé vagamente por la puerta que habían cruzado hace poco. Ayden se encogió de hombros. —Nada, solo... —se giró sobre si propio eje, para señalar algún lado por allá, donde estaba montado el circo temporal. —¡No! —grité mientras lo acercaba más a mi. Al instante, su perfume y el intenso olor a alcohol inundó mis fosas nasales. "Creo que ya está demasiado cerca, Gin" me susurró mi subconsciente.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD