Debo admitir que su partida me dejo desconcertada, lo extrañaba. Y mucho. Cuando decidí contarle la verdad me sentí mucho más liberada y pude notar en su mirada como trasmitía la confianza que necesito, sé que puedo contarle lo que sea. Además el merecía saberlo, no tenía porque seguir intentando descubrir el porque me alejaba o lo evitaba. Estaba recostada sobre mi cama con la mirada hacia el techo, un rayo de sol iluminaba todo y no pude evitar pensar en él. ¿Por qué el sol me recordaba a Evan? Quizás por su lindo cabello dorado, que al tocarlo era tan sedoso. O sus luminosos ojos color miel, que con solo mirarte te podían derretir y dejar temblando. Dios, es tan guapo. Y fue ahí cuando me di cuenta. Finalmente me di cuenta. Evan me gusta. Me gusta tanto. He estado demasiado tie

