La policía comenzó a llegar, y para mi desgracia, miraban la situación con atención. Yo, como siempre, con mis impulsos desbordados, había vuelto a meter la pata. Otra vez. —Él no es un acosador, es una buena persona —dijo Natalia, intentando reír, pero con ese tono nervioso que usaba cuando no sabía cómo manejar algo—. No sabía que se trataba de Leonard. —¿Y de dónde lo conoces? —Es el mejor amigo de Gabrielle… Espero que recuerdes quién es, porque ya te lo he contado. Gabrielle. El chico del que Natalia llevaba enamorada desde que lo vio. Y justo el maldito mundo tenía que ser tan pequeño para que yo me enredara con su mejor amigo. —Señorita Valcourt —uno de los oficiales se acercó, serio, con la mano cerca del arma que llevaba al cinto—, ¿este hombre la está molestando? —Disculpen

