7: Recuerdos del pasado

1056 Words
Aarón me dio un beso en la mejilla y se fue. Sentía pena por él, porque sé muy bien lo que es un amor no correspondido y el daño que podía llegar a hacer en la contraparte. Adrián entró y se puso al tanto de lo sucedido con el hombre que se había ido. —¿Qué? ¿Ese es Aaron Lake? No te lo puedo creer —Adrián miraba en dirección a la puerta y estaba mudo. —¿Por qué tanta sorpresa? Comprendo que es bastante difícil de volver a ver a una persona de la que tienes varias décadas de no mirar, pero no es para tanto. —No es eso, mira, antes de que Aarón se fuera para Inglaterra se trataba de un niño gordo, no gordito, no regordete, GORDO en todo su esplendor. A nosotros no nos importaba nada de eso, ya que realmente la pasamos muy bien con él, ¿Recuerdas los rumores que se decían de Sebastián? ¿Qué era un maleante y su hermano también lo era? — asentí y Adrián rio — bueno, ese supuesto hermano se trataba de él, a pesar de que se trataba de un chico lleno de inseguridades, no se dejaba de nadie y nos defendía de cualquiera que nos quisiera hacer daño. —¿Qué fue lo que pasó cuando se fue? ¿Siguieron en contacto por cuánto tiempo o no lo estuvieron? —No estuvimos en contacto, el día que se fue nos hizo prometer que íbamos a defender a los que nos necesitarán y Sebastián juró hacerlo. Fue por eso que aquel día en el patio de la escuela te defendió de aquellos niños burlones, de ahí el resto de la historia, pues ya la sabes. Eso era una novedad para mí, y al ver el cuerpo que Aarón poseía, me es muy difícil imaginarlo como un niño gordo. Adrián me lo mostró y, en definitiva, tenía un físico completamente diferente al que poseía en estos momentos. — Supongo que las personas cambian, necesito descansar un poco, Adrián. Realmente no he estado en mi mejor momento y hoy fue demasiado cansado. — No me pienso ir, me quedaré aquí por si a Sebastián se le ocurre venir a verte. Además, sería cruel dejarte sola si te encuentras enferma. Me quedé dormida al poco tiempo. Al abrir los ojos miré que ya era de noche, por las cortinas metálicas de la amplia ventana podía ver las luces que se colaban de los edificios aledaños; Adrián aún estaba conmigo, él preparaba una sopa de pollo y al verme sonrió. — Te miras mejor, te he hecho mi tradicional sopa de pollo. Creo que ya es hora de irme, cualquier cosa que necesites me avisas. — Gracias — le di un fuerte abrazo — ahora vamos que te acompaño a la entrada. Fui a dejar a la puerta a Adrián, en lo que la estaba abriendo. Miré a Abril salir del apartamento de Sebastián y tenía el cabello alborotado, además de los zapatos en la mano. Ellos me vieron y una lágrima se deslizó por cada una de mis mejillas. — Charlotte, yo… No deje que Sebastián terminará de hablar, jale a Adrián a mi apartamento y cerré con llave e incluso puse la cadena por si se le ocurría entrar con la copia que tenía. — Así que esos dos — Adrián preguntó y yo asentí — por un demonio, Sebastián no cambia. Lamento que él te lastime de esa forma, ¿Acaso no has pensado en olvidarlo? Creo que es lo mejor, te estás hiriendo demasiado. — ¿Y acaso crees que no lo he intentado? Lucho por arrancarlo de mi corazón, pero al final solamente me terminó por herir aún más. Soy una tonta al enamorarme de Sebastián. La puerta fue tocada tanto por Abril y por Sebastián, ellos insistían en hablar conmigo. Tal como lo había pensado, él abrió con la copia de la llave que tenía y se quedó decepcionado al ver que la cadena estaba puesta. — Vamos, Charlotte, necesitamos explicarte lo que está pasando. No supongas que es algo serio, simplemente arreglamos las cosas y al final… — Al final no pudiste guardar tu p**o dentro de la cremallera — lo miré, pero de lejos — no hay nada que explicar, te pido que me dejes en paz y no vengas a mi apartamento más. — Charlotte, deja de portarte de una forma tan infantil — Abril apartó a Sebastián y me miró — se supone que eres una adulta que debe de comprender este tipo de cosas, solo fue sexo casual. — Si piensas que ese es un buen inicio para pedir disculpas, te encuentras equivocada. Dado que soy infantil, pues les recomiendo que se vayan. No quiero saber ya nada de ustedes dos; solo acepto comunicación contigo, Abril, por asuntos del trabajo. Corrí a ese par y cerré la puerta, pude escuchar la discusión que tenían afuera, pero no me importó en absoluto. Adrián terminó por irse, tuvo cuidado para evitar que Sebastián entrase y, en el momento en que el mencionado quiso entrar, fue frenado por nuestro amigo en común. — Por un demonio, Sebastián; entiende que Charlotte no quiere saber nada de ti, ahora vete a tu apartamento o con esa tal Abril, no me interesa, pero lo que sí me importa es que dejes a esa pobre mujer en completa paz. Durante los siguientes días no miré a Sebastián, esto me ayudó a avanzar en mi trabajo y logré enviarle a Abril los banners que debía tener listos en el tiempo límite. Toc, toc, toc; la puerta sonó, entonces fui a abrir, pero tenía la cadena puesta en caso de que fuera mi vecino. — ¿Qué quieres, Abril? Sinceramente, no me encuentro de ánimos para recibirte, mejor vete por dónde has venido. — No me pienso ir hasta que hablemos sobre lo sucedido el otro día, sabes bien que soy terca y me quedaré aquí a acampar si es necesario. Suspiré, ya que sabía que era cierto, la hice pasar y ella entró. — Bueno, di lo que tengas que decir. Aunque me pregunto qué benditos tienes que hablar, las cosas son más claras que el agua — mis brazos se cruzaron — te acostaste con Sebastián, por segunda vez…
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD