Pensé que mis ojos veían un espejismo, aquel hombre con iniciales NS se encontraba delante de mí. No podía creer que él era mi nuevo jefe. —Tú —maldije e hice mi cabeza hacia atrás —, esto tiene que ser una maldita broma de mal gusto. ¿En dónde se encuentra el señor Santillana? Él tampoco esperaba mi aparición, hubo un destello de sorpresa en su mirada, pero esta no era agradable, si no más bien todo lo contrario. —Mi abuelo se encuentra retirado, tuvo problemas de salud y por eso he tomado la decisión de ocupar su lugar. No puedo creer que una mujer tan desagradable termine siendo la misma que consiguió que Charlotte Romano firmara nuevamente con nosotros. —Pues para que veas que puedo ser sumamente eficiente a pesar de que vierto mi contenido estomacal en un tipo tan desagradable y p

