Prometida, prometida, prometida. Esta palabra se repetía una tras otra vez en mi cabeza, simplemente no podía creer lo que ella decía. —¿Su prometida? —Pregunté con voz temblorosa —vaya, no sabía esto… En fin, lamento mucho lo que sucedió con Stephen. Espero que Dios le dé la fuerza para superar esto. Me fui de ahí, no podía permanecer un solo segundo en este sitio. Llegué al estacionamiento y ahí fue cuando me puse tan mal que comencé a vomitar sin parar, mis piernas temblaban y en mi cabeza buscaba una sola solución a todo el embrollo en el que me había metido. —Mariana —Adrián se acercó a mí y recogió mi cabello mientras vomitaba —mierda, espera un momento. Cuando el vómito se detuvo, Adrián me tomó entre sus brazos y me llevó a la sala de urgencias. Aquel hombre ni siquiera tenía a

