Las tres pruebas de embarazo mostraban dos rayitas, las tomé y empecé a frotar para ver si no era una mancha de ketchup, pero no lo era. —¡Dios mío! Tres pruebas de embarazo positivas, ¡Ay, mi madre, voy a tener tres hijos! ¡Pero qué burradas estoy diciendo! Es obvio que es un solo hijo, los nervios en serio que te juegan demasiadas bromas tontas. —Aquí dice que no son tan seguras, bueno, tengo que ir a la clínica para que me hagan un examen de sangre. Salí y llegué a la clínica, estaba un poco llena de muchas señoras de diferentes edades. Cuando llegó mi turno, le mostré al doctor las pruebas de embarazo. —Quiero un examen de sangre para descartar el embarazo. —Está bien —él llamó a una enfermera y ella acudió —. Debes sacarle sangre a la señorita y hacer una prueba de embarazo. La

