Ahora muchas cosas tenían sentido, maldito viejo degenerado. A mala hora todo el mundo le tenía miedo y no se animaban a denunciarlo. —Te lo agradezco, Yelena. Espero que esto no te ocasione dificultades. “No te preocupes, ojalá que encuentres empleo. Si sé de algo, te aviso.” Ahora no tenía nada que hacer. Pensé en todo lo que había pasado desde mi llegada aquí. Al ver la fecha me sorprendí. Tenía varios días en los que no salí para nada de acá. —Mi coche. Tuve que salir al recordar que mi carro no tardaba en llegar. Cuando salí miré que mis padres se encontraban en la sala junto con el sacerdote del pueblo. —Hija, lamento mucho lo que tus padres te han hecho. Ellos se encuentran arrepentidos y… —Basta, padre —alcé mi mano interrumpiéndolo —. No me interesa saber nada, voy de sali

