El monitor mostraba que los signos vitales del padre de Mariana se encontraban estables, él descansaba en una camilla mientras su hija sostenía su mano con gran angustia y devoción. —Mariana, no puedes estar así —Adrián se acercó a ella y colocó una taza de café con leche —toma esto, te va a ayudar a mantener las fuerzas. —Mi papá se encuentra así por mi culpa, si no me hubiera metido con Stephen, te juro que nada de esto estaría pasando. Lo que yo no entiendo es como Stephen se encuentra andando si supuestamente tenía muerte cerebral. —Sarahí mintió con eso, él solo se encontraba en un coma profundo y despertó hace algunas semanas. Lo investigué en lo que estabas acompañando a tu papá, no fue fácil, pero pude hacerlo. —Ahora entiendo el motivo por el cuál pidió perdón, era por eso. —

