Fabiola —Este no es mi teléfono —murmuro y dejo el móvil en la mesa de cocina. Tomo el biberón y confirmo que no esté muy caliente. Al parecer, esta mañana cuando Fer salió para ir a trabajar, tomó por error mi teléfono. Así de cansado estaba, me siento un poco mal por haberlo tenido despierto tanto tiempo, pero él no se quejó de nada de lo que hicimos. Al contrario, me aseguró que lo repetiríamos hoy. Mi cuerpo zumba con ese conocimiento. El sexo con Fer es otro mundo. Marco mi número pero no responde a mi llamada. Le envío un mensaje haciéndole saber que tiene mi teléfono y le aseguro que tomaré nota de cualquier razón que dejen en el suyo. —Ven aquí cariño, tu tete ya está listo. —Tomo a mi hijo de su moisés y lo acuno para darle de comer—. ¿Pasaste una buena noche? Sí, dormiste bi

