Los seis terminamos yendo al ver el espectáculo del Cirque du Soleil, que se presentaba en el Bellagio. Nunca había visto un show tan magnifico como ese, realmente fue algo maravilloso. Los vestuarios, las acrobacias, la música, la escenografía. Y lo mejor de todo es que tuve al señor... a Giovanni, a mi lado. Cada tanto podía sentir su mirada en mi, observándome de reojo, pero aún así yo mantenía la mía al frente. Le iba a dar el gusto de permitir que me observe con libertad, no quería inhibirlo, al menos de esa forma me aseguraba de que cada cierto tiempo mi presencia invadía sus pensamientos. Así como la suya invadía los míos. También podía oír la voz de Sebastian en mi cabeza, diciendo "No te vayas a enamorar de él. Todo eso que aparenta es una pantalla." Pero si vamos al caso, yo ta

