El viernes fue una de las mejores noches en mis 28 años. O mejor dicho fue la mejor noche que he tenido en mis 28 años. Después de que terminamos de jugar en las maquinas del casino, salimos del hotel para pararnos frente a la fuente del Bellagio, y así ver el show de luces de colores y agua como si fuéramos unos turistas descubriendo la ciudad por primera vez. Después de allí nos subimos a una limosina que alquilamos con los premios de los tragamonedas, en las cuáles Saylor es experta, y fuimos hasta en pent-house del que es dueño Declan y subimos hasta la azotea del edificio para pasear en su helicóptero. Si, Declan es dueño de un helicóptero, así como yo puedo ser dueña de una bicicleta. Así que dimos un paseo nocturno por los aires mirándose desde arriba la luminosa y bella ciudad

