Thea Es otro viernes en la noche, en el que estoy atendiendo detrás de la barra del club Delirium, dónde trabajo desde hace unas cuantas semanas. Nunca me sentí tan feliz como cuando dejé de trabajar en "El Olimpo", ese club al que estamos atadas desde que tengo memoria. Odio tanto ese maldito lugar. Me alegra que mi hermana haya encontrado también un boleto de salida, y que si todo sale bien incluso podrá sacar de allí a Saylor. Son las que más me preocupan. Ambas son almas muy puras, como para que queden manchadas si siguen trabajando allí. Les quitará toda esa luz que las rodea. Ese lugar podría acabar con ellas, así como acabó con mi madre. Y eso es algo que no permitiré. Son lo único que tengo, y lo que más amo. - Thea, regreso de mi descanso y tú te tomas el tuyo, ¿si? - me habla

