Una vez que llegamos al hospital dónde su hermano trabaja, me bajé del auto y me dirigí adentro, mientras Giovanni aguardaba por mi. Al entrar, me acerco a la recepción, dónde una mujer mayor se encuentra detrás del mostrador. - Hola, buenas noches. - saludo. - ¿Podría ver al Doctor Lozano? La mujer levanta la mirada y me observa por arriba de sus lentes. - ¿Es usted paciente? - pregunta. - Eh no, pero... - El Doctor Lozano solo atiende a personas que ya son sus pacientes. - me interrumpe con un semblante serio y un tono para nada amigable. - Bueno, me gustaría sacar una primera cita entonces, todos los pacientes empezaron por allí, ¿no? - Tiene que venir de lunes a viernes. - ¡Hoy es viernes! - exclamo ya alterada, con poca paciencia. - No me dejó terminar, de lunes a viernes en

