Una nueva oportunidad

1013 Words
Nicolas seguía enviando flores a diario, haciendo que mis mañanas estuvieran siempre felices. Una tarde estaba terminando mi turno en la panadería cuando la ex de Nicolas entró muy tomada al local. Inmediatamente mi cuerpo se erizó, no porque le tuviera miedo, para nada, sino porque estaba segura de que se iba a formar un enorme problema. La mujer se llamaba Sofía. Estudió en nuestra universidad, pero no la misma carrera. Ella había estudiado medicina, graduándose con honores y provenía de una familia muy buena, al menos eso decían los chismes de los pasillos en aquel entonces. Mis compañeras intentaron atenderla, pero ella sabía que yo estaba allí, así que me buscó hasta encontrarme. La enfrenté, pero para ser sincera, me dio pena su estado e incluso llegué a preguntarme qué le había sucedido. —Tú eres una plaga que hay que exterminar. Me has robado el amor de Nicolas. Te metiste por los ojos, revolcándote con él. No puedo ver qué tienes de bueno que yo no tenga. Soy una mujer mejor que tú. Esta mujer claramente no estaba en sus cabales, se notaba que tenía un problema. Sin embargo, esto no me impidió contestarle y defenderme, nada justificaba sus insultos. Así que abrí mi boca empeorando las cosas. —Por si no te diste cuenta, la novia de Nicolas era yo. Fuiste tú quien se interpuso con tu carita de mosca muerta. Así que no vengas a reclamar eso a mí. Te pido de buenas maneras que por favor te retires del lugar, o al menos vengas a comprar pan, con gusto las chicas te atenderán. Ella me miró con odio y sacó un arma, apuntándome. Mi cuerpo quedó estático, estaba paralizada, presa del miedo. Esta mujer estaba loca, ya lo había confirmado. Todo el mundo salió corriendo de la panadería, incluyendo la dueña. Solo nos quedamos nosotras solas, hasta que llegó Nicolas, intentando calmarla, pero la mujer estaba fuera de sí. Su arma se disparó e impactó en mi pecho. Mis oídos se ensordecieron y lo último que vi fue a Nicolas gritando mi nombre mientras corría hacia mí. Cuando desperté estaba en el hospital, con un enorme vendaje en mi pecho y él estaba a mi lado. No sé cuántas veces me pidió perdón por lo acontecido, pero sabía que no era su culpa. Así que lo dejé estar y lo perdoné. Eso ya se los había contado. Los días pasaron y él me cuidó de la mejor manera posible. Sofía fue imputada, pero estaba enferma, así que su condena la cumpliría en una clínica para enfermos mentales, así lo llamaba Nicolas. A pesar de tener dinero, era bastante divertido hablar con él, al menos eso era conmigo. No pude seguir trabajando en la panadería, la jefa me consideraba un alto riesgo, así que no me permitió volver. Aunque le agradecí enormemente, puesto que eso me obligó a buscar un trabajo acorde a mi profesión. Nicolas me ofreció un trabajo en sus empresas. Al principio quería rechazarlo y buscar algo por mis propios méritos, pero luego recordé las palabras de mi tío y decidí aceptarlo. Rápidamente me adapté al ritmo de la empresa, haciendo varios amigos. Sin embargo, todos sabían que era la novia del jefe. Él se encargó de decirlo por todos los departamentos. Muchos me preguntaban cómo podía ser su novia. Resultó que mi amado Nicolas era un monstruo en la oficina. Había cambiado de secretaria unas veinte veces en el año. Nadie duraba dos semanas con él. Por suerte, no era su secretaria. Él no dejaba de enviarme rosas. Su familia no estaba contenta con mi trabajo ni con el hecho de que yo fuera nuevamente su novia. Así que por ese lado estaba perdida, pero me importaba muy poco. Una mañana entré en las instalaciones de la empresa Maxel y no pude creer lo que veían mis ojos. El lobby estaba cubierto por unos trescientos o más ramos de rosas. En el suelo estaban esparcidas muchas rosas y todos los empleados estaban observando la escena. Pero mi cuerpo empezó a temblar cuando lo vi. Él estaba parado en medio de todo ese mar de rosas, lucía un traje nuevo de diseñador. Me acerqué a él caminando un poco nerviosa. Gracias al cielo, había decidido ponerme mi hermoso vestido blanco de pedrería y cuello transparente. Llevaba unas hermosas zapatillas del mismo color, una cartera a juego, mi larga cabellera iba recogida en un moño alto, maquillé mi cara de manera tierna y ligera, aunque no estaba acostumbrada a maquillarme. Cuando estuve lo bastante cerca, lo vi colocar una de sus rodillas en el suelo. Empecé a temblar, ¿en serio iba a pedirme matrimonio? —Mi querida Monica, sé que este fue nuestro plan desde niños. Aunque lo dañé por un tiempo, por suerte pude enmendar las cosas. Por esa razón estoy aquí, arrodillado en medio de la sede principal de mi empresa, delante de mis empleados y con esta caja en las manos. Quiero compartir el resto de mi vida contigo. Te amo desde siempre, incluso antes de que nacieras, ya te estaba esperando. Y aunque el mundo entero se oponga, quiero que sepas que nunca había estado tan seguro de una decisión como esta. No me arrepentiría nunca, ni después de muerto. Y aunque a veces la vida se empeña en hacernos cometer errores, siempre buscaré la manera de enmendarlos. Monica, ¿quieres hacerme el honor de ser mi esposa? ¿Quieres casarte conmigo? Mis lágrimas corrían sin parar. Siempre tenía presente las palabras de mi tío. A mi mente vino la imagen de mis padres, seguro estaban muy felices por mí donde quiera que estén. Esto era lo que siempre había querido, lo amaba enormemente. Así que sabía perfectamente cuál era la respuesta. —Sí, quiero casarme contigo. Corrí a sus brazos y él me abrazó con un cariño inigualable. Me amaba, estaba segura de eso. Colocó el anillo en mi dedo y todos mis compañeros comenzaron a aplaudir y a gritar. Este era uno de los días más felices de mi vida.
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