ABBY KING Minutos antes.. –Mi padre me llamó en la mañana– suelta Linda de pronto. Mía deja la cuchara en el plato y frunce el ceño. –Y qué quería. Seguir atormentandote la vida con sus estupidas reglas de hombre de las cavernas– me reclino en mi asiento. El padre de Linda siempre fue un tema delicado de hablar. Si bien, para ninguna de nosotras era de total agrado, es lo que es. Su padre. El hombre que la ha puesto al borde del colapso mental, todo porque ella no tiene un pene entre las piernas. –Sabe que no estoy en el país– suspira. –¿Te investigó?– pregunto y mi amiga asiente. Era de esperarse. Linda suspira y muestra una sonrisa que no llega a sus ojos. Pero vuelve a hablar. –Quiere que vuelva– Tanto Mía como yo la miramos enseguida. No creo que ella esté pensando siqui

