Connor. El reloj avanza y el sueño consigue alcanzarme un poco más cada vez. Cierro los ojos durante unos cortos segundos e intento concentrarme. “Puedes hacerlo, Connor” digo para mis adentros, tratando de motivarme sin obtener muy buenos resultados. “Querida Charlotte…” No, no, no. No, querida, no. Es demasiado cliché. “Mi Charlie…” Demasiado contradictorio. Tomo aire con fuerza y me dispongo, una vez más, a escribir en mi laptop. “Charlie: Quisiera comenzar diciendo que lo lamento. Sé que mucho de lo que hago suele tener un impacto en ti, y odio decir que usualmente es un impacto negativo. No malentiendas esto, por favor, no es dramatismo y solo tú podrías comprenderme. Me ha costado muchísimo llegar a la conclusión de que quizás necesito estar lejos de Nueva York

