Charlotte - Esto está muy dulce – Evan hace una mueca y mira ceñudo su taza de café. Yo sonrío. – Ni modo, necesito cafeína. - Podrías pedir otro y ya – ideo yo. Él rueda los ojos y yo echo un vistazo a la cafetería, que se llena poco a poco. - No, puedo soportar un poco de azúcar extra – se encoje de hombros. – ¿Por qué no invitaste a Connor? Le habría venido bien distraerse. - Lo intenté – me relamo los labios e intento calmarme. – No responde su teléfono. Además creo que necesita tiempo para pensar, acaba de ver el cuerpo de su madre en un ataúd, es difícil para él. - Tienes razón. Yo ni siquiera puedo pensar en perder a mi madre, es decir… ¡Dios mío! Debería abrazarla más seguido. - Lo mismo es

