¡No! ¡¿Por qué no pensaba con claridad?! ¡Esta era la peor de las ideas! Pero mi cuerpo no opinaba lo mismo, estaba siendo complacido y eso era lo único que le interesaba, me impedía pensar, reaccionar. No importaba otra cosa, las preocupaciones llegarían después. No pensaba, no era necesario. Solo gemía. Y seguía gimiendo. Volvía a gemir. Hasta que mis piernas se cerraron aprisionando la cabeza de Darek allí dentro. Era…la segunda vez en una noche que toda su boca devoraba mi v****a, sin calma, con d***o, haciendo que sintiera mis labios hinchados y un m*****o hormigueo en mi interior, junto con ganas de más y más, que eso nunca acabara. Su pene, eso era lo que me hacía falta. Desnudo ante mí, la luz de la ciudad era lo que me dejaba ver su cuerpo. Esto no sería un encuentro

