—¡m*****o desgraciado! ¡Infeliz! ¡Si le tocas aunque sea un solo cabello…! ¡Te trocearé en mil pedazos, hijo de p***a! ¡En trozos tan pequeños que no sabrán si es carne de burro o de cerdo! ¡Te juro que te mataré, hijo de p***a! ¡Acabaré con tu vida!—era su maldita mano junto a la de Nanna, ¿cómo no reconocer sus dedos, su pálida piel, aquel lunar en su pulgar. ¡Esa era ella! ¡¿Pero dónde la tenía?! ¡¿Dónde estaba Nanna?! Podía ver que ella apretaba sus dedos entorno a la mano de él, así que estaba consciente si ella podía sostenerlo también. ¿Qué es lo que estaba pasando? ¿Por qué pasaba esto? Unas cinco horas después recibí una llamada del infeliz, para ese entonces ya estaba en mi casa, Esus estaba aquí también, me decía sus avances en sus investigaciones que no llegaban a nada, p

