Me encuentro estúpidamente nervioso en mi habitación, faltan unos minutos para que Renata llegue a mi casa, desde la última vez que nos vimos pasaron cuatro días y mi madre insistió en que la invite a cenar, me incomoda al saber que estarán todos, pero ya no lo pude evitar. —Aaron, dice mamá que bajes ya. — Raquel me habla desde la puerta — hermano ¿Qué tienes? —No es nada. —Oye, puedes confiar en mí, si hay algo que te preocupa dímelo. —Es que… solo tengo nervios. —¿Estas nervioso? — se burla — vamos, eres grande, no es como si fueses a presentar a tu actual novia delante de tu exnovia que ahora es tu cuñada — comenta sarcástica. La miro molesto y se disculpa — hermano, tienes todo el derecho del mundo a seguir con tu vida, tienes derecho a enamorarte nuevamente y ser feliz, ser verd

