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1611 Words
La vida es un suspiro y a veces hasta que no ves a alguien cercano estar a punto de perderla no crees cuan frágil es, creo que justo en ese momento mientras observaba a Fernanda inconsciente sobre la cama del hospital no paraba de pensar en esto; Ethan había tenido un accidente, ni siquiera podía dar fé a lo que Alisson me decía ésta mañana, es decir, un día estamos en medio de un bar todos borrachos y al otro uno de nosotros en el hospital. Fer en medio de todo este caos tuvo una crisis nerviosa. Alisson se encontraba a su lado en la cama al igual que yo y su hermano. La vemos moverse levemente, tal parece está reaccionando. — Fer— susurra Alisson mientras acaricia su cabello. — Nada— habla Marcus frustrado. — Aún no reacciona— susurro. Sus pestañas se mueven levemente indicándonos qué tal vez vaya a reaccionar, sus ojos se abren desorientados, se mueve tratando de ubicarse. — Estate quieta.— Masculla su hermano acercándose a ella para evitar que con los movimientos se lastime. — ¿ Qué me ha pasado?. — pregunta Fer desorientada. — Te has desmayado.— Le respondo. — Lo peor no es eso, lo peor es que lo has hecho por más de veinte minutos . — Agregó Alisson en tono de reproché. — ¿ tanto tiempo?— Preguntó incrédula. Si, tenía casi veinte minutos desmayada. — Sí, como no despertabas te han tenido que hacer un chequeo... ¿ Has recaído?.— El tono de voz de su hermano era tan gélido que me asustó. — ¿ Qué?. — Suspiró frustrada.— observa el lugar ignorando la pregunta de Marcus —¿ Ethan?, ¿ Cómo está Ethan?. — Fernanda tu nivel de sangre es bajo, todo gracias a la anemia casi crónica que tienes. — le reprocha Marcus en tono preocupado. — Además de que estás deshidratada y en bajo peso.— me dirijo hacia ella en tono dócil pues Marcus con sus repróchese no estaba ayudando en lo más mínimo. — ¿ Bajo peso?, ¿ Anemia?, ustedes creen que eso me importa en lo más mínimo. — habla enojada — Me importa una mierda, sólo quiero saber de Ethan, sólo eso. — Fer... Alison intentó hablar pero la detuvo — ¡ Basta!, no quiero escucharlos, no del ... ¡ Del mismo maldito tema de hace años!.— Intenta levantarse pero casi se cae de no ser por el brazo de Marcus que la sostuvo. — ¿ Qué hacés?. — Inquiere su hermano ya perdiendo la paciencia. La observé atónita como retiraba la intravenosa de su muñeca, entró al baño ignorando las palabras de todos, Marcus pasó las manos por su cabello revoleteando este a su paso, claramente mi querida amiga lo frustraba. Minutos todos observamos la puerta del baño abrirse y Fer parecer tras de ella ya cambiada. — Iré a ver a Ethan. — Alisson abrió la boca para hablar. — Con o sin ustedes. Sin esperar opinión alguna salió de la habitación, Alisson fue tras de ella, pegué un pequeño grito al ver cómo Marcus en medio de su frustración le pegaba a la pared. Podía entenderlo, sin importar cuan dejado fuera ese chico sabía que amaba su hermana con locura y que estaba verdaderamente preocupado por su salud, sin pensarlo, porque no lo hice. Me acerqué a él y posé mi mano sobre su espalda, lo sentí tensarse ante mi tacto pero no la retiré. — Estará bien— le digo con seguridad, conozco lo suficiente a Fer como para saber la clase de guerrera que era, ella se había caído muchas veces pero se levantó todas y cada una de esas con más fuerzas. — Sabes que eso no es cierto — susurró, mi corazón se apretujó al escuchar ese tono dolido con el cual habló, era imposible no sentir empatía ante él porque en esos momentos no estaba viendo al chico juguetón, que le encantaba coquetear y cogerse cuanta chica le pasaba por el frente, porque había que ser honestos el podía hacerlo ya que la naturaleza lo había bendecido físicamente, sin embargo, en ese instante solo estaba Marcus… el hermano preocupado de mi amiga. — Debes tenerle más fé— susurré. Él se giró quedando frente a mí, acomodé mis lentes intentando desviar su atención de mí rostro. — Tienes una deuda conmigo,Saddler — habló con cinismo, regresando a su postura de siempre y cambiando radicalmente de tema, inconscientemente me vi comparándolo que Fernanda y su manía de colocar barreras cada vez que dejaba ver una parte débil de si. — Yo no te debo nada— masculle, gire sobre mis talones para irme, su mano en mi muñeca me detuvo. — No me obligues a cobrártela a mi modo, no terminaste lo que iniciaste— lo mire por encima del hombro. — Haz lo que se te dé la gana, Glashte... no te tengo miedo.— me zafe de su agarre y salí tras de mi amiga. (**************) El instituto me tenía agotada, la noche anterior había llegado tarde del hospital, Alisson y yo decidimos quedarnos acompañando un rato más a Fernanda, no era nada fácil concentrarse cuando tenías horas de sueño perdidas ; voy rumbo al patio trasero del instituto en busca de las chicas, Fernanda llegó tarde y deseo saber cómo está, Alisson me aviso en un mensaje que se encontraban ahí. Bajo un poco la blusa que llevo puesta, es algo fina y con la brisa se levanta levemente. Las veo sentada al final bajo un árbol, corro hacia ellas. — ¡ Chicas!.— Las llamo a la distancia , ambas voltean a mirarme y sin explicarme cómo, mis pies pisan algo resbaloso y termino comiéndome medio césped. Joder. Acomodo mi blusa que tras la caída se ha levantado, busco mis lentes y los coloco sobre mi rostro, tengo hierba hasta en la boca por lo que empiezo a escupirla, me giro en dirección a mis susodichas amigas que no han tenido la amabilidad de ayudarme a levantar. — Gracias por la ayuda.— Mascullo con sarcasmo. — ¿ Desdé cuándo tienes un tatuaje?. — Pregunta Alisson. ¿ Qué ?, su pregunta me disloca por unos segundos levanto la mirada y veo sus rostros, la sorpresa en ellos, ¿ como saben que tengo un tatuaje?, el entendimiento cruza por mi cerebro... al levantarse la blusa tras la caída. — Yo... No.— Desvío la mirada, no sé si quiera qué responder.— Estás loca, no tengo ningún tatuaje. — ¡ Por supuesto que sí!. — Grita Alisson, ¿ porqué tienen que ser tan escandalosa? los pocos chicos que están entrenado voltean a vernos.— No lo estoy inventando, ¿ cierto Fer?. — Sí. — Susurra Fernanda. — Esto es ridículo. — Intento defenderme, ¿ cómo se supone que les explique el hecho de que tengo un tatauaje?, ¿ que les a voy a decir?... verán chicas dos veces a la semana participo en carreras clandestinas, como parte de mi iniciación tuve que hacerme un tatuaje de algún animal que viva en la jungla, yo quería una serpiente pero ya no estaba disponible así que escogí el escorpión, si, esa es la razón por la cual tengo un pequeño escorpión tatuado ( ya que mi tatoo es Small,) tampoco quería nada que se notara mucho . Genial, eso les diré ( nótese el sarcasmo), — Maya Saddler, queremos una explicación y la queremos ahora.— Sentenció Alisson. Estaba metida en serios problemas. — ¡ Bien!.— Les grité resignada. — Les diré.— pienso unos segundos y se que debo medir muy bien mis palabras pues éstas dos me conocen a la perfección —Me lo he hecho hace varios meses. — ¿ Disculpa?.— Interviene Fernanda por primera vez.— ¿ meses?, si mal no recuerdo sólo eres cuatro meses más grande que yo... — Lo que significa que no puedes llevarlo, aún eres menor de edad y eso es ilegal. — Interrumpió Alisson, las dos volteamos a mirarla. — ¿ Qué?, a veces suelo leer. — Tranquilas, no es permanente. — acomodó mi trasero sobre el césped en posición de indio, ellas imitan mi acción.— Sólo dura algunos... Meses. Las dos me observaban fijamente y sé que no me estaban creyendo nada de lo que les decía pero hablar de Snake estaba prohibido para mi, ella solo existía cuando corría y así debía de continuar. — ¿ Y porqué te tatuaste un escorpión?. — Preguntó Alissoncon evidente sarcasmo. — Una promesa.— Coloque mis piernas en posición vertical , en eso no mentía, era mi juramento, bueno el de Snake para con la jungla. Este tatuaje no solo me marcaba como integrante sino también como protectora, pues debía permanecer en secreto las carreras y todo lo que sucedía ahí dentro. — ¿ Cuándo se quitará?. — Preguntó otra vez la rubia, j***r Alisson podía ser una verdadera molestia cuando se lo proponía, resignada me levante, no quería mentirle mas a mis amigas, ellas no se lo merecían y no pensaba hacerlo. — Bien.— Suspire resignada — Sé que saben cuando miento. — Asintieron orgullosas. — Por lo mismo no lo haré, es un tatuaje permanente, no se borrará y tampoco tengo intención de hacerlo... Ya sé que es ilegal, aunque estoy a días de ser mayor de edad, pero soy una chica de palabra... Prometo contarles en futuro lo que hay detrás de él, pero hasta entonces no quiero más hablar sobre ello, no quiero indirectas y sobre todo no quiero preguntas... Las quiero. No las deje responder o argumentar algo, dicho esto me fui.
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