•04 | Conexión.

4928 Words
—Bien, recogeré la mesa—informa la mujer una vez todos han terminado satisfactoriamente con su almuerzo—. JunGeon por favor atiende a tu novio de forma correcta, sirve té para él y da galletas de naranja que hice en la mañana —Lo buscaré en un momento. Primero vamos a la sala de estar para colocar esa película que prometí que veríamos. ¿Vienes papá?—pregunta hacia su dirección una vez pretende guiar a Taehyung hasta el lugar indicado. —Compartan ustedes, tengo que arreglar un par de cosas en el despacho—se excusa arreglando completamente despreocupado su camisa que se ha movido un centímetro de su sitio—. No pretendo incomodarlos con mi presencia, así que disfruta en su totalidad tu permanecía aquí, Taehyung. —Bien—el teléfono de JunGeon interrumpe de forma precipitada su respuesta hacia su padre, logrando que una pequeña queja brote al reconocer el nombre de su compañera de clases en el identificador—mierda. ¿Cómo fue que lo olvidé? —Geon...—advierte el mayor al escuchar la mala palabra brotar de sus labios. —Lo siento—rasca su nuca con vergüenza, pensando en una excusa lo suficientemente buena como para zafarse de este gran problema que tendrá con la joven, al haber olvidado terminar la última parte de un importante trabajo—Eh... Papá, ¿Puedes quedarte con Taehyung por un rato? En serio tengo que responder esta llamada —¿Pasó algo?—pregunta el rubio intrigado —Posiblemente me asesinen—suspira lleno de lamento—olvidé algo importante, ya sabes, el trabajo en que estoy con Joy—cuenta. Taehyung al recordar de qué trabajo habla, comprende rápidamente cuán fastidioso puede ser la asignatura y la chica que es su compañera en esta oportunidad. Que lo odia, por cierto—en serio creo que me va a matar. JunGeon avergonzado por haber sido irresponsable al tener otras cosas en mente, asiente quedo y da un pequeño beso a Taehyung para perderse escaleras arriba pidiendo varias disculpas una vez el teléfono es llevado a su oído. El mayor carraspea su garganta. —Mi hijo también se encargó de hacernos saber que te atrae la literatura—recuerda. —¿En serio? Al parecer JunGeon ha hablado mucho de mí—comenta con una risita nerviosa, jurando internamente que luego le haría pagar a su tonto novio el andar de chismoso con sus suegros—sí, me gusta mucho la literatura, creo ciegamente que es lo mejor del mundo—confirma en un tono lo suficientemente fuerte para que la respuesta llegue con satisfacción al otro. Taehyung casi puede jurar que una sonrisa disimulada de parte de Jungkook se refleja. Sin embargo, el hombre emprende su camino demasiado pronto por el pasillo que está hacia la derecha, indicando un disimulado ''Sígueme'' que por supuesto entiende, y obliga a sus torpes pies a andar. Ambos se detienen unos segundos después frente una puerta corrediza de fresno que es completamente abierta para que pueda ingresar, una vez lo hace, cae en cuenta que dicho lugar es su despacho. Sus mejillas se matizan de escarlata al no saber cómo disimular su asombro, cuando sus ojos azules se pasean por todo el lugar de forma inquisitiva y suelta uno que otro sonido de satisfacción por lo acogedor que encuentra todo. Pero ¿Cómo no hacerlo? Cuando su garganta se congestiona debido al sentimiento de nostalgia que le embarga, al ser ese espacio muy parecido aquella pequeña librería que visitaba por largas horas en su lugar de origen, obviando por supuesto, el hecho de que quizás todo en esta habitación es nuevo y de la mejor calidad, siendo el olor a libros viejos, ese estante de madera oscura que se ve que ha tenido una larga vida y aquel globo terráqueo de madera bastante grande que está en una esquina donde la luz de la ventana le llega, lo único que quizás tengan en común. Su corazón se acelera. Ha entrado a más bibliotecas de las que recuerda, en esas donde los libros pueden inundar los estantes de forma exagerada y hacerle saber que un mundo inexplorado lo espera por ser descubierto. Pero ninguno lo ha hecho viajar a su época de adolescente donde lo único que le interesaba descubrir era qué había más allá de sus propios limitados pensamientos.  Si, este espacio es completamente diferente al resto de la casa. Se siente cálido y agradable. Todo en esa habitación le hace experimentar la tranquilidad que lo abandonó cuando sus rumores comenzaron a vagar por los pasillos. Las lámparas de un diseño simple, permiten que la claridad de los bombillos no sea fuerte, si no controlada. Las paredes que están pintadas de un beige claro, conservan algunos cuadros fijados que no logra identificar como obras de grandes pintores, pero que no por ello dejan de trasmitir paz y aflicción; siendo uno de ellos el que capta completamente su observación.  Suspira dejando que su corazón lata con mayor fuerza. Es un dibujo hecho a mano con lápiz de carboncillo, que plasma un paisaje desolador; una casa en la cima de una colina que es únicamente acompañada por un árbol robusto y un columpio a lo largo y ancho de la inmensidad de un cielo gris, columpio, en el cual se puede apreciar la figura distorsionada de una mujer. Se eriza. Puede sentir lo frío de ese lugar, incluso, la soledad de la persona que permanece en el balancín. El artista en definitiva pudo recrear el verdadero sentimiento sobre ese lienzo. —Es una imagen capturada de la vida real—informa el mayor en voz baja. Justo en ese momento es que Taehyung se da cuenta que ha quedado completamente sumergido en las cosas que no son de su incumbencia, siendo ese sitio tan privado para su suegro. Al parecer el rostro lleno de pena que muestra el rubio es lo suficiente divertido, como para arrancarle una breve sonrisa al hombre que ya está sentado detrás de su amplio escritorio—. Lo compré a un anciano hace ya tres años, el mismo vendía sus magníficas obras en tan solo 10 dólares, ¿No es demasiado poco para una obra que transmite tanto?—se cuestiona Jungkook en voz baja—debido a eso, decidí darle 1000 dólares, en vez de solo 10. —¿M-Mil?—Taehyung está seguro que la forma que su saliva pasó por su garganta fue audible incluso para un sordo. Bien, confirmado. El padre de su novio es rico— wo... Ese hombre debió de ser feliz en ese momento... —No lo aceptó—esclarece con pesar, moviendo varias carpetas que residen sobre su escritorio de forma ordenada—él solo tomó 10 dólares, una invitación a un café, pan y una charla de algunos minutos. Justo ahí es que me mencionó que dicho retrato lo hizo mientras caminaba una montaña en Irlanda, cuando vivía en su exilio. ''Ella esperaba, siempre esperaba alguna señal lejana de parte del amor que la abandonó años atrás'' —¿Exilio? Eso... Espere ¿En serio es real?—pregunta con curiosidad, acortando la distancia que los separa y ocupando el asiento frente el escritorio, en expectativa de oír más sobre aquella historia— Es decir, es demasiado triste ¿No?— considera, centrando sus ojos fugazmente en el dibujo y volviéndose al hombre de presencia impactante—ambas cosas. El exilio del hombre y la espera eterna de la mujer de la colina... La soledad, la tristeza... Creo que lo percibo dentro de mi piel, casi que puedo trasladarme a ese lugar—sonríe abochornado—debo de escucharme como un estúpido al decir esto. —Yo pude percibir lo mismo cuando lo vi por primera vez—tranquiliza con una pequeña sonrisa cómplice, dejando que sus orbes negros se pierdan en lo oscuro de su escritorio por varios segundos—el anciano mencionó que su exilio fue dado por cuenta propia, de un momento a otro. Él simplemente se alejó de su hogar, de su vida y desapareció, al querer encontrarse a sí mismo entre tantas conductas transferidas por las personas que ayudaron a su formación como individuo. No lo sé, creo que fue una persona valiente al dejarlo todo por querer encontrar una respuesta tan... Difícil de hallar. No todos serían capaces.  —Eso... Vaya, no sé qué sentir realmente. Creo que he caído en una crisis existencial al descubrir que quizás lo que soy, no es realmente lo que debo ser—murmura en broma, sin poder apartar ese malestar de la boca de su estómago—¿Y lo encontró?—pregunta después de varios segundos en silencio—¿Se halló a sí mismo durante su exilio? ¿Valió la pena el perder su vida por algo tan incierto como eso? —Jamás lo pregunté... ¿Debí hacerlo?—Taehyung duda un poco en responder, pero al cabo de algunos segundos asiente llevando su pulgar a la boca para morder su arreglada uña, tratando de despejar la ansiedad que lo comienza a llenar—en ese caso, puedo facilitarte la dirección que ocupa en la venta de sus dibujos para que de ese modo puedas conocerlo y preguntarle tú mismo—ofrece. —¿En serio? ¿No sería extraño que llegue a preguntarle por su vida directamente? Aunque... Bueno, quizás compre uno de sus trabajos y le invite un café—duda de que sea una buena idea el ocupar el mismo modus operandi que Jungkook utilizó en su momento, pero justo ahora no puede pensar en una forma eficiente para conseguir lo que desea saber. Suspira. Se siente como un metiche indagando en la vida de alguien a quien no conoce—quizás no deba hacerlo...— —A KemBung le encanta el café americano y croissant rellenos de chocolate, específicamente de esa pequeña tienda que está muy cerca de su lugar de trabajo—Explica con una sonrisa, mientras su mano da algunos movimientos sobre una pequeña post it de color amarillo —que desde el punto de vista de Taehyung, dichos movimientos desbordan elegancia pura— escribiendo un par de palabras para luego extenderlo a su dirección—esa es la dirección donde lo puedes encontrar. Está todos los días de 8 de la mañana a 5:45 de la tarde, si realmente sentiste interés por conocerlo, no lo dudes, solo ve y conócelo—aconseja. —¿Usted...? —Cada vez que tengo tiempo voy y le invito un café por las tardes, paso tiempo de calidad con su persona y ofrezco llevarlo de regreso a su diminuta casa que queda a unos minutos de ese sitio—aclara sin perder esa expresión tan serena, que hace cuestionar a Taehyung si realmente se siente como su rostro lo expresa; porque de ser así, realmente el Sr. Jeon debe de sentir una gran paz interna, que logra, hasta cierto punto, contagiar—¿Es tan extraño que un hombre como yo se tome el tiempo de visitar a alguien como él? —Yo no he dicho nada—farfulla avergonzado por lo que sabe su rostro ha reflejado para que Jungkook haya tenido que preguntar aquello. Por dios, ¿Cómo decirle que no, cuando realmente si es algo extraño? Es decir, nunca esperó que la visión de su suegro fuera tan diferente al resto. Lo generalizó horrendamente, tomando en cuenta su posición económica, lujos y demás detalles que JunGeon fue soltando a lo largo de su relación. Más ahí se encuentra, tan distante de lo que creía, tan... Diferente como para ser real—lo que quiero decir es que... Es poco común que un hombre como usted aprecie a una persona que diste de poseer su mismo estrato social y... Pues, que se tome la molestia de colgar un cuadro en su despacho que solo costó 10 dólares. Yo lo puedo entender—dice rápidamente con ojos muy amplios—yo en serio puedo comprender el motivo que le llevó apreciarlo, incluso así, sigue pareciéndome un poco irreal; ya que el mundo está plagado de personas que solo les importa lo caro de un cuadro y no lo que su pintura en cada trazo significa para el pintor... Eso, es algo para alabar, Sr. Jeon. —Supongo que debería darte las gracias. Pero no creo tener la moral para hacerlo cuando yo pensé lo mismo de ti. Me explico—sonríe tenue, dejando los papeles olvidados a un lado—te conozco hace menos de dos horas y he podido entablar una conversación fuera de lo común contigo, conversación que no esperé tener con nadie; porque todos los que entran a mi despacho ignoran las pinturas que para ellos solo son... Baratijas que no merecen su atención. Yo también te generalice al verte rato atrás. Joven de 21 años, estudiante universitario que quizás no tenga nada en especial que lo vuelva diferente al resto, pretencioso y que quiere conquistar al mundo de la manera incorrecta... Ese fue mi primer análisis al verte—el segundo, ya que el primero fue físico, se auto recuerda. Taehyung no puede evitar que las comisuras de sus labios se eleven con timidez, al saber que dicho análisis no dista mucho de la realidad. Eso es, al menos, lo que piensan las personas a su alrededor cada vez que respira. —Supongo que lo merezco, aprendí la lección. No generalizar y dar por hecho las cosas que no conozco. Lo entiendo. —El mundo en el que vivimos es de esa forma, no te culpo por ello, y espero no me culpes, pocas personas ven más allá de... —... Lo que tienen frente sus ojos—completa el joven de forma inconsciente. La mirada de Jungkook brilla de una forma que pasa completamente por alto, al percibir esa lejana familiaridad con aquel chico de bonitas facciones—Lo sé...—acepta el rubio con sus orbes fijos en la hermosa caligrafía cursiva que posee una elegante forma en la S y la E que quizás sea única en aquel hombre. —¿Qué clase de libros te interesan leer, Taehyung?—pregunta con suavidad sin siquiera parpadear. Jeon no tiene completa certeza de qué clase de persona posee al frente. No comprende si la paz que siente en lo que va de conversación es normal, o si podría desarrollarla con cualquier otra persona en el mundo.  No lo comprende, y eso lo logra frustrar un poco. —Cualquier clase...—contesta el joven en un murmullo—uno de mis escritores favoritos dijo: "Decían los antiguos arqueros de Zen que cada flecha es una vida y que el hombre tiene que respetar eso. Cada libro es una flecha, un poco de mi vida que se revela primero para mí y luego para mis lectores" Puedo leer cualquier escrito, lo puedo apreciar y valorar cualquier tipo de enseñanza que me deje; porque sin importar el género, sigue siendo un retazo de vida que el escritor nos está otorgando... Por ello, debo apreciarlo. Jungkook sonríe complacido de aquella respuesta. —Eres interesante, Kim Taehyung. Muy interesante—concluye Jungkook. El azabache aparta la mirada de los ahora azules del joven, por la pequeña sensación de paz que cada vez va creciendo en su interior con solo mirarlo. Ante tal sentimiento, se ve en la obligación de volver a tomar las hojas que descansan en su escritorio para distraerse leyendo, sin poder borrar esa sonrisa que surcan sus labios. Taehyung nota tal sonrisa, y no puede controlar el embobamiento que ocurre en su sistema, ¿Cómo no? Si parece que un gran artista la ha pincelado en ese terso rostro maduro tan perfecto y llamativo.  Parpadea un par de veces volviéndose consciente de lo que hace, decidiendo seguir observando su entorno, apreciando los demás cuadros que dejan una sensación entre cálida y de pérdida en su pecho. Algunos adornos que puede reconocer como grandes obras artísticas para el siglo pasado hechas en miniaturas, y que está seguro que al igual que los cuadros, han sido obtenido de algún alfarero no reconocido. Quiere preguntar, Taehyung desea saber si hay alguna historia detrás de esos adornos, pero no se siente tan en confianza para hacerlo... Así que continúa mirando pequeños detalles en la decoración y una que otra cosa que encuentra interesante. Pero lo que más le llama la atención, y que no puede entender cómo es que no lo había notado antes, es esa fina piedra en lo alto del estante de libros de un color grisáceo difuminada con estelas suaves de color blanco, donde está esculpida una frase en letra de imprenta. — "Multitudine tardas uidisset meministis in patibulum dimittam vobis in tenebris'' Está escrito en latín ¿Verdad?—pregunta de inmediato, al reconocer una de las tantas palabras. Jungkook detiene su lectura, y asiente—... ¿Qué dice? —''Las muchas despedidas sin luchar, te recordarán en la oscuridad lo que dejaste ir en un agonizante dolor'' Es... Una especie de recordatorio—explica—significa que no debes dejar ir lo que quieres, o te arrepentirás de ello en una profunda y dolorosa soledad... —¿Es un recordatorio personal?—interroga de inmediato, sin medir su curiosidad. El rostro de Jungkook se torna incómodo por un segundo, siendo reemplazado seguidamente por una media sonrisa rendida después. Con parsimonia se coloca de pie y camina hasta la ventana más cercana para observar cómo el día que era de un reluciente azul, se va tornando n***o gracias a la muchas nubes tormentosas que se van aglomerando. —Sí, lo es—confirma en un hilo de voz—lo obtuve poco después de que JunGeon  cumpliera sus tres años, debido a una situación de la cual no vale la pena hablar—finaliza. JunGeon ... Lo había olvidado. Por primera vez en todo aquel rato que lleva a solas con su suegro, recuerda que su novio está atendiendo un asunto importante de la universidad y por ello está ahí. Un malestar comienza a crecer en su estómago. ¿Cómo pudo olvidarse de él? Es cierto, al contrario de lo que pensó en algún momento, la familiaridad y gusto que siente al lado de este hombre mayor le da un poco de miedo, es como un universo alterno del cual quiere succionar conocimiento y explorar más. Es tan malditamente interesante y nuevo, que el pánico de no volver a verlo comienza a nacer. Muerde su labio, negándose a seguir con esos pensamientos. —El cielo está gris—murmura finalmente, tratando de distraer su creciente curiosidad por el hombre. —Azul—responde en cambio Jungkook, sin mirar al rubio a su lado. Continúa—Leí en un libro, que en las estepas siempre usan la palabra > para describir el cielo aunque esté gris, porque... —Saben que por encima de las nubes sigue siendo azul—completa el rubio. Los ojos negros de Jungkook se desvían al rostro de aquel muchacho, que lo recibe con una pequeña sonrisa amable y apenada por interrumpir sus palabras por segunda vez—¿Es raro? —¿Qué sería raro?—Jungkook desvía su interés a la ventana nuevamente, ya que dicho malestar burbujeante en su pecho le indica que está mal apreciar a ese joven como lo ha venido haciendo desde hace un buen rato. —...Que estudie ingeniería y ame la literatura. —Son polos opuestos—comienza a decir—pero creo que estás siendo muy explícito en este momento, amas la literatura y solo estudias ingeniería. Supongo que cursas esa carrera por alguna razón mayor... —Por papá—acepta en voz bajita. —¿Y tú?—el menor alza su mirada al hermoso hombre sin comprender a lo que se refiere con aquello—estudias una carrera que no amas pero terminarás trabajando de ello por el resto de tu vida, y al final solo vas a leer como Hobby. Y todo aquello lo harás porque tu padre así lo quiso... ¿Y tú? ¿Tus metas? ¿Tus sueños?—el menor agacha su rostro al quedarse sin palabra. Por supuesto que ha pensado en eso más de mil millones de veces, donde las dudas y el desasosiego llegan cuando su estado de ánimo está por el piso, ¿Pero qué puede hacer? Ser hijo único de un ingeniero frustrado no ha sido fácil, incluso, se volvía asfixiante en más de una oportunidad donde negó el querer eso para su vida—cuando tu vida pase, te arrepentirás de no haber hecho lo que amas. —Mi papá...—carraspea un poco ante el temblor de su voz. Se odia tanto... ¿Por qué debería de justificar a ese hombre tan testarudo del cual se ha quejado tanto? —él luchó mucho para poder estudiar ingeniería. Siempre quiso ser el mejor, hacer cosas sorprendentes y duraderas. Cuando conoció a mamá y quedó embarazada de mí, sus ganas por convertirse en el más espléndido ingeniero crecieron... Faltaba poco menos de dos años para lograrlo, pero mamá murió en el parto y sus metas se perdieron, sus sueños se rompieron al no tener a nadie que se hiciera cargo de mi para continuar estudiando. Así que decidió dejar su carrera y trabajar para poder criarme. Él renunció a todo por mí, siento... Que se lo debo, de alguna manera... —Los padres realizan sacrificios, Taehyung—es lo que responde él. Aquella forma suave que utiliza para pronunciar su nombre le hace erizar toda su piel de una manera poco natural—Cuando una persona es padre o madre, todo se reduce al hijo o hija. Es duro si llevas una vida donde solo has velado por ti y tus intereses, pero es aún más triste que renuncies a tus metas por algo así. Puedo incluirme en este punto en particular, pero eso no significa que deba obligar a mi hijo alcanzar las metas que yo no pude. —¿Qué era? —¿Cómo? —¿Qué quería estudiar, Sr. Jeon? —Oh... Eso—sonríe apenado. La respuesta a esa interrogante sólo su esposa la conoce, y puede ser que le resulte vergonzoso expresarlo a alguien más—Astronomía. Siempre quise estudiar astronomía. Sé que lo puedo hacer en este momento que tengo oportunidad, pero no lo hago porque el temor de cumplir algo que siempre he soñado, me detiene. Preguntas se aglomeran en mi cabeza, ¿Qué hay después de cumplir un sueño..? —Sueños nuevos—concluye el rubio de forma rápida. Jungkook no sabe que decir. ¿Sueños nuevos? Pero... Él ya es una persona que debería de estar pensando en ser abuelo, no en sueños nuevos. Traga saliva. Se siente decepcionado de sus propios pensamientos, sabe que no es un anciano para concluir aquello, pero incluso para él, cumplir sus metas a esta edad le resulta ridículo.—siempre vendrán sueños nuevo, Sr. Jeon. Es joven aún, puede aspirar a retomar su vida donde la dejó. Es decir, puede estudiar y graduarse— por primera vez en largos años, Jungkook puede escuchar otra cosa que no sean temas sobre la casa, en este momento puede oír de un total desconocido, que realmente puede cumplir sus anhelos. —Suena fácil—decide decir para no enfrascar ningún tipo de esperanza en aquello. —Es fácil—asegura—mírelo desde este punto de vista, en aquel entonces era un niño. Quizás tendría problemas para comprender ciertas cosas—algunas gotas chocan contra la el cristal silenciando su voz por algunos instantes. Humedece sus labios y continúa, pero esta vez en un tono mucho más bajo—Tal vez no tenía el dinero, ni comodidades que pudieran hacer que su aprendizaje fuera mejor. Pero ahora, en este momento usted tiene todo para comenzar avanzar; JunGeon ya está en la universidad, su esposa le dará ánimos... Y... —¿Y...? —Y sería lindo que un consejo dado por un mocoso como yo, que ni siquiera sabe qué cenará esta noche, hiciera alguna diferencia en la vida de alguien—sonríe abochornado. Decir aquello pudo hasta sonar odioso, pero en realidad eso no era lo que quería decir... El "Por lo menos usted cumpla lo que otros papás no pudieron. Cumpla su sueño y rompa con los estereotipos de dejarse ir solo por ser padre" Cree que era demasiado. —Eres completamente interesante—proclama por segunda vez el hombre, con mucha más seriedad que antes. —No lo soy, soy común...Como cualquier otro chico de 21 años. —¿Común? Eres humilde—asegura con un sonrisa de labios, dejando que la tranquilidad de la lluvia lo arrullara— No cualquier chico de 21 años puede citar a la perfección frases de un libro, dar consejos llenos de sabiduría a un adulto, apreciar cosas simples, sentir curiosidad por situaciones o cosas fuera de lo tangible, y tener ganas de aprender. Por un momento, me hiciste sentir pequeño...— —Creo... C—Creo que nadie había dicho eso de mi jamás—confiesa con un leve sonrojo en su rostro—Ni siquiera mi padre lo ha hecho. Bueno, no es como si pudiera hablar de este modo con papá... Él es bastante mayor que usted y muy cerrado de mente. —¿Lo es?—indaga. —Si, usted es excesivamente joven a comparación de él que tiene exactamente 49 años... Usted... ¿37? ¿38? —38—confirma dudoso. Jungkook necesita ir con un psicólogo o algo parecido, no entiende, ¡Y es que no puede comprender, el por qué por un momento le dio vergüenza el expresar su edad, de la cual siempre se ha sentido orgulloso!—Geon  contó mucho de mí ¿No?—da la espalda al joven, y camina con elegancia hasta un sillón de cuero vinotinto que descansa muy cerca de la ventana, el mismo es de dos puestos y desborda la palabra ''Caro'' Por doquier—supongo que ha dicho cosas vergonzosas de nosotros—incluye a su esposa. —No, no—niega en seguida, girando hacia el hombre y entrelazando sus dedos por detrás de su espalda al no dejar de moverlos con nerviosismo—Él ha dicho cosas muy bonitas sobre ustedes. También mencionó que su más grande meta es ser parecido a su progenitor. Y... Puedo comprender porque lo ha dicho—Jungkook no dice nada, solo espera con paciencia que el rubio continúe su idea—usted también es muy interesante, Sr. Jeon. Mucho más que interesante... Silencio. Un silencio plácido que solo es interrumpido por el golpeteo de las gotas contra la ventana que retumban la habitación. Sus miradas se encuentran nuevamente y lo que ambos sienten es perturbador a una escala alarmante; porque esa sensación de paz que en sus pechos se va instalando, no es algo que debería de estar sucediendo. Esa sensación Taehyung la había experimentado con su JunGeon, y Jungkook, solo con Ji Woo. —Volví—la voz de JunGeon  corta cualquier interacción visual que ambas personas han llevado por largos segundos, y deciden pasar por alto, una vez más, cualquier sentimiento que no sea propio para la situación. Una vez el chico llega junto a Taehyung le regala una suave sonrisa, un beso en su mejilla izquierda y un pequeño abrazo, como muestra que lo extrañó en esos escasos minutos que estuvieron separados—¿Todo bien por aquí?—pregunta cerca de su oído, refiriéndose a la estadía con su padre. Taehyung da un leve asentimiento de cabeza—¿Te comió o algo así?—niega con retraimiento—ves, te dije que no era un ogro. —Puedo oír todo lo que estás diciendo, JunGeon . Estoy a menos de tres metros de ti, ¿Acaso debería de sentirme ofendido por ser comparado con un ogro?—indaga con una ceja alzada a la dirección de ambos chicos. Taehyung se timbra, y mira a su novio de forma severa por andar diciendo cosas que no debe. Con un gesto lleno de súplica, pide ayuda una vez más, pero Él solo niega y se alza de hombros dejándolo a la deriva como una roca que no importa. —Yo solo... Tenía miedo de no ser lo que esperaba para su hijo...— —¿Sigues teniendo ese concepto de mi persona? —No— asevera más rápido de lo que razona—...Es totalmente diferente a lo que creí. Me ha tratado muy bien... Y los temas de conversación que sostuvimos fueron muy interesantes. Muchas gracias por...Permitir esta visita, y conocerlo. CONOCERLOS—se corrige. —Es un placer—comenta él con suavidad—Creo que está de más decir, que de ahora en adelante las puertas de esta casa estarán abiertas para ti, ¿Verdad? Puede venir cuando desees, y las veces que quieras. —Oh, eso... Gracias... —¿Ves? Te dije que te amaría—es lo que termina de hundir a Taehyung en sus pensamientos.  En serio desea que su cabeza no haya tergiversar esa simple palabra en algo que ni siquiera tiene sentido. El beso en la frente que recibe del azabache menor, hace que baje la cabeza apenado por tal muestra de cariño frente a su padre. Por dios, se siente tan extraño... En serio su novio ha nacido gracias al Sr. Jeon...Un señor que ni siquiera aparenta ser uno.                                                                                         
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD