Jeon JunGeon, estudiante de segundo año de Ingeniería, con una personalidad fresca, amable, y siempre dispuesto a tender una mano a quien podría estar necesitado, por más que siga siendo un poco introvertido cuando de socializar se trata. Un chico dulce con buenos sentimientos que aunque pasa desapercibido la gran mayoría de tiempo, siempre es mencionado entre algunas personas que desean llamar su atención para crear algún tipo de acercamiento...
Es solo que él no está interesado en alguna clase de acercamiento si no es con Kim Taehyung. Todo lo que podría desear tener con una persona, lo ha imaginado tener con ese rubio con expresión de ángel. Y es que verdaderamente dio muchas gracias a todas las deidades existentes, una vez cayó en cuenta que estaba en el mismo grupo de estudio que la persona que lo deslumbró cuando lo vio antes del inicio de clase.
Pese a que han transcurrido dos años, todavía lo mantiene en su memoria con claridad; era lunes, un lunes que debía ser el más estresante de su vida por el simple hecho de comenzar una carrera tan exigente como Ingeniería civil en la Universidad Nacional de Seúl. Al menos, hasta que se dio el tiempo de girar hacia la entrada de la cafetería y ver al entonces castaño, con su cremosa piel, mejillas sonrojadas y sonrisa tensa. Taehyung lo enamoró con solo eso... Aunque, JunGeon no lo sabía a ciencia cierta, pero que su corazón latiera de esa forma desenfrenada cada vez que sus ojos se posaban en él, fue el primer indicio que necesitó para pensar en la posibilidad.
Por eso, no dudó y adoptó el gato de color n***o cuando tuvo la oportunidad de hacerlo. Ese suceso sirvió de excusa para comenzar a saludar a Taehyung, que finalmente no pasaba de él como en un principio. Al fin había notado que existía. El saludo los llevó a conversar de vez en cuando, incluso terminando en grupos de trabajos en donde hacían una excelente combinación. De ese modo, fueron compartiendo pequeñas charlas más seguido, con una que otra mención de la vida privada de cada quien, logrando que la confianza entre ellos fuera floreciendo al igual que el «Enamoramiento» Por parte del azabache de bonito rostro aniñado.
Fue exactamente dos meses después de estar conversando diariamente con Taehyung, que al fin consiguió darle voz a sus sentimientos y poder expresar con torpeza lo que siempre quiso decir desde que sus ojos se deslumbraron por su presencia. Sin embargo, fue un…
—No—lo que obtuvo por respuesta. El corazón de Taehyung se achica al poder identificar en el rostro del otro la decepción de su rápida respuesta—. Lo siento, no puedo salir contigo. Escucha... Eres un buen chico, sé que puedes conseguir algo mejor que desear estar con alguien como yo. Créeme, no soy una buena opción.
Una vez el azabache lo ve marcharse después de una escuálida disculpa, puede identificar la manera en que su visión se vuelve borrosa debido a las ganas de llorar que lo azotan. Durante todo este tiempo que analizó la posibilidad de declararse, no se detuvo a imaginar en lo doloroso que sería un crudo rechazo. Sinceramente, nunca se había interesado en nadie de manera romántica, siendo esta la primera vez que el no ser correspondido le golpea.
Le duele, duele porque sinceramente le gusta Taehyung. Está enamorado de él como un tonto, desde la punta de sus pies hasta el último de sus dorados cabellos.
Y es que al decidir admirar a la distancia su vida, pudo notar con facilidad que su existencia es realmente única, tan fuera de todas las personas que solo intentan mantener una fachada muy falsa de sí mismos para conseguir agradar. En cambio, Taehyung no es regido por absolutamente nada, siempre puede mostrarse como desee dependiendo de su estado de ánimo; el chico que aparenta ser un modelo por su asombroso visual, puede llegar a ser todo un desastre en pijama que corre por los pasillos en medio de miles de parciales. En un parpadeo, se convierte en el ser más cruel de todo, y luego, en un bondadoso ángel caído del cielo que solo quiere ayudar a los que lo necesitan.
El no ser un hipócrita como la gran mayoría, lo convierte en alguien especial. Siempre ha creído que la luz no podría ser apreciada si no conociéramos la oscuridad, es por ello, que JunGeon puede entender con facilidad las virtudes y debilidades que Kim Taehyung puede poseer. Porque sí, claro que está consciente de la forma en que lo llaman en cada rincón de la facultad, pero Taehyung no solo es ese chico de los rumores. Independientemente de la verdad oculta tras esas palabras, sigue siendo mucho más que eso.
Él es tan inteligente y amable, que no encuentra lógico que nadie pueda notar sus buenas acciones, como acoger bajo su techo a tres gatitos que ni siquiera podían arrastrarse de forma correcta. El que todos los días deje un emparedado junto con una taza de almuerzo para aquella abuelita que pide dinero fuera de la estación del metro. Mucho menos, pueden evidenciar que a veces esa máscara de indiferencia que suele tener con respecto a los rumores, se fragmenta, siendo evidente la frustración que lo abraza por los comentarios despectivos a su dirección. Que es un ser humano como cualquiera que siente temor, ganas de recibir amor, dolor y rabia. Que comete equivocaciones, pero que también puede cambiar.
En cambio, las personas solo pueden dar por sentado las cosas malas murmurando sobre la lista de chicos con los que se ha acostado, juzgando los actos que desde sus puntos de vista de falsos jueces, son moralmente incorrectos, ¿Qué sabrán ellos de moralidad? Si ni siquiera tiene que poseer pruebas para saber que todos aquellos que señalan, son los mismos en incurren en sus propias palabras cuando nadie mirar hacia ellos.
La sociedad toma en cuenta muchas cosas innecesarias para catalogar como buenas o malas a las personas, cosas que sabe no son suficientes para distorsionar lo que realmente es Kim Taehyung.
Por ello, aunque quisiera, no puede decepcionarse y dejarlo ir como un lindo recuerdo del que quizás fue su primer amor, porque aunque se sienta lastimado por el claro rechazo, Taehyung jamás le dijo un «No me gustas» Dijo fue «Eres un buen chico, sé que puedes conseguir algo mejor que desear estar con alguien como yo» El problema claramente no es él, el problema yace en que el rubio no se halla lo suficientemente bueno para nadie.
Y él ayudará a que eso cambie.
»❀«
Meses más tarde.
Taehyung no puede olvidar esa primera cita que aceptó sin compromiso de JunGeon. Él lo llevó a comer a un lindo restaurante que ni con todo el dinero que ganaba en un mes, podría haber pagado. Es cierto que no dejaba de sentirse pequeño en un sitio como ese, sin embargo, los ojos expresivos de su acompañante le dieron los ánimos suficientes para que pudiese relajarse.
Esa fue, luego de meses, la primera vez que pudo hablar con alguien a parte de Jimin, de cualquier clase de tema sin esperar que lo llevasen luego a un hotel para pagar en especie lo que la otra persona gastó en dinero. Fue tranquilizador y perturbador al mismo tiempo, se sintió nervioso y ansioso de lo que pudiera pasar... Pero al final, todo resultó siendo perfecto.
Junto a esa salida, vinieron muchas más a diferentes lugares, siendo encabezados por zoológicos, cines, teatros, museos e incluso un viaje de fin de semana hasta Gangwon para ir a la playa. En ese tiempo, Taehyung no se había interesado en acostarse con nadie al no tener tiempo de pensar en algo más que sentimientos. Sentimientos que lo hacían sentirse querido como nunca antes.
De parte del azabache jamás hubo alguna insinuación o alusión de querer algo más allá de una buena conversación y momentos agradables, tranquilizando notablemente a Taehyung y haciendo que su manera de pensar cambiara, dándole la confianza necesaria para solo querer ver esos orbes negros que brillaban de una forma especial al verlo.
«¿Alguien como él tenía derecho a ilusionarse?»
Fue la pregunta que se hizo en aquella salida luego de tres meses de solo ver a JunGeon. Recuerda que esa mañana su corazón se quería salir de su pecho al estar verdaderamente nervioso, ¿Cómo no? Había pensado en ese chico durante toda la noche de una forma distinta, no s****l, sino en una linda, en una donde podía tomar su mano y sonrojarse por la vergüenza de ese acto... Así como cuando era un niño inocente que deseaba pequeñas cosas.
Ese mismo día JunGeon le ofreció con nerviosismos una flor rosada con pequeños tintes blancos en las puntas, y le pidió con vergüenza que fuera su novio. Ante la sorpresa, Taehyung rápidamente pensó por varios minutos en los pros y contras de entrar en una relación con un chico así de especial; la gente posiblemente va a murmurar sobre él, quizás las personas con las que estuvo en el pasado le van a mencionar cosas feas en busca de la discordia, en busca de ofender. Quizás su reputación de chico decente descienda por su culpa...
Y todo sus pensamientos pararon de inmediato al escuchar un "No importa lo que digan las personas, solo me importas tú" que pronunció el chico lleno de seguridad. Cosa que casi hizo que de los hermosos ojos de Taehyung salieran lágrimas, porque para alguien que fue juzgado por sus propias acciones, lo que dijera la gente era tan necesario como el aire. Pero en ese momento que tomó la flor, abrazó al chico y dijo un "Sí, quiero" nada de eso importó.
Porque quizás, y solo quizás... Las personas como él si podían enamorar a alguien.
Taehyung parpadea tranquilamente, luego de tomarse su tiempo en rememorar esos gratos recuerdos de cuando JunGeon y él aún no estaban juntos. El recorrido transitado le hace sentir plenamente satisfecho, ya que en la actualidad están cumpliendo seis meses de un noviazgo lleno de sinceridad. Justo ahora, puede gritar a todo pulmón que se encuentra libre de toda mentira y miedo por no hallarse suficiente para él.
¿Fue duro llegar a dónde están? Efectivamente, pero no por ello deja de ser lo mejor que le ha pasado en su vida.
—Ah, esto está muy complicado—el de cabello n***o se queja, llamando la atención de su novio que siempre se pierde en sus pensamientos cuando un gran silencio se forma entre ellos—. Que difícil la está poniendo este profesor, tengo la leve sospecha que nos quiere hacer perder la nota.
Taehyung sigue atentamente que una de las manos de JunGeon rasca su cabeza logrando que su cabello se desordene más de lo que normalmente está, ocasionando que esos lentes circulares de pasta blanca que normalmente utiliza para leer, se vean obstaculizados por algunas hebras traviesas que no les importa incordiar su visión. Su novio es tan tierno.
—¿Lo acabas de notar?—pregunta divertido, no consiguiendo entender lo despistado que puede ser para algunas cosas—. El hombre en serio nos hizo la guerra después de que Jimin se burlara de él aquel día. Es que no entiendo, ¿Cómo se le ocurre decir que su peluca parece un animal muerto luego de haber sido atropellado por un camino de carga pesada? Es decir, no es mentira, pero al menos hubiese tenido la delicadeza de no exclamar eso en medio de la clase—le recuerda.
Entre la aclaración, una bola de pelos blancos se sube sobre sus muslos y comienza a sobarse con insistencia en busca de su atención. Taehyung inmediatamente desliza su palma por la melena del gato haciendo que este patee su extremidad con con las patas traseras, rechazando cualquier caricia que venga directamente de él.
—Si no quieres que te toque, ¿Por qué vienes a buscar mimos?—le cuestiona, empujándolo lejos de él—. Eres un gato muy raro, Albondiguita.
En ese instante el azabache despega la vista del libro entre sus manos, para observar lo precioso que se ve su novio en conjunto del hermano de su propio gato. La vista es perfecta, justo la indicada para ser capturada en foto. JunGeon se siente demasiado feliz. Él en serio aprecia demasiado el tiempo que ambos comparten en el apartamento del otro, ya sea estudiando o dándose pequeñas muestras de amor; ellos no necesitan de mucho para estar bien, solo con la presencia contraria, una taza de café y libros a su alrededor, es más que suficiente para ambos.
—Ahora que lo dices, me recuerda tanto a Jack—murmura con una sonrisa divertido recordando a su odioso gato—.Creo que viene de familia o algo así; cuando papá está en su despacho, él entra y se tira sobre sus piernas para comenzar a ronronear—suelta una pequeña carcajada—, entonces cuando mi padre procede a tocarlo, Jack lo muerde o rasguña para que no lo acaricie en lo absoluto… Hablando de papá, ¿Recuerdas que mañana pasaré por ti a las seis de la tarde? Se puntual.
Con solo esa mención, los nervios de Taehyung le juegan una mala pasada al sentir su estómago anudarse repentinamente. «Jodido infierno sangrante, había olvidado completamente que mañana por fin conoceré a mis suegros» se recrimina. Justo esa expresión de pánico repentino, le indican a JunGeon que su novio en serio había olvidado una cita tan importante como esa, cita que llevan planificando desde hace un mes entero.
—Esta vez no lo vas aplazar, ¿Verdad?—cuestiona de antemano, conociendo bastante bien aquel gesto—. Vamos, lo prometiste, dijiste que no lo volverías aplazar. ¿Qué es? ¿Acaso no estás seguro de volver más seria la relación? Si es así, por favor dímelo, entenderé si lo sientes muy pronto.
—¡No es eso!—interrumpe sin duda—. Sé muy bien que tus padres me quieren conocer, tenemos seis meses de relación ya, y le has hablado hasta por los codos de mí, es solo que... Estoy asustado—pucherea lastimeramente.
No es su culpa estar asustado, ¿Por qué siempre colocan a los suegros como monstruos malvados? Debido eso, es que justo ahora tiene susto de no ser lo que ellos quieren para su hijo, además, él jamás ha dado un paso tan importante con NADIE, literalmente hablado, nunca ha tenido un novio legal, ¡Es normal tener miedo!
—Nueve—corrige con cariño—. Seis meses de noviazgo, y tres más de haber salido. Nueve meses en total. Por favor, solo quiero que seas honesto, ¿Qué quieres hacer respecto a esto? No quiero que te sientas presionado por mí—se sincera.
Taehyung al escuchar su evidente preocupación, decide abandonar a su gato sobre el mueble para seguidamente deslizarse como mantequilla sobre PanCake hasta estar al lado del azabache, y así apoyar su cabeza en su hombro con cuidado. Lo menos que quieres es hacerlo sentir inseguro, que crea que no quiere conocer a sus padres por no tener certeza de que su relación va en serio. Va en serio, de verdad que sí.
—Dijiste que soy el primer novio que van a conocer—comienza a jugar con sus dedos tímidamente—. ¿Qué pasa si no les agrado? ¿Y si les parezco feo para ti? ¿Si preguntan con quién vivo y cómo me mantengo? Dijiste que tu padre gana mucho dinero, ¿Y si cree que no soy suficiente? No lo sé, ¡Estas cosas me están matando, JunGeonie!
—Ellos no son así, Tae—tranquiliza en voz de terciopelo—. No quisiera que tuvieras una impresión equivocada de ellos—deja el libro en el cual hasta hace poco estaba concentrado, y desliza su mano derecha por la espalda del mayor, trayéndolo hacia él un poco más—. Mamá es una persona bastante normal, cariñosa, que hace que nos sintamos que estamos en un hogar real. Te agradará, es muy amable y comprensiva. Siempre pregunta por ti y manda saludos aunque no te conozca. Muere por hacerlo, por cierto.
» ¿Sabes...? Ella siempre quiso tener otro hijo, pero al haber sido mi embarazo a tan temprana edad y no haberse cuidado debidamente por las circunstancias, la posibilidad de poder embarazarse otra vez fue imposible. Al menos, eso me dijo cuando le pregunté hace años por el hermanito que tanto quería. Incluso así, ellos realmente están pensando en adoptar un bebé ahora, ¿Te lo había dicho? El punto de todo esto, es que ella en seguida te va adoptar como parte de la familia. Y sobre Papá... Pues...
—¿Es un ogro?—cuestiona con miedo.
Ya se imagina un hombre calvo, con una panza cervecera y malhumor. Lo típico para las familias de buenos ingresos, la mirada por sobre el hombro, el dejar en claro las posiciones jerárquicas que cada uno ocupa en la sociedad, y lo que más odia, el que lo quieran pisotear solo por ser joven e ingenuo. Al menos, ese es el trato que recibe día a día en su trabajo, siéndole muy difícil no generalizar para este punto.
Sin embargo, el azabache al escuchar aquello rompe en risa por la distorsionada imagen que tiene sobre su progenitor, distando totalmente de la idea corriente de padre que cualquiera podría tener en el mundo, porque su papá nada tiene que ver con aquellos estereotipos.
—Estoy de los nervios, ¿Y tú te ríes?—golpea levemente sus muslos, haciendo crecer su puchero en sus delgados belfos rosados. Taehyung se ve tan tierno—. Eres tan malvado conmigo.
—Es que no es un ogro, está muuuy lejos de ser uno. Él es muy humilde. Siente interés por la literatura, el arte. Y posee la capacidad de tratar con cualquier tipo de personas, ya sean niños, adolescentes, adultos, ancianos... Él es el tipo de hombre en el que me quiero convertir—acepta con humildad, sin poder borrar la sonrisa orgullosa de su rostro—. Ya te había contado que nací cuando ellos no tenía nada, básicamente fui el peor error de sus vidas—se sincera con un poco de pena.
» Ellos siempre han agradecido que haya nacido, pese a todo eso. Por ello, sé que te querrán mucho, Tae. Eres la persona que he elegido para pasar esta parte importante de mi vida, así que no estés nervioso por lo que ellos piensen de ti. Quizás hasta te conviertas en la persona favorita de papá si mencionas un par de libros que hayas leído, ¿Quién dice que no es posible? Él realmente es muy profundo. Te caerá bien—asegura.
—Está bien… Haré todo lo que está en mis manos para poder agradarles.
»❀«
Sábado.
Jeon Jungkook observa encantado la manera en que esa camisa azul marino se ve en sí mismo, mientras termina de ocupar las mancuernillas personalizadas con las iniciales de su nombre. Este día específicamente debe verse a la altura de las circunstancias, por ello decidió vestir con una camisa de doble puño azul marina que será acompañada con un saco gris que fue diseñado específicamente para hoy. Y es que no todos los días se tiene el «Placer» De conocer a la persona que se ha robado cada suspiro de su hijo. Cosa que le parece interesante, ya que su retoño jamás se había visto interesado en los asuntos amorosos.
No va a mentir, ciertamente no se siente feliz con la idea de ser el suegro de alguien, más bien, aún le resulta extraño aceptar que ese niño que él ayudó a formar ya esté pensando en enseriarse sentimentalmente con una persona. Tampoco es que sea fácil para un hombre que ha crecido con lo «Bien visto por la sociedad» Como única ley, el que su homogéneo sea abiertamente gay, pero tampoco es un tema del cual tenga derecho a opinar o decidir. Él como padre se considera tolerante y comunicativo, el haberse ganado el título de papá a sus dieciséis años le hizo madurar a la fuerza, entendiendo que no todo en la vida se da como uno desea.
La vida no es así de fácil.
Como un claro ejemplo de lo inesperado de la corriente del destino, está él quien no tuvo la posibilidad de estudiar en la universidad, ni siquiera de haber terminado el instituto de la forma tradicional, debido a que tenía que hacer cualquier trabajo para poder mantener a la que ahora es su esposa y madre de su único hijo, que en aquel momento al igual que sí mismo, era una asustadiza muchacha de solo quince años. Ambos eran jóvenes e inmaduros, esa clase de adolescentes que sentían vergüenza por recibir información sobre los métodos anticonceptivos, pero que de igual manera querían comenzar su vida s****l.
Ambos creyeron que no era posible que justamente a ellos pudiera pasarles eso de embarazarse. Así que se entregaron en cuerpo sin darle relevancia a las consecuencias que hacer el amor sin protección, podría acarrear en sus vidas. Concluyendo así, que tanto Jungkook como JiWoo tuvieran que crecer junto con su hijo, solo siendo ellos tres contra todas las dificultades, al nunca recibir apoyo de ninguno de sus padres.
Veintiún años después de eso, agradece el haber tenido que luchar sólo con su esposa para salir adelante, porque está seguro que de no haber sido así, en este momento no pudiera vestir una camisa Burberry, ni lucir en su muñeca un Patek Philippe. El haber tenido que vivir por su cuenta le ayudó a obtener responsabilidad, a pensar en grande, y decidir que pese a que el mundo dijera que no podía, él definitivamente sí podía.
Siempre ha creído que el peor enemigo de uno mismo está en la propia mente; bien recuerda que en aquel tiempo estaba muy desmotivado para hacer algo más de lo que ya hacía, creía que ese era todo su potencial, que no había más de Jeon Jungkook para dar al mundo. Uno de esos días es cuando conoce a este hombre, un extranjero que trabajaba con él en uno de esos empleos por contrato de construcción, y le preguntó qué estaba haciendo para mejorar su vida, aparte de intentar sobrevivir diariamente.
El Jungkook de diecisiete años le respondió lo evidente, que estaba trabajando para poder llevar un bocado a su mujer y pañales a su recién nacido hijo, cosa que el hombre refutó con un «Esa no es una mejora, como ya lo dije, es un intento por sobrevivir» entonces solo le aconsejó que estudiara, que quizás no vería resultados inmediatos, pero que era mejor intentar sobrevivir con una meta futura que le llevaría a algo mucho más grande, a solo darse por vencido y quedar estancado. Que se viera en su espejo, que el tiempo no se detiene y no da terceras oportunidades a las personas que dejaron pasar la primera e ignoraron la segunda.
Fue allí que comenzó a estudiar por su cuenta en los pequeños ratos libres que su nuevo trabajo le permitía. Mientras trabajaba como mensajero, fue ganándose el respeto y cariño de los empleados que valoraban su esfuerzo, pese a que estaban conscientes que la paga no era la mejor para mantener a su pequeña familia. Tiempo después fue recomendado para formar parte del personal de apoyo administrativo, su trabajo dio tan buenos frutos en los primeros meses, que lo vieron como un prospecto para ser jefe de departamento. Y de esa manera, comenzó su ascenso en esa pequeña empresa de tecnología que apenas comenzaba a competir con las de gran renombre.
No fue un camino de seda, fue un camino lleno de rosas espinosas que le hicieron creer que el dolor era demasiado para continuar, pero continuó, lo hizo por su familia, lo hizo porque sabía que con esfuerzo terminaría rozando la gloria de la vida que siempre deseó. Y más de veinte años después de haber sido un obrero que batía cemento, repartía documentos, y atendía llamadas en una oficina, posee el puesto de vicepresidente, ganándose por mérito propio el nivel de vida que su familia siempre mereció.
Debido esas vivencias que lo llevaron a donde está hoy, es que desde siempre se metió en la cabeza que su hijo era su hijo y él era él; que no porque nunca pudo ser parte de un equipo de fútbol en el instituto, tendría que obligar a JunGeon a cumplirlo. Que no porque nunca fue a la universidad, obligaría a su hijo a tomar la carrera que tanto deseaba. Que no debía cumplir sus sueños, que no tenía derecho a controlar sus decisiones, y sobre todo, que jamás lo dejaría por su cuenta en caso de clamar por ayuda.
Por eso, cuando JunGeon a sus escasos quince años le confesó lleno de terror que era homosexual, por su cabeza ni siquiera pasó el recriminar alguna cosa. Fue... Impresionante su valentía, debe decir. Aún recuerda claramente que sus ojos estaban llenos de lágrimas, sus labios temblorosos, sus piernas se movían como dos gelatinas demasiado delgadas, y su voz tan inestable como nunca más ha estado. Incluso bajo la presión o miedo de decirlo en voz alta frente su padre, él no dudó en confesarle su orientación.
«—M-Me gu-gusta un chico, papá. Por favor, no me denigres, no me odies, no te avergüences de mí, y acéptame como un igual. Por favor, por favor.»
Justo ahora cae en cuenta que esa fue la segunda situación en su vida que le hizo quedar completamente en shock, siendo el «Estoy embarazada» La primera, por supuesto.
Concluyendo, solo pudo preguntar el motivo de su miedo, asegurando que una orientación s****l jamás haría que su amor hacia él se extinga. Así que terminó de adoptar como lema de vida el «Te amaré por tu sola existencia, y no por las decisiones o senderos que tomes como persona libre». Jungkook decidió que le daría todo el apoyo necesario estuviera o no dentro de lo que puede pensar o creer como «Correcto», ya que nada podría dañar el que sea un padre orgulloso de treinta y ocho años, que ha podido educar y brindar valores a su hijo de veintiuno.
Con una pequeña sonrisa de lado, muestra visible de lo satisfecho que se siente por lo que ha logrado como padre, esposo y hombre, da el último retoque a su cabello, dejando una leve abertura entre sus mechones lisos a los lados de su rostro. Toma su perfume favorito, aplicando escasamente tras las orejas y muñecas, jactándose del delicioso aroma. Ya está completamente listo para el siguiente paso…
Sus labios pierden la sonrisa.
JunGeon le ha pedido expresamente que sea amable con aquel joven, y él no pretende romper la promesa pese a la faceta de papá sobreprotector que muchas veces sale a flote. Es mortificante, tan mortificante el no poder decir el típico: «No te traje al mundo para esto, estudia para que seas alguien importante, y cuando tengas treinta, finalmente puedes buscarte una pareja.» pero decirlo sólo iría contra todas sus convicciones.
—Vaya, realmente te ves guapo, ¿Cómo haces para verte tan bien?—cuestiona su esposa, al aparecer repentinamente en la habitación—. Seguro te confunde con un familiar, puedo jurarlo—bromea.
Jungkook gira hacia ella, sonriendo rápidamente de manera dulce. Su esposa posee una falda de tubo un poco más arriba de la rodilla de color beige oscuro, blusa blanca anudada al cuello, y blazer a juego con la falda. Un leve tacón en sus zapatos, y un llamativo collar de perlas que Jungkook le regaló en su aniversario veinte, aunque casados legalmente solo tengan diecisiete. Se ve exquisita, solo ella podría verse así de deslumbrante.
—Eso mismo me pregunto cada vez que te veo, cariño.
Una vez llega a su lado la abraza con suavidad, haciendo que su cabeza descanse con cuidado sobre su pecho. La mano derecha de Jungkook viaja hasta su espalda y deja pequeñas caricias a lo largo de la misma, indicando cuán deseable y apetecible es aún con el pasar de los años. Sin duda alguna, la mujer más bella y completa que ha podido conocer, esa es Jeon JiWoo. Su esposa, compañera, amante y amor de su vida.
—Te ves hermosísima—asegura, besando la coronilla de su cabeza—. ¿Deberíamos comenzar a planear la renovación de nuestros votos? Creo que ya viene siendo hora.
—¿A los veinte años?—duda ella.
—Señores, lamento la interrupción—la voz de su hijo les distrae del fugaz momento de intimidad, logrando que ambos esposos giren de inmediato hacia un JunGeon sonriente—. ¿Será que pueden, por favor, venir a conocer a mi novio que espera por ustedes ?
—¡LLEGÓ!—grita emocionada JiWoo, soltando un leve chillido —. ¡Vamos, vamos!
Jungkook niega levemente por la reacción tan espontánea de su esposa, mientras ella se suelta de su agarre y corre enseguida a la puerta como todo una colegiala llena de energía. En definitiva, si colocan en una balanza la expectativa que posee cada uno en conocer al novio de su hijo, por mucho ella ganaría.
—Papá, ¿No vienes?—duda, al verlo allí sin mucho ánimo—. Vamos... Juraste que...
—Lo intentaría—completa, colocando los ojos en blanco—. Lo sé. Por las dudas, no es un ex convicto, ¿Verdad? Mira que sí creo en la inclusión de las personas que ya pagaron sus condenas, pero definitivamente no me sentía en paz sabiendo que duermes con un ex Ted Bundy.
—Papá, Tae está lejos de eso. Mejor ven y lo conoces de una vez.
-Hany