“¿Cuánto es “un tiempo”?” Tres días después de haber llegado a Nueva York, Simon tocó a mi puerta. - Luces terrible – fue lo primero que dijo al verme. - Las ojeras son mi nuevo look. – hice una mueca y le dejé entrar al departamento. Venía solo, y con dos tazas de café. Recibí una y me envolvió entre sus brazos, fue un abrazo algo reconfortante. - Te he extrañado – admitió con una sonrisa. – Kathleen me envió un mensaje. ¿Por qué no me dijiste que estabas aquí? - No quería preocuparte. – suspiré. Y era cierto, aunque tampoco quería armar un escándalo diciéndole a todo el mundo que Nicholas me había corrido de la casa, cuando estaba en todo su derecho de hacerlo. - Soy tu mejor amigo, tengo que preocuparme. – acarició mi cabeza y luego dirigió su vista hasta mi abdomen. – ¿Cómo

