Fuego que consume. Mire el techo rocoso. Ahora no estaba sola, posiblemente eso me aterre. Intente convencerlo varias veces de que solo buscamos alguna manada y que él se quede allí, pero no funcionó, quiere quedarse conmigo, quiere ser mi compañero. Sonreí sin gracia, espero que todo vaya bien para nosotros. Pero siempre las cosas conmigo no parecían funcionar como debían. - ¿Listo? Me acomode mi ropa -que por desgracia no tenía más-. Me sonrió divertido, casi como un niño haciendo una travesura. - ¡Claro! Para una nueva aventura siempre, reina. Reí, nos salimos de la cueva, el sol estaba recién apareciendo por entre las nubes. No dejaba de llamarme reina, me explicó que aunque dejará de estar al lado del rey, sería por siempre la única y legítima reina de todos ... interesante. Cam

